Marilina Bertoldi: "Cuando te codeás con famosos te das cuenta de que la fama es una mentira"
La artista vuelve a Rosario el jueves 14 de septiembre para mostrar el presente de una propuesta atravesada por lo performático.

Jueves 14 de Septiembre de 2023

Marilina Bertoldi es hace rato una de las figuras más cautivantes y potentes del paisaje musical nacional. Implacablemente rockera, orgullosamente lesbiana, la artista oriunda de Sunchales deshace y estalla constantemente los lugares comunes que puedan querer imponerse sobre esas identidades, y sobre cualquier otro adjetivo que busque contenerla de forma definitiva. Con “Mojigata”, su cuarto álbum solista, sentó una sólida base estética y sonora sobre la que sigue experimentando en vivo incluso un año y medio después de su lanzamiento. El próximo jueves 14 de septiembre, a las 21, en la Sala de las Artes, se reencontrará con el público rosarino para mostrar el presente de su propuesta.

“Mojigata” sonó por primera vez en vivo en Rosario, allá por abril de 2022. Desde entonces, Marilina se dedicó a agitar y sacudir ese material sobre los escenarios, en una búsqueda con altos niveles performáticos que también fue transformando el resto de su repertorio (el cual incluye “Prender un fuego”, el disco que le valió el Gardel de Oro). Apenas unos meses después de aquel show inaugural, hizo su primer Luna Park, donde desplegó una narrativa visual en la que teatralizó su propia muerte para decretar otro deceso: el fin del rock, de ese rock vetusto y patriarcal, de sus cánones de éxito e idolatría.

“El queer llegó al rock y la perfo es ley”, sentenció en su cuenta de Instagram con imágenes de ese recital. Unos meses después, en un repleto Estadio de Obras, continuó la historia y resucitó en escena, en una propuesta que a pesar de cualquier posible referencia cristiana consolidó su propia forma de herejía.

“A lo performático lo veo como un instrumento más, así como empecé a tocar otros instrumentos en vivo por primera vez. Una herramienta más que estoy investigando para apropiármela a mi manera. Ya va un año (o un poco más) que estoy navegando esas aguas y creo que ya le encontré mi impronta. Se siente muy bien tener la libertad de ser otro yo en escena. Creo que le suma mucho a las canciones, a la interpretación”, asegura Bertoldi en diálogo con La Capital.

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El personaje escénico que Marilina fue desarrollando en estos años también cambió, a fuerza de constante exploración. Cambió con los discos, con las canciones, con la pandemia, con la mirada de los otros. Ese personaje cambió de actitud, de impronta y, sobre todo, de vestuarios. Marilina indaga e identifica a qué universos estéticos apelar para ir suscitando diferentes sentidos, y si bien el cambio viene siendo una constante, también hay una búsqueda última de estabilidad en esa experimentación.

“Al principio investigué todo esto del enojo, después vino la villana, y después meterme en un lugar incómodo para mi que fue ‘la feminidad’, que para mi sorpresa me divirtió. Pero actualmente estoy investigando los géneros. Lo andrógino para ser más específica. Cuánto y cómo de cada uno. Estoy investigando una iconografía estable, algo que al reducirlo a una caricatura sea indiscutiblemente yo”, afirma la artista. Algo así como construir un personaje artístico inapropiable desde afuera. Y que la cuenten como quieran.

En medio de todo esto, las canciones siguen siendo la columna vertebral de toda propuesta posible. Y aunque “Mojigata” y los once temas que lo componen son referencia del vivo por su estatus (todavía) de novedad, Bertoldi contó que por esto mismo “las canciones que más se transformaron fueron las anteriores”, a partir de la adaptación a la estética del disco más nuevo.

“Todo lo actual afecta a todo lo que hice porque nada es más representativo de mí que lo último que hice. Creo que justamente lo que comentaba antes de la androginia viene a retratar un poco lo que aún no salió. Es parte de lo que estoy investigando y dará lugar a mi próximo yo. Estoy muy entusiasmada. Y es justamente esa sensación la que me dice que voy por buen camino”, analiza y anticipa Marilina sobre esta búsqueda que también construye para adelante.

Marilina Bertoldi - Cosa Mía (Video Oficial)

La puesta en escena de esa androginia y ese juego con los géneros que Bertoldi resalta es una expresión más de lo irrefutablemente queer de Bertoldi como artista. Y que justamente por ser queer no puede reducirse a una serie de características fijas (aunque a veces se materializa con transparencia, como en los videos de “La Cena” y “Amuleto” que la cantante protagoniza junto a la trabajadora sexual María Riot y la artista chilena Javiera Mena, respectivamente). Es más bien una forma de hacer, unas formas distintas, fugitivas de la norma, la norma rockera en este caso. Formas que pueden ser más claras o más difusas, pero que son claramente reconocibles para otras personas LGTIBQ, y sobre todo para las lesbianas que llenan de a cientos y a veces miles los recitales de la artista para celebrarla. “El queer está en el pop, su hogar histórico. El resto de los artistas queer que hacemos otros estilos estamos más bien rompiendo con normas y ablandando heterosexuales”, afirma la santafesina, con cierta cuota de humor. “Pero por suerte el pop hoy en día está más trolo y descarado que nunca, es hermoso de ver la verdad”, remata.

Una de las facetas del rock contra las que Marilina se rebela con mayor insistencia son las nociones de fama e idolatría que históricamente generó y genera. “Me encanta hablar de eso conceptualmente. Es que una vez que tenés algo de fama o que te codeás con gente famosa te das cuenta de la mentira que es todo, y la cantidad de provecho que mucha gente saca a costas de eso”, critica la artista.

“Es como un cuentito fantástico que todes decidimos comprar. La gente es gente, famosa o no. Y la gente hace cosas maravillosas y horribles, sea famosa o no. Usar la carta de la fama para tratar de autodiagnosticarte como más valioso que el resto de las personas me parece una de las actitudes más comunes y más horribles de esta época. Nadie es tan especial, y creo que ahí justamente está la belleza de todo”, agrega con contundencia.

Marilina Bertoldi - La Cena (Video Oficial)

En este contexto, todo es expectativa para lo que pueda pasar el jueves sobre el escenario de La Sala de las Artes, en un show que además tendrá un componente especial: la presencia de Lula Bertoldi, miembro de Eruca Sativa y hermana mayor de Marilina, en la banda. La cantante y guitarrista se sumará por algunas fechas a la formación que de forma estable integran Edu Giardina en batería, Luciana Torfano en guitarra y Juan Pucho en bajo.

“Lo hablamos la otra vez con Lula en privado y nos dimos cuenta de que nunca tocamos un show entero juntas, en ningún proyecto que no haya sido hacer covers para la familia o un bar de Sunchales. Así que se siente nuevo, se siente seguro, se siente bien”, adelanta Marilina sobre este reencuentro. “Tuvimos un ensayo con ella y ya tenía todo sacado en detalle. Lula hace la tarea, es una profesional y a su vez tiene un estilo muy personal, un toque único. Es un honor para mí compartir escenario con una música tan espectacular”, suma Bertoldi.

Finalmente, Marilina también cuestiona la centralidad porteña que sigue creando periferias, y por el contrario reivindica su origen. “Mi provincia es hermosa, amo volver, me reconozco en muchas cosas, hábitos, gestos, expresiones. Desearía poder vivir acá, en algún pueblo, idealmente en el mío. Extraño los lisos, el humor pueblerino, los perros en la calle, la vida más tranquila, la naturaleza más a mano. Tengo ganas de venir más, de ser más de acá que de Buenos Aires que me viene acobijando hace ya más de una década. Amaría que el circuito se descentralizara y se abriera con más posibilidades hacia adentro del país. Más que nada para darle más contundencia y escenario a les artistas del interior”, cierra Bertoldi.