Lunes 13 de Julio de 2009
A los 28 años, la sex bomb criolla busca un trono en la música pop. “Mi voz es única, no
se parece a la de nadie”, anuncia. Intensa y laberíntica, la rubia confía que disfruta del
misterio en torno a su vida privada y que jamás besó –ni besará– a un hombre en
público, “aunque se inventen tantas pavadas”. Un festival de confesiones, para leer a
todo volumen.
En el estudio de Warner Music, donde prepara su primer disco solista, Luciana Salazar dialogó
con la revista Gente. El sello discográfico contrató a Salazar para dar marcha a su gran debut como
cantante, programado para la primavera, con un álbum de música pop y un nuevo nombre artístico, que
mantendrá en secreto hasta entonces.
–¿Qué opinás de los que se largan a cantar?
–No me meto en la vida de los demás. Por mí, que a todos les vaya bien. En el
fondo es un halago, aunque no quiero caer en la bolsa de la modelo famosa que canta. Lo mío no es
improvisado. Puedo gustar o no, pero tengo condiciones. Mi familia ya escuchó un tema y le encantó.
Y ellos son realistas y críticos. No me toman como el personaje, sino como la persona.
–¿Frente al público construís un personaje?
–Luciana Salazar es un personaje, pero esa idea de que soy una mina de reviente, fatal,
que no me importa nada, es falsa. ¡Yo me siento cero comehombres!
–Cuesta creerte…
–Es un juego que forma parte de mi ser. Hice el personaje de la chica
exuberante. Cuando las modelos no eran pulposas ni tenían mis curvas, yo me animé a todo. Pero mi
próxima meta es ver al público cantando mis canciones, que son tan hot y ratoneras como mis curvas.
Porque con la música yo transmito todo lo que me pasa. Es mi terapia. Y aclaro que no me
psicoanalizo. Me descargo con otras cosas. Hoy todos van al psicólogo, pero yo no soy como la masa:
yo canto.
–¿Te gusta cultivar el misterio sobre tu persona?
–Absolutamente. Todos los días inventan algo. Me encanta que fantaseen con mi persona.
Me divierte ser una fantasía eterna para la gente. Forma parte de lo que generé. Ojo, no todo es
falso. Tuve suerte en el amor…
–¿Ningún hombre te pidió que lo oficializaras?
–Sí, pero ahí soy yo la que me impongo y prefiero resguardarlos. El medio es
muy ingrato. Todos quieren verme de novia pero, si eso pasara, todos querrían saber si me engañó,
si estamos mal… Y yo sufro con esas cosas.
–¿Cómo se te acercan? ¿Muchos mensajes de texto por celular?
–Sí, me divierten. Me engancho mucho con ese juego de los mensajitos. Si doy
pie, se ponen intensos.
–¿Chat?
–¡Uff! Uso mucho la computadora. Pero no acepto mucha gente en mi messenger. También
tenía facebook, pero me lo dieron de baja... ¡Estoy como loca! Creo que fue una chica muy mala y
celosa, que se enojó después de que acepté como amigo a alguien muy famoso.
–Morimos por conocer el nombre de la discordia…
–¡Jamás! Lo que sí quiero contar es que con Agustín Pichot no pasó nada (N.
de la R: unas semanas atrás, unos rumores la vinculaban con el crack de Los Pumas). Lo conozco hace
un montón, nos llevamos bárbaro, tenemos amigos en común, pero jamás pasó algo entre nosotros.
Hasta dijeron que nos vieron a los besos, y yo nunca beso en público. Todas pavadas. Lo explico
porque tuvo problemas con su familia, y no da.
–¿Y ahora estás de novia?
–No, novio no tengo, porque estoy ocupada en el trabajo. Y cuando me pongo de
novia, le pongo mucha energía. Me encanta crear emociones, generar adrenalina, hasta en las peleas.
Busco la pasión en todo lo que hago.
–¿Hubo mucho hombre nervioso en la primera cita? ¿Mucho del clásico “es la
primera vez que me pasa”?
–¿Sabés que no? Y eso que salí con chicos muy jóvenes. Pero yo los relajo,
los hago sentir cómodos. El hombre que está conmigo sabe que siempre se va a sentir en
Disneyworld.