Murió Roxana Amed, la cantante argentina que llevó el jazz y el folclore al mundo

La artista tenía 63 años y estaba radicada en Estados Unidos desde 2013. Ganó dos premios Gardel y recibió nominaciones a los Latin Grammy

09:12 hs - Lunes 26 de Octubre de 2026

La cantante, compositora y productora argentina Roxana Amed murió a los 63 años mientras atravesaba una enfermedad. Reconocida por su capacidad para fusionar el jazz contemporáneo con el folclore, el rock argentino y la poesía, construyó una carrera que trascendió fronteras y mantuvo un vínculo profundo con la música nacional.

La noticia fue confirmada por Sony Music Argentina, que la despidió con un mensaje en redes sociales. “Extraordinaria artista, compositora y productora, cuya voz, sensibilidad y visión musical dejaron una huella única en la música”, expresó la compañía. También manifestó sus condolencias a su esposo, Daniel Arano, a su familia y a quienes compartieron su camino artístico.

Nacida el 5 de octubre de 1963 en el barrio porteño de Palermo y criada en Ramos Mejía, Amed comenzó a estudiar piano a los cuatro años. En su infancia se acercó al folclore argentino a través de su padre, con quien cantaba canciones de Atahualpa Yupanqui. Durante la adolescencia descubrió el jazz y encontró en las voces de Judy Garland, Doris Day y Sarah Vaughan influencias decisivas para desarrollar un estilo propio.

Una carrera entre el jazz, el folclore y la canción popular

Amed construyó una identidad musical que combinó géneros y tradiciones sin ajustarse a las fronteras convencionales. Su repertorio pasó por el jazz contemporáneo, las chacareras, el rock argentino y la musicalización de obras literarias.

También desarrolló una trayectoria como compositora de canciones populares. Fue coautora de “La última noche”, uno de los éxitos de Diego Torres, y escribió “Lucía” para Luciano Pereyra. Trabajó, además, con Sandra Mihanovich y Los Tekis. En 2001 recibió un premio Martín Fierro por “Sobrevivientes”, canción interpretada por Mihanovich para la serie televisiva Vulnerables.

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En 2004 publicó Limbo, su primer álbum, producido por Pedro Aznar. Dos años después editó Entremundos, también con una búsqueda centrada en sus propias composiciones y en el cruce de tradiciones musicales.

En 2010 lanzó Cinemateca Finlandesa, junto al pianista Adrián Iaies, un trabajo que recuperó canciones vinculadas con su infancia y profundizó el diálogo entre el folclore argentino y el jazz.

“El folclore es muy importante para mí. En Nueva York hacía jazz y de golpe cantaba el Cuchi, o las chacareras, y para el público la transición era natural”, había explicado al referirse a la convivencia entre ambos universos musicales.

Su vida en Estados Unidos y el reconocimiento internacional

En 2013, Amed se radicó en Miami junto a su esposo, Daniel Arano, productor vinculado a la industria musical y televisiva. El cambio implicó reconstruir su carrera en una escena diferente y afrontar dificultades económicas, pero con el tiempo logró consolidarse en el circuito musical estadounidense.

Además de su actividad artística, se desempeñó como docente de canto y teoría musical en la Frost School of Music de la Universidad de Miami, donde transmitió su experiencia a nuevas generaciones de músicos.

Su trabajo recibió reconocimiento internacional con álbumes como Ontology (2021) y Unánime (2022), que obtuvieron nominaciones a los Latin Grammy en la categoría de mejor álbum de jazz latino/jazz. También compartió proyectos con figuras como el pianista cubano Chucho Valdés y actuó en escenarios y festivales de distintos países.

En 2023 publicó Los trabajos y las noches, junto al pianista y compositor Frank Carlberg, un disco en el que musicalizó poemas de Alejandra Pizarnik. El proyecto profundizó su interés por la poesía y por las posibilidades expresivas de la voz más allá de la interpretación convencional de canciones.

En 2025 recibió el Diploma al Mérito de los Premios Konex como solista de jazz. En abril de 2026, además, celebró una nueva nominación a los premios Gardel, en la categoría de mejor álbum de jazz.

Una voz para expresar lo que las palabras no alcanzan

La relación de Amed con la música estuvo atravesada por la búsqueda de una forma personal de expresión. Sus influencias convivieron en una obra que llevó elementos de la cultura argentina a escenarios internacionales sin renunciar a la experimentación.

En una entrevista con Infobae, la cantante resumió el lugar que ocupaba la voz en su vida: “Es la voz de lo que no puedo decir. Eso es impresionante. A veces estoy quemada de la cabeza por lo cotidiano y mi voz hace su trabajo sola. Ella traduce lo que hay en mi corazón y en mi pensamiento musical”. Y agregó: “Tal vez vine a este mundo a hacer esto, y eso se hace, lo deje uno o no”.

A través de sus discos, sus composiciones y su trabajo como intérprete y docente, Roxana Amed dejó una obra que conectó el jazz con el folclore, el rock y la poesía. Su carrera estuvo marcada por la búsqueda de un lenguaje propio y por el compromiso de llevar la música argentina a otros escenarios del mundo.