"Me parece un poco fascista pensar que hay un único tipo de público"
El director Pablo César dijo que "Hunabkú", que se estrena hoy, apela a la subjetividad. El realizador reveló que apuesta a hacer un tipo de cine que permita la posibilidad de elegir

Jueves 20 de Diciembre de 2007

"Hunabkú" es el nombre que el director Pablo César eligió para su séptimo largometraje, que se estrena hoy en Rosario. El filme, que pasó por los festivales de Biarritz, India, Belfast y Amiens, apela al viaje como experiencia transformadora. Pero no es un viaje más. Los personajes interpretados por Raúl Taibo, Florencia Raggi, Boy Olmi y el adolescente Tahiel Arévalo se internan en un territorio casi mítico, poderoso y frágil a la vez, en el sur argentino. Procedente de Buenos Aires y por motivos laborales, hasta allí llega un matrimonio con su hijo. La trama promete que a partir eso ya nada será igual.

  —¿Cuál fue el objetivo de rodar esta historia?

  —Una de mis preocupaciones es la limitación que el hombre encuentra en la razón. El hombre inventó un lenguaje de razonamiento. Hay un mundo que se construyó únicamente dentro de ese lenguaje. Mi inquietud es reflexionar sobre que hay mucho más detrás del lenguaje y la estructura de pensamiento que inventó el hombre. No sé si hay una realidad únicamente objetiva y no lo podría definir yo en todo caso.

  —¿Cómo llegaste a usar el vocablo hunabkú, que da título a la película?

  —Los mayas hablaban de "Hunabkú" como la unión con un sol interno, que está en otra dimensión, con las personas. El adolescente empieza a sentir cosas extrañas a partir de ese imponente glaciar. Ese adolescente está bastante poco condicionado por los códigos que impone la sociedad y los medios, y por eso empieza a tener un vínculo distinto con el entorno. En el final de la película se propone un juego en el que el espectador entra o se queda afuera.

  —¿El espectador está hoy predispuesto a pensar en profundidad sobre esos temas?

  —La película propone un juego y tiene bastante suspenso. Después está lo otro, la parte en la que el espectador tiene atravesar una especie de laberinto interior. Hay que ver hasta dónde puede o no pasarlo. De todas maneras creo que hay mucha gente ávida de ver un cine distinto. Por supuesto que no es a nivel masivo. No se si es que la gente no se quiere plantear cosas o todo se construye para que nadie se las plantee, no como un complot, sino que se dan así.

  —¿Cómo impacta el hecho que de a veces las intenciones de un director no son valoradas por el público?

  —Hay gente que dice que hace cine que le guste a la gente y yo critico eso porque hasta parece una presión fascista porque la gente no es una masa. Las personas no están hechas en serie y eso es pensar a la masa como una unidad pensamiento. Todos queremos un millón de espectadores, pero es importante que se siga fomentando el cine de las minorías. Me parece que no se puede estar trabajando para construir una única forma de pensamiento. Yo soy docente en la Universidad del Cine y hay cientos de chicos y directores que quieren hacer algo distinto, pero que se ven con mucho miedo frente a un sistema que puede ser más que cerrado, agresivo. Quizás vayan cien personas y disfruten enormemente con un tipo de cine que no es con el que disfruta la mayoría, y creo que hay que apoyar a las minorías también.

  —¿Por qué sumaste a actores conocidos como Raúl Taibo, Boy Olmi y Florencia Raggi?

  —Pensamos que un proyecto así, que ya tenía un título difícil, medio complicado para recordar, con una temática que se plantea como un suspenso, pero de la que después participa el espectador, tenía que tener actores buenos, conocidos, profesionales y que se interesen por este guión. Podían ayudar a que el público se acerque un poco más. De hecho ayudó, lo que pasa es que también estrenamos en una época que no es la mejor, pero si quiero estrenar en mayo no hay lugar.

  —¿El cine argentino corre con desventaja respecto a las grandes compañías?

  —Si, pero esta vez tuvimos la suerte de que a la gente del Village le interesó la película. Está rodada en 35 milímetros, tiene calidad de sonido, hay un cuidado estético y técnico.

  —¿La inclusión de actores conocidos en películas independientes indica que de alguna manera el cine depende o está en deuda con la televisión?

  —No se si está en deuda, pero es cierto que la televisión es lo que más se ve. Todo el mundo tiene un televisor en su casa y son personas que fueron más vistas en la tele. No se si está en deuda, pero se trata de convocar a personas que llegan mucho a la gente a través de otro canal de comunicación.

Minorías

"Este es mi séptimo largometraje y casi todos van en sentido contrario de lo previsible. La idea es que se puede ver algo distinto y salir de un producto único que ofrece el sistema. Quizás vayan cien personas, pero disfrutan con un tipo de cine que no es con el que disfruta la mayoría, y eso es respetable".