Lunes 27 de Febrero de 2017
En una noche en la que política y las menciones al presidente Donald Trump estuvieron presentes desde el primer minuto por parte del conductor Jimmy Kimmel, el glamour también se hizo un lugar. Kimmel, con ironía y sarcasmo hizo blanco de sus bromas nada menos a Meryl Streep. Vestida de azul marino y piedras y con el cabello apenas recogido detrás de las orejas, la intérprete, cuyas objeciones a las políticas de Trump fueron respondidas por el mismísimo presidente al calificarla como una actriz "sobrevaluada", recibió una ovación minutos después de comenzada la gala.
Kimmel, que disparó chistes a repetición en tono seco pero efectivo, le lanzó a Streep que había hecho cincuenta películas y "una carrera senil" y que era una actriz "sobrevalorada", elogió el vestuario e hizo mención a Ivanka Trump, la hija del Presidente, cuya línea de ropa estuvo en la línea de fuego la semana pasada luego de que una funcionaria recomendara públicamente las prendas de la hija presidencial. Inclusive cuando habían pasado dos horas de show mencionó que hasta ese momento Trump aún no había publicado nada sobre la gala en su cuenta de Twitter, algo que había adelantado que ocurriría en referencia a la intensa actividad del Presidente en la red social.
En la pasarela que es la alfombra roja y como es habitual se dieron cita los grandes diseñadores y las estrellas apostaron a la moderación y el lujo sin extravagancias. Las manifestaciones políticas también se vieron en el vestuario de algunas estrellas en la forma de un pequeño lazo azul, símbolo de la American Civil Liberties Union. Fue el caso de la actriz Ruth Negga, nominada como mejor actriz protagónica por su trabajo en el drama racial "Loving".
Hollywood tiene su dinámica particular. La solidaridad de la liberal comunidad artística convive sin prejuicios con el lujo. Charlize Theron, vestida con vestido de color metálico de Dior Alta Costura y joyería de Chopard, presentó junto a una sobria Shirley McLaine nada menos a los candidatos a mejor película en lengua no inglesa, que fue para "The Salesman", del iraní Ashgar Farhadi. Era el gran misterio de noche y se resolvió sin sobresaltos. Farhadi no asistió a la gala en protesta por un decreto presidencial que prohibía el ingreso a personas de siete naciones musulmanas y el premio fue recibido por dos iraní-estadounidenses.
De los actores, solo Warren Beatty se refirió elípticamente a la política en la presentación de las candidatas a mejor película al asegurar que las propuestas representan la diversidad de la sociedad estadounidense y el respeto por la libertad.
Otras celebridades que lucieron grandes marcas fueron Octavia Spencer ("Talentos ocultos") con un vestido blanco de Marchesa con aplicaciones de plumas o Emma Stone, con un traje dorado con flecos y pedrería de Givenchy Haute Couture by Riccardo Tisci y joyas de Tiffany & Co.