Martes 03 de Octubre de 2023
Hay bandas que tienen muy poca repercusión en su época pero con el paso del tiempo son rescatadas y resultan fundamentales. Los Replacements son un caso emblemático. En los 80, el grupo de Minneapolis liderado por Paul Westerberg nunca llegó a tener un éxito masivo. Sin embargo, sus discos se transformaron en objeto de culto y lograron influenciar fuertemente a bandas de los 90 como Nirvana, Pavement, Wilco o Guided By Voices. Sus canciones se colaron en bandas de sonido de películas y series y hace un par de años Lorde versionó la balada “Swingin Party” para las nuevas generaciones.
Como parte de ese trabajo de rescate se acaba de editar (está en todas las plataformas digitales) un box set del álbum “Tim” (de 1985, el cuarto disco de los Replacements), que trae una versión completamente remezclada del LP, más tracks inéditos de esa época (incluidas las sesiones completas grabadas con Alex Chilton) y el registro de un show en vivo grabado en Chicago el 11 de enero de 1986.
El box set completo (titulado “Tim: Let It Bleed Edition”) es imperdible, pero el gran hallazgo es la nueva mezcla de “Tim” a cargo del reconocido productor Ed Stasium, que trabajó con los Ramones, Motörhead y Talking Heads, entre muchos otros. En su momento el disco fue producido por Tommy Erdélyi (más conocido como Tommy Ramone), pero su labor no estuvo a la altura de las canciones del álbum, que incluye clásicos de la banda como “Bastards of Young”, “Left of the Dial”, “Swingin Party” y “Hold My Life”. Con la mezcla de Stasium “Tim” parece resucitado: los temas suenan más nítidos sin perder nada de su fuerza, la voz de Westerberg está al frente y se luce con toda su expresividad, la base de Chris Mars y Tommy Stinson gana en potencia, y la guitarra de Bob Stinson tiene más protagonismo.
En el disco en vivo se rescatan temas de “Tim” y otras joyitas como “Can't Hardly Wait”, “Answering Machine”, “I Will Dare” y “Unsatisfied”, además de covers de “Jumpin' Jack Flash” (Stones) y “Nowhere Man” (Beatles). El sonido del registro es bastante pobre, aunque teniendo en cuenta lo caóticos que solían ser los shows de los Replacements tampoco se puede exigir prolijidad. Lo esencial es que el corazón de las canciones está ahí y todavía late con el pulso punk de la banda y la singular sensibilidad melódica de Westerberg. Para los fans y para los que todavía no descubrieron este tesoro.