Domingo 13 de Diciembre de 2020
Paul lo hizo de nuevo. Basta ver su obra con The Beatles, luego con Wings y ahora en su carrera solista para comprobar una vez más que estamos ante uno de los compositores más prolíficos y talentosos que dio la música pop en el último siglo. La Capital tuvo el privilegio de poder acceder a la escucha de las 11 canciones de su disco en solitario número 18, titulado “McCartney III”, que estará disponible en todo el mundo el próximo viernes 18 de diciembre. “El secreto para poder escribir una canción todos los días es tener un poco de tiempo”, dijo Paul en la previa del lanzamiento de este disco. Y, aunque la frase sea un guiño a los Stones, el tiempo está de su lado.
Es imposible analizar este disco sin contextualizarlo. Lo hizo en pandemia, en su casa inglesa de Sussex, mientras su hija Mary McCartney cocinaba algo rico y él salía a andar a caballo mirando el verde de su granja. De pronto su amigo, el director de animación Geoff Dunbar le propone hacer una película de animación basada en un viejo tema “When Winter Comes”, que había quedado perdido desde los tiempos de “Flaming Pie” (1997), bajo la producción de un tal George Martin, sí, otro mensaje encriptado para los Beatles.
Ese tema, a la postre sería el cierre de este “McCartney III”, un disco que navega entre lo experimental y lo cancionero, sin dejar de lado el tono lúdico en un mar de paradojas que lo asocia a sus otros dos trabajos titulados con su apellido. “McCartney” sale en los 70, tras la separación de los Fab Four como una respuesta minimalista a la superproducción beatle; y “McCartney II” se lanza en los 80 luego de la disolución de Wings. ¿Qué fue lo que se quebró para que ahora salga McCartney III”? Muy simple, algo mucho más profundo que dos bandas de rock y pop: se quebró el mundo. El virus impuso una pausa, pero Paul no detuvo su usina creativa.
Y así como en “McCartney” aparecían la combinación de un tema instrumental como “Valentine Day” con baladas letales como “Every Nights” y “Junk”, o un tema bien arriba como “Maybe I’m Amazed”; en “McCartney II” incursiona en el pop ochentoso de “Coming Up”, otra vez el costado lúdico y no tan preciosista de “Temporary Secretary”; y las perlitas de “Waterfalls” o el final de “One These Days”, por citar algunos ejemplos puntuales del formato “canción maccarniana”.
Esa impronta se repite en “McCartney III”, pero esta tercera saga se asocia más a la lógica del primero que del segundo. Siempre con el amor y la libertad como naves insignia en las letras, basta hacer un detalle tema por tema para saber de qué van los 11 tracks de “McCartney III”.
1- Long Tailed Winter Bird (Pájaro de invierno de cola larga) La guitarra garabatea un riff en clave de secuencia, hay un coro en plan lúdico, una batería se suma y desaparece para volver a darle protagonismo a las guitarras. Es una apertura de 5.10 minutos. Funciona como puerta de entrada a lo que vendrá.
2- Find My Way (Encuentra mi camino). Es uno de los dos cortes del disco. Paul está de regreso con esas baladas pop que tan bien hace. Está buscando su camino, todo el tiempo, como una road movie eterna. Guitarras al frente, batería modernosa, para bailar y relajar un poco.
3- Pretty Boys (Chicos guapos). Bienvenida las baladas maccarnianas. Voz y guitarra acústica para hablar de los chicos guapos del ayer y de hoy. Una sutileza.
4- Women and Wives (Mujeres y esposas). El piano al frente, una base rítmica de fondo y Paul cantándole a las mujeres de su vida. Es una canción de amor despojada, simple y sentida.
5- Lavatory Lil (Lavabo Lil). Difícil saber por qué motivo se disparó este título, pero aquí apunta a un track rítmico, con algunos arreglos vintage y coros al estilo beatle que nunca renegó. Hay espíritu de zapada sin nunca dejar de lado la canción. Un tema breve pero indispensable.
6- Slidin (Deslizándose). Funciona como el track ideal para el final de “Lavatory Lil”, pero tiene un tono más rockero, con riff de guitarras salvajes y McCartney cantando con menos crudeza y más elegancia. El solo de guitarra es demoledor: Paul demuestra que toca todo bien y cada vez lo hace mejor.
7- Deep Deep Falling (Sentimiento profundo profundo). Tiene el clima de esos temas que dejás en el equipo de audio mientras mirás la vida transcurrir. “La vida es eso que te pasa mientras estás ocupado haciendo otras cosas”, decía Lennon. Algo de eso transmite esta canción. Cuando le preguntaron a Paul sobre este tema, dijo que trata de “cuando amas tanto a alguien que casi duele”. Dura unos maravillosos 8.23 minutos. Es el tema más producido del disco.
8- The Kiss of Venus (El beso de Venus). McCartney, en guitarra acústica y voz, parece hacerle una melodía para la Diosa del amor, la belleza y la fertilidad. El tema dialoga con muchas de las mejores baladas acústicas de Paul de los últimos discos.
9- Seize the Day (Aprovecha el día). Tema festivo pero relajado, con guitarras al frente, balada mid tempo para escuchar en un día soleado, cuando arranca la mañana.
10- Deep Down (En el fondo). A bailar que se acaba el mundo. Si estamos hundidos, vamos a mover los pies. El tema funciona de placebo a partir de una secuencia rítmica tan simple como atrapante. Encima, sobre el final llegan algunos gritos estilo Paul, que lo muestran más Dorian Gray que nunca. Música de fondo para una fiesta animada (gracias Sui Generis).
11- Winter Bird/When Winter Comes (Pájaro de invierno/Cuando llega el invierno). Hay un link instrumental al tema de inicio para cerrar el concepto del disco, pero la balada madre es “When Winter Comes”, elegido también como corte de difusión de “McCartney III”. Está aquí el Paul de voz sensible y guitarras acústicas, el de las melodías entrañables. Eternamente McCartney.