Jueves 25 de Marzo de 2010
La ciudad santafesina de Coronda es muy conocida porque en su tierra se cosechan las deliciosas frutillas –es la Capital Nacional de ese fruto- que luego endulzan nuestros paladares. Pero quizás lo que poca gente sabe es que esta localidad, ubicada a casi 120 kilómetros al norte de Rosario, significó la primera incursión de Sandro en la cinematografía, ya que aquí filmó “Tacuara y Chamorro, pichones de hombre” cuando era un joven veinteañero.
Roberto Sánchez –más conocido por sus seudónimos artísticos: Sandro, Sandro de América o Gitano– fue un destacado cantautor argentino que convulsionó el escenario latinoamericano por su estilo juvenil e irreverente. En sus inicios, su trayectoria se relaciona con la llegada del rock & roll a la Argentina. En 1955, Bill Haley y sus Cometas –con su “Rock Around the Clock” en la escena inicial del filme “Semilla de Maldad”– fascinan a la juventud. Pronto el nuevo género despliega nuevas estrellas internacionales: Bo Diddley, Elvis Presley, Little Richard y Jerry Lee Lewis, entre otros.
En Buenos Aires, en 1957, se estrena “Al compás del reloj” en la que Bill Haley y sus Cometas son protagonistas y causa furor. Ese mismo año se forma la primera banda de rock en Argentina, Mr. Roll y sus Rockers. Liderados por Eddie Pequenino realizan las primeras grabaciones de rock en Argentina. En esos días, en el acto escolar del 9 de julio de 1957, un chico de la Escuela República de Brasil, ubicada en Valentín Alsina, despierta aplausos y ovaciones por su imitación de Elvis Presley. Se llamaba Roberto Sánchez y pocos años después abandonaba los estudios para ayudar a sus padres.
“Los de Fuego”
Hacia 1960, luego de breves experiencias en dúos y tríos, adopta el nombre artístico de Sandro, forma su banda “Los Caniches de Oklahoma” y graba un rock en español de su autoría: “Comiendo rosquitas calientes en el Puente Alsina”. Al año siguiente la banda cambia de nombre por “Los de Fuego”, y a partir de 1963 se impone el protagonismo del cantante y pasa a llamarse “Sandro y Los de Fuego”. Durante los siguientes tres años, la banda se dedicará principalmente a hacer “covers” de los clásicos del rock internacional, pero en español: The Beatles, Elvis, los Rolling Stones, Jerry Lee Lewis y Paul Anka, entre otros.
El cine
El año 1966 le abrió las puertas a otra manifestación artística ya que significó la primera incursión de Sandro en el arte cinematográfico con la película “Tacuara y Chamorro, pichones de hombre”, que se filmó en la ciudad santafesina de Coronda, más algunas imágenes obtenidas en las vecinas localidades de Maciel y Monje.
La película, con la dirección de Catrano Catrani, se estrenó al año siguiente en el entonces microcine de Coronda, que recibió a conocidas figuras de la farándula llegadas especialmente para la gran premier, que debió postergarse 24 horas porque hubo un corte generalizado de energía eléctrica que afectó a toda la ciudad.
El elenco de la película que encabezaba Sandro ("Severino, Cara de Zorrino”) se completaba, entre otros, con el cantante Julio Molina Cabral (Don Goyo), la chilena Ginette Acevedo (Micaela), los por aquel entonces niños que protagonizaron a Tacuara y Chamorro (Rodolfo Di Nucci y Gabriel Avalos) y María Rosa Solari (Esperenciana), con música de Tito Ribero.
La película se basa en los cuentos “Tacuara y Chamorro” y “Los oscuros remansos”, ambos del escritor, docente, abogado y ex ministro de Educación de la provincia de Santa Fe, Leopoldo Chizzini Melo, a quien por aquellos tiempos se lo veía disfrutando sus vacaciones en las orillas del río Coronda.
De la mano de Catrani
Narraba la vida de dos chicos en un medio rural, alternando con sus juegos, obligaciones, travesuras en complicidad con sus mascotas, sin dejar de incorporar el romance entre personajes adultos.
La ciudad de las frutillas fue definida por un poeta como “un pueblo de espíritu tranquilo y bondadoso”. Hasta aquí se llegó, en aquel año 1966, el director de cine Catrano Catrani, acompañado por un verdadero ejército de colaboradores, entre camarógrafos, utileros y artistas, entre ellos un muy joven Sandro, que ya empezaba a destacarse como integrante de la agrupación “Sandro y Los de Fuego”. Poco tiempo transcurriría hasta que alcanzara el estrellato, ya como solista, cuando ganó el festival “Buenos Aires de la Canción”, con el recordado tema “Quiero llenarme de ti” (1969).
Para el rodaje se sumaron una gran cantidad de extras locales, que por estos días todavía cuentan sus hazañas en la película. Los corondinos recuerdan a un sordomudo que siempre estaba presente y que se destacaba en los corsos con su disfraz y sus armas caseras. Aquel día no podía estar ausente –dicen- por lo cual remontó el barrilete más grande.
Caramelos en la plaza
Otra de las tomas para las cuales se convocó a participar a la ciudadanía, principalmente a los niños, fue para el reparto de caramelos en la plaza.
Mientras tanto, un almacén de ramos generales, propiedad de Esteban Pizzi, que fue parte del escenario para el rodaje de la película que protagonizó Sandro en Coronda, se conserva en buen estado edilicio. Está ubicado en bulevar Oroño y Juan J.Paso, en el sector norte de la ciudad.
El propio Sandro –joven veinteañero por entonces- compartió varias reuniones en sus horas de descanso en bares y restaurantes corondinos, como el recordado comedor Gardelito y Costa Azul, situados en la costanera.
Según algunos críticos del séptimo arte, la de “Tacuara y Chamorro, pichones de hombre” puede inscribirse como una historia al mejor estilo de la cinematografía americana y esos cuentos de Disney a quien hace alusión la dedicatoria en el final de la película. Tampoco le falta ese fiel compañero de aventuras, el perro, llamado aquí “Gringa” pero que bien podría haber sido Lassie.