"Mío (de mi)", como todos los juegos de chicos
Dirigida por Carla Rodríguez, estrenó en el Teatro de La Manzana la obra infantil "Mío (de mi)".

Domingo 14 de Mayo de 2017

El final de apoteosis es realmente inesperado. Con niñxs bailando entre almohadones, cazando plumas multicolores y con un público de familiares entregados en palmas a una canción, como cuando ellos eran chicos, termina "Mío (de mí)", la nueva obra infantil del grupo Vamos que nos Vamos y de la directora Carla Rodríguez, creadores de "ITO, teatro para bebés", un hito (esta vez con hache) del teatro rosarino tras siete temporadas por su innovación y éxito.

   "Mío (de mí)" es una versión libre de los cuentos "Pedazo de nube" de Malena Blanco, quien no salía de su asombro por ver su texto teatralizado, y de "Cositos" de Laura Devetach, una reconquistense de 80 años, llamada a sustituir a María Elena Walsh.

Día de estreno. Afuera, en el patio del Teatro de la Manzana, chicos por acá, por allá, adentro de las macetas o en brazos de sus queridos. Claro, se trata de un espectáculo para la primera infancia (niños de 3 a 10 años).

   Adentro, Juana tiene 5 años y le sobra un pedazo de nube para convertirlo en su inseparable conejo Mamono. Con su vestido verde, tiene movimientos y gestos de dibujo animado, y se enoja con facilidad pero rápidamente la ternura le sale por los poros. Seguramente Yanina Gaggino haya sido así. Igual que Florencia Passoni, contenta con su mameluco azul, en una eterna captura de cositos. Como en la calle de algún barrio, bella, inquieta, hasta bailarina, comparte su ilusión con sus amigos.

   Ambas actrices viven dos roles cada una, solas en escena. Bueno, en realidad acompañados por los objetos diseñados por Silvina Maroni, que tienen un rol de evidenciar la construcción de los lenguajes de la niñez y los universos de fantasía que los contienen.

   "Mío (de mí)" tiene como norte recordar el valor de los juegos y los juguetes en la infancia y lo hace con imaginación, desenfado, soltura, en medio de dos biografías lúdicas fácilmente reconocibles y con el teatro de objetos como soporte. Una novedad que emociona y divierte, aunque para ello haya que ser o volver a ser chico.