Las fantasías sofisticadas del cine puestas en escena
Jean François Casanovas llegó a la Argentina en junio del 80. En poco tiempo el actor y director francés le dio forma a Caviar, un grupo que hizo del transformismo, y de la estética del cine de los años 30 al 50, una marca registrada. La compañía regresa a Rosario para presentar "Caviar Follies" hoy y mañana, a las 21, y el domingo, a las 20, en el Teatro Nacional, Córdoba 1331.

Viernes 15 de Agosto de 2008

Jean François Casanovas llegó a la Argentina en junio del 80. En poco tiempo el actor y director francés le dio forma a Caviar, un grupo que hizo del transformismo, y de la estética del cine de los años 30 al 50, una marca registrada. La compañía regresa a Rosario para presentar "Caviar Follies" hoy y mañana, a las 21, y el domingo, a las 20, en el Teatro Nacional, Córdoba 1331.

En casi una hora y media, "Caviar Follies" reune una selección de los mejores de "Segundo piso, ascensor", "Conga, callejón de los espejos" y cuadros clásicos de Caviar de la década de los 80. También una muestra del aporte del actor y músico Eduardo Solá y tres cuadros nuevos, con el cual se presentarán en Madrid en septiembre.

Casanovas tiene una larga relación con la escena rosarina. A las prolongadas experiencias en el teatro La Comedia, le sucedieron actuaciones en el CEC, el Parque de España, la Fundación Astengo y El Círculo. "Rosario es una especie de bastión", aseguró.

Sobre el show explicó: "Es un espectáculo visual, de humor, ritmo, cambios de ropa vertiginosos. Lo que hacemos es un raconto de historias divertidas en un estilo cinematográfico. Nos gusta mucho hacer humor ácido, el humor negro", señaló.

El fundador y director de la compañía explicó que ese estilo se fue consolidando con su propia experiencia como espectador: "Siempre tuve una mirada crítica sobre lo que me rodeaba y fui buscando una segunda lectura a las cosas. Eso creo que lo adquirí después de haber visto muchas películas en Francia en ciclos de cine norteamericano".

Aquellas superproducciones le sugirieron el camino: "Las tramas eran casi siempre pasionales, de suspenso, de traiciones. Yo fui aunando las situaciones con el estilo de la iluminación y las actuaciones. Sobre todo ese mundo ficticio del cine de los años 30, 40 y 50, donde todo está perfecto. Todas las mujeres vestían de una manera elegante que ni siquiera en la calle las veías vestidas así".

"Era como una especie de fantasía total —añadió—. A mi me gusta ese mundo de fantasía sofisticada, y plasmar historias y conflictos más cotidianos con una pequeña vuelta de tuerca personal", aseguró.