Jueves 06 de Marzo de 2008
Sobre el final de "No es país para viejos", la novela del norteamericano Cormac McCarthy, el sheriff Bell deja escapar esta frase: "Este país tiene una historia bastante extraña y además tremendamente sanguinaria. La debe de tener un país con esa facilidad para adquirir armas, donde la pena de muerte sigue vigente y donde aún existen muchos sobrevivientes de guerras cruentísimas".
De estas historias que mezclan la violencia y el viejo oeste, más ciertos toques de humor satírico, también se trata el cine de los hermanos Joel y Ethan Coen. En la multipremiada "Sin lugar para los débiles" (con 4 Oscar: película, director, guión adaptado y actor de reparto) los cineastas unieron su universo al de McCarthy, el hoy septuagenario escritor que se pasó los últimos 40 años escribiéndole a ese sur fronterizo y violento de Estados Unidos. Como William Faulkner.
"Sin lugar para los débiles", que se estrena hoy en Rosario, es una adaptación de "No es país para viejos" y en este cruce singular el resultado no podía ser otro que una cruda historia de narcos sin escrúpulos, persecuciones frenéticas, cartuchos y muertos de todo tipo y calibre, desayuno con huevos y tocino y, sí, mucha sangre.
La acción transcurre en los años 80 en tierras tejanas y con personajes que, aparentemente, llevan una vida anodina. Moss (Josh Brolin), veterano de Vietnam, encuentra una valija lleno de dinero junto a un montón de cadáveres; tras un inspirado acto de misericordia, se ve acechado por Anton Chigurh (Javier Bardem), matón despiadado que funciona como un Angel de la Muerte, y tras la pista de ambos, el sheriff Bell (Tommy Lee Jones), un hombre de la frontera mexicoamericana que aún cree ciegamente en la Justicia.
Debutantes. "Es la primera vez que hacemos una adaptación —señaló en una entrevista Joel Coen—. El proceso es diferente y en cierta medida más fácil: la luz al final del túnel está más cerca que cuando es algo original. Y si adaptas una novela es porque te sientes afín a la historia y serás fiel a sus reglas". Los Coen son seguidores de la obra de Cormac McCarthy. "Esta novela, especialmente, ocurre en el oeste de Texas, un área que nos es muy familiar", añadió.
En la novela de McCarthy casi no hay actores de reparto. Están más que claro los cuatro pilares de la historia: Moss que encuentra el gran pastel, el cazador infalible Chigurgh, el sheriff Bell y "los mejicanos" sin identidad. Alrededor de ellos, giran las imágenes desérticas y los moteles de mala muerte. "No es país para viejos" es una historia medio delirante sobre la eterna temática del mal sobre el bien, sobre lo difícil que es escapar al destino escrito para uno y lo caro que puede salir intentar huir de él. El mismo horizonte de "Ciudades de la llanura" o "En la frontera", otras novelas de McCarthy.
Billy Bob Thornton llevó una de las historias de Cormac McCarthy al cine, "Todos los caballos hermosos" (2000), pero sin conseguir ese impacto de brutalidad y crudeza que queda impreso en los episodios más violentos de sus libros. Ahora mismo su última novela, la futurista "La carretera", inspiró una vez al cine. Y seguramente vuelvan a rodarse películas con sus historias de westerns modernos y violencia jamás gratuita. Los Coen lo hicieron y se llenaron de gloria.