La poesía de los cuerpos en la obra “Agua de aljibe”
Ariana Daniele debuta como dramaturga y directora con “Agua de Aljibe”, y el resultado se podrá ver hoy, a las 20.30, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza), 

Domingo 01 de Noviembre de 2015

Ariana Daniele debuta como dramaturga y directora con “Agua de Aljibe”, y el resultado se podrá ver hoy, a las 20.30, en Plataforma Lavardén (Sarmiento y Mendoza), y continuará su temporada los sábados de noviembre a las 22 en La Morada (San Martín 771). Actúan Aimé Fehleisen, Mirna Pecoraro y la propia Daniele.

   —¿En qué sentido la obra habla de “salvar” el alma?

   —En el sentido que hay una búsqueda permanente de develar. “Agua de aljibe” cuenta la historia de alguien que elije ver hasta lo más profundo sin importar lo que pueda quedar. Se asume el riesgo a fuerza de ser real, de tener la carne viva. Sin mezquinar ningún sentimiento, sin esconder ninguna verdad. Sólo los ojos abiertos y la creencia de una promesa dada por el azar y el destino.

   —¿Cuál es la relación de esta mujer con el afuera y con las voces que la habitan?

   —Hay una búsqueda incesante por salvarse, una creencia constante en lo pequeño, como si aunque el mundo pareciera mostrar un determinado lado de las cosas ella lograra volver al sentido de la palabra y recobrar así cierta fuerza. Se disputan dos voces en ella, una más presente y descarnada, la más propia, y otra que es la que el afuera parece haber elegido como la más apta, quizás la más fácil y liviana de transitar. Aunque ambas no pueden evitar cruzarse ahí donde nadie puede escapar de su condición.

   —¿Cómo vivís tu primera experiencia como directora y dramaturga?

   —Hace tiempo que escribo poesía. Dirigir el propio texto es complejo pero muy enriquecedor. Y el hecho de poner tanto en esos cuerpos otorga la posibilidad de darle vida a todo ese mundo. Esto es algo que en la poesía no pasa de este modo, en la poesía las palabras van por su propio curso.