Sábado 06 de Septiembre de 2008
La mejor descripción que podemos hacer de "El Rey David", de Arthur Honegger es la de un tríptico con 27 pequeños tableaux cromáticos y sumamente coloridos que recorren el camino de lo típicamente humano, desde la inocencia perdida, la caída, el pecado, hasta la embriagante alegría de lo divino. Todo esto contado por actores, cantantes solistas, coro y orquesta, con un ritmo netamente cinematográfico.
La partitura es "moderna", en el sentido estético musical, de las primeras décadas del siglo XX. Una obra grata de escuchar y un interesante aporte al repertorio por parte de la Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario, en su concierto del último jueves, en El Círculo.
La obra une cuadro con cuadro del tríptico a través de la narración dramática de un recitante a cargo del actor Guillermo Peñalves quien sacó un excelente partido de los textos para transmitir los sentimientos de David ante la muerte de su amigo del alma. Bien Yerutí García Arocena en su recreación de la oscura Pitonisa de Endor.
Del grupo de cantantes solistas, queremos resaltar a la joven soprano rosarina Jaquelina Livieri, timbre delicado, agudos plenos, buenos medios y una gran musicalizada, fue de las agradables sorpresas de la noche. Una carrera para seguir mas de cerca. La mezzosoprano María de los Angeles Cámpora y el tenor Roberto Nadalet fueron los otros solistas.
El coro de "El Rey David", tiene una participación extensa y exigente, si bien es cierto que la partitura no ofrece salvo en dos momentos grandes dificultades a un coro profesional, sí le exige dramatismo, cosa que le faltó al Coro Polifónico de la Provincia de Santa Fe. Pese a todo hubo una narración fluida que avanza hasta el "Aleluya" final, con citas bachianas claras. Cabe destacar la "Danza delante del Arca" uno de los excelentes momentos de la noche.
La Orquesta Sinfónica Provincial de Rosario, tuvo un buen sonido. "El salmo penitencial" fue uno de los mejores momentos de mejor sonido de la noche. Una orquesta que está tomando sobre sus hombros un repertorio diferente y lo hace con solvencia. El maestro Nicolás Rauss ha sabido sacar partido de esta partitura con los recursos que contaba y esperamos para el futuro más de estas agradables sorpresas y que esta obra se repita quizás para el fin de temporada.