Viernes 05 de Noviembre de 2010
"El valor poético de estas canciones es muy alto", dice Jairo, como una manera de explicar por qué vuelve a presentar en la ciudad "Los enamorados". El músico cordobés, que tocará mañana junto a su banda, a las 21.30, en el Auditorio Fundación (Mitre 754), afirma que su trabajo con Daniel Salzano, con quien lleva más de dos décadas de dupla autoral, sigue siendo el gran atractivo de sus conciertos.
—¿Qué tiene el show "Los enamorados" que sigue de gira y ahora vuelve a Rosario?
—Es un buen show, principalmente eso, es un espectáculo en el que la gente se enganchó con las canciones, rara vez tuve oportunidad de presentar tantas canciones nuevas en un show. Aquí mostré canciones que la gente escuchó por primera vez y las escucha atentamente.
—¿Los temas clásicos de tu repertorio siguen siendo los caballitos de batalla, o ya no?
—Sólo algunos, trato de formar un popurrí. "El valle y el volcán", por ejemplo, la incluyo junto con otros pedacitos de canciones. Pero trato de hacer lo máximo posible del material nuevo, es la única manera de mostrar lo que hago. Es que los recitales se han transformado en un aparato de difusión casi exclusivo para quienes podemos hacer actuaciones, cada vez es más complicado acceder a los medios de comunicación porque todos difunden más o menos lo mismo.
—¿Sentís que marcás la diferencia a partir de las letras de las canciones?
—Me parece importante para mí, hoy llegué de Francia y estuve en dos programas de televisión del prime time, en uno estuve después de Phil Collins, y me elogiaban el hecho de que siendo un argentino me interesara tanto por la canción francesa, por esos autores que precedieron a la generación de oro que integraban George Brassens o Jacques Brel, tipos que le daban mucha importancia a la letra. Yo dije que a quien admiraba era a Charles Trennet, que era el padre de todo. Es más, Brel dijo una vez que si no hubiera sido por Trennet, que creó ese estilo de canciones, ellos hubieran sido viajantes de comercio.
—¿Qué importancia tuvo Salzano en tu trabajo?
—Yo trabajo hace más de dos décadas con Daniel, quien no sólo es letrista sino que es un gran poeta, entonces el valor poético de las canciones es muy alto. No es poesía, pero son familiares cercanos. La estructura es distinta, es más, hay muchos poetas que no saben escribir canciones, y viceversa, y creo que nos complementamos bien con él. Surgen canciones que algunos se empeñan en llamar testimoniales porque son historias, algunas divertidas, otras muy duras, a veces complicadas, a veces muy simples, pero son historias.
—En este disco también hay historias muy especiales como “Dakota Gómez”, “Los boxeadores de Barrio Chino” o “El romance del Chulo Viejo y Pepe Bombón”.
—Son historias sobre gente diferente, que por esa razón no es aceptada y tiene más dificultades para integrarse en la sociedad actual, simplemente porque son distintos.
—¿Vos te sentís diferente?
—No, yo me siento un tipo bastante común, porque tengo la posibilidad de cantar y encima de elegir lo que quiero cantar.
—Me refiero a que pasás por diversos géneros y a todos los hacés con cierta comodidad.
—Sí, generalmente te clasifican, te ponen en un archivo y sonaste. Vos cantás esto y no podés cantar otra cosa y si lo hacés te miran de reojo y dicen “éste tipo se metió en camisa de once varas”. Yo por suerte he tenido un buen apoyo en los distintos estilos que he cantado. Por ejemplo hace 23 años que voy siempre a cantar al Festival de Cosquín y también voy hace mucho al de Jesús María. Es más, cuando Cosquín cumplió este año el 50º aniversario, me pidieron que cantara las canciones nuevas, las que yo quisiera. Y fue como un reconocimiento a la labor que venimos haciendo con Salzano.