Miércoles 20 de Mayo de 2009
Lola Ponce (26) se define como una guerrera que, ocho años atrás, abandonó su Rosario natal para conquistar nuevos horizontes. El tiempo reconoció su esfuerzo, y aquella joven desertora de la carrera de Odontología, trazaría una ruta napoleónica, con un ambicioso destino final: Roma. En ese arduo camino, la cantante cruzó a paso firme y, en 2008, una fusión de estrategia e impulso la consagró: ganó el mítico Festival de San Remo, con el clásico italiano “Colpo di fulmine” y, meses más tarde, sedujo con su arte a George Clooney y Brad Pitt, en la presentación del filme “Quémese después de leer”, en el Festival de Cannes. Además, acaba de convertirse en la primera mujer en jugar el “Partido de corazón”, en la selección italiana de fútbol de cantantes, junto a Eros Ramazzotti, entre otros. Un torneo a beneficio con 26 años de historia y del que, en ediciones anteriores, participó su ídolo personal, Diego Maradona.
En julio Lola regresará a la Argentina para rodar el filme de producción italiana, “Cenicienta 2000”, la historia de una chica de barrio “normalísima”, con sueños de princesa. Al mismo tiempo, aprovechará para terminar de editar su nuevo disco, “Desnuda”, que en septiembre presentará en el país. Una tregua de dos meses que la mantendrá alejada de su amor italiano, el abogado Manuel Malenotti (35). “Me gusta llevar las riendas de mi vida, pero no las del amor”, dice en una entrevista con la revista Caras.
—¿La historia de “Cenicienta 2000” es un reflejo de la suya?
—Se parece bastante. Además, es rebelde como yo...
—O sea que Ud. ¿es una chica rebelde?
—Bastante. Igual, con respecto a su historia de vida, siempre digo que las princesas no nacen, sino se hacen. Creo que cada mujer se siente reflejada en este personaje. Es una chica que muestra que todo se logra pero con un enorme sacrificio, disciplina y con momentos de felicidad y de tristeza.
—¿Se considera una princesa que se hizo a sí misma?
—Nunca me consideré una princesa, pero, ahora que lo pienso, puede ser que sea una princesa que se hizo a sí misma. Aunque en mis valores de vida soy una princesa, pero en otros aspectos soy una chica de barrio.
—¿Siente que llegó donde quería llegar o todavía le falta?
—Es recién el comienzo. Porque si una piensa que llegó a un lugar, no hay más por recorrer. Soy de la idea de que el caminante no tiene camino, sino que lo hace al andar. Apenas cumplo un objetivo siempre hay otro nuevo esperando. Mi vida es un tren que no para. Una goleadora que siempre quiere más.
—Supongamos que su escenario de vida sea una guerra, ¿cuáles fueron las armas que usó para batallar?
—Soy una guerrera, eso seguro. Porque el guerrero tiene que tener disciplina, tenacidad, autocontrol, generosidad, humildad. Pero, seguramente, mis armas más importantes fueron mi personalidad y mi voz. Todo el resto, viene después.
—¿Sigue en pareja?
—Sí, vamos a cumplir cinco años.
—En la relación de pareja, ¿es de dominar o de ser dominada?
—Ni lo uno ni lo otro. En una pareja es fundamental que cada cual ocupe su lugar. Una no debe invadir el sitio del otro.
—¿Siente que lleva las riendas de su vida?
—Soy quien lleva las riendas de mi vida porque soy mi propia manager. Desde que empecé en esto, guío mi carrera en mis contratos, el stylist, la música. Tengo un equipo de gente que me ayuda, pero el cerebro de todo soy yo. Esto me divierte mucho porque me ayuda a crecer.
—A sus 26 años, ¿siente que creció antes de tiempo?
—Empecé a viajar desde los 17 años. Terminé el Liceo y empecé la facultad...
—¿Qué estudiaba?
—Odontología, en Rosario. Pero después me di cuenta de que nunca iba a ser feliz. Así que me decidí por el canto y eso me llevó a viajar. Y la música es cosmopolita, algo que me apasiona. Amo ese modo de vivir. Cuando me acostumbro a una situación, necesito respirar de nuevo. Con la música una tiene que estar todo el tiempo buscando nuevos horizontes.
—¿Cómo es su vida en Italia?
—Es maravillosa. Vivo en Roma y de ahí me muevo para todas partes. Fue una carrera de ocho años.., y recién ahora empieza. Un tiempo de training total para armar la artista, que está empezando a hacer goles.
—¿La reconocen en la calle?
—Por supuesto. La gente me trata con mucho respeto y con el programa que hice recientemente fue tremendo, porque el target eran los adolescentes. Y me encantó el mensaje que fue fundamental. Porque no resultó una fama armada, sino que me preparé mucho para llegar a la televisión.
—¿Piensa volver a vivir en la Argentina?
—No lo sé. Es que el amor tira tanto... (suspira). Y el amor ahora está allá. Igual vivo el presente para tratar de mejorarlo siempre pensando que lo que venga será mejor.