Jueves 23 de Abril de 2020
Hace aproximadamente 21 años conocí a Marcos Mundstock, una persona sencilla, amable y de buen trato. De ahí en más todos los años nos veíamos y siempre con funciones agotadas. Lo único que quedaba era elegir con su manager el restaurante donde se comía después de la función. Lo más importante para Marcos era llegar y tener algo para picar y una copa de vino, se charlaba de cómo salió la función, era muy exigente, autocrítico y detallista. Mundstock siempre necesitaba saber si algo no salía bien y la verdad que yo nunca me di cuenta si algo salió mal. Recuerdo que cuando hacían una pasada antes de la función, yo me sentaba atrás en las plateas, en las últimas filas y disfrutaba de sus genialidades, en soledad. Mastropiero y el The London Inspection, que amenizaban las tardes de Radio Terrtulias con un inglés poco fluido hacía delirar al público. Lo recuerdo con mucho cariño, tengo la imagen de cuando salía del teatro rapidito para ir a cenar y después se iba al hotel a descansar. La cercanía también hacía que venga con su familia, amaba a Rosario y al Negro Fontanarrosa, tenía en la ciudad muchos amigos y parientes, no hay dudas que fue un fenómeno dentro y fuera del escenario. Ahora ya está descansando en paz junto con Daniel Rabinovich, me imagino que en esta gira desconocida estarán sentados ante el micrófono de Radio Tertulias con una entrevista al genial Johann Sebastian Mastropiero.