Lunes 31 de Mayo de 2021
"Estoy al lado de un presidente. Te quiero decir, Alberto, que con esto quizás en Rosario coma un año gratis". La primera frase a cámara del humorista Tomás Quintín Palma ante el presidente Alberto Fernández logra arrancarle carcajadas. La primera risa de las muchas que se registran durante la entrevista que el rosarino le realizó al primer mandatario en la Quinta de Olivos, que se difundió este domingo por la noche en Canal 9. En tono relajado y con muchos guiños, ambos dialogan sobre la cuna de la bandera, la política, las redes sociales, los perros y hasta el presidente se da un gusto inesperado: probar por primera vez en su vida un "carlito".
En diálogo con La Capital, Palma confía que el encuentro se venía negociando hace meses pero la confirmación le llega por sorpresa. "Estábamos tramitando la entrevista hace un tiempo pero justo Alberto se agarró covid esa semana y no lo hicimos. De la nada, me avisan al mediodía que la entrevista iba a ser ese mismo día, no lo podía creer", cuenta.
¿Qué fue lo primero que hizo el humorista ante esa noticia? "Empecé a llamar a Nico Goodman, que es con quien hago el podcast, y también a amigos y amigas rosarinos para que me coachearan, además me compré una lata de cerveza porque me empecé a poner nervioso", sostiene.
Sin embargo, una vez ante el presidente "estaba muy tranquilo", remarca. "Lo hablaba el otro día con mi analista: son mas fáciles las cosas imposibles que las posibles", sentencia.
El resultado de la entrevista lo sorprendió. "Aunque se vio un editado más corto, estuvimos como una hora hablando, fue impresionante", sostiene. "Hicimos algo descontracturado, traté de tirarle algunos palos y que no fueran todos centros. Él los respondió. Estar ante él me generó ganas de que las cosas salgan bien en el país", cuenta.
¿Cómo fue el acceso a Olivos? "Entré con una lata de cerveza y le consulté al que me llevaba en un carrito de golf a ver a Alberto si podía llevarla y me dijo que no, así que hice fondo blanco", ríe. "En mi mochila llevaba un carlito. Antes de entrar, en el bar de la esquina pedí que me armaran un carlito, tuve que explicarles cómo se hacía, que pusieran manteca a los costados y ketchup en el medio, porque no sabían", confiesa.
"Para mí fue un flash estar con un presidente y darle el carlito. Sentí que estaba la tribuna rosarina gritando", admite. "Además, le hablé de mi perro Julio, hablamos de Dylan, de perros. Se sintió como un tío, me daba ternura", remarca.
Y se cuida de aclarar: "Siempre estuvimos con distancia y ventilación cruzada, si bien la nota es sin barbijos estuvo todo muy cuidado, el protocolo muy activado".
Una entrevista presidencial diferente
Tras el divertido arranque de Palma, en donde confiesa que la fama que le dará entrevistar a un presidente le garantizará almuerzos y cenas gratis en su ciudad natal, el presidente acota: "Es una cosa singular Rosario, por los personajes que saca y yo admiro mucho".
Palma propone de entrada un juego en donde el presidente para que definiera a ciertos personajes públicos como “flama” o “cringe”. En el vocabulario adolescentes, los primeros son seres del bien y los segundos dan vergüenza. Una gaseosa de pomelo fría y la situación de las vacunas en Argentina son calificados por Fernández como "flama", igual que Cristina Kirchner, incluso cuando se enoja. Del otro lado, la presidenta del Pro Patricia Bullrich y el Fondo Monetario Internacional (FMI) caen del lado del “cringe”.
Hay espacio, además, para una exclusiva. Fernández presenta a Blue, el nuevo hijo de su famoso perro, Dylan. ¿”No es un poco cipayo ponerle Dylan y no Luis Alberto?”, quiso saber el rosarino. "Dylan no es cipayo, es un gran homenaje, alguien que me marcó", defiende el mandatario.
En otro tramo de la entrevista, se dedican a analizar las redes sociales. "Tenés muchos haters, ¿podés con eso o te quedás mal con lo que te dicen?", quiere saber Tomás. "Cuando leo y alguien dice no le alcanza el sueldo porque la inflación es alta, eso me toca", sostiene.
También se divierten con memes y "homenajes". El rosario lo muestra un video donde Fernández aparece -retoque digital mediante- haciendo un lip sync de "Oops I did it again" (Uy, otra vez lo hice) de Britney Spears, en alusión a las extensiones eternas de las cuarentenas. El clip es celebrado con un "Espectacular" por parte del presidente, entre risas.
Hacia el final del segmento televisado, Palma le plantea: "En Rosario tenemos un sándwich especial que se llama el "carlito", que es como el tostado pero como ketchup, tiene manteca pero va ketchup caliente al medio, se le ocurrió a un tipo porque se quedó sin mayonesa, en los 50, es la comida típica". Saca entonces de su mochila un contenedor plástico con el emblema rosarino por excelencia, que es aceptado por Fernández. "Está un poco caliente", se queja el mandatario, pero lo prueba y luego hace el gesto de OK con su puño. "Un motivo más para querer a Rosario", sostiene. Eso sí, luego llega la segunda queja: "No se puede comer con bigotes", ríe.
Las claves para llegar hasta Olivos
"Creo que el presidente quiere romper con la idea de que las entrevistas deben ser solo con personajes vetustos, grandes, serios que hablan solo de noticias", analiza Palma, al ser consultado sobre por qué cree que se le abrieron las puertas de Olivos. "Con la nota que le hizo Pedro (Rosemblat), con el que tengo buena relación, me parece que el está tratando de llegar a los jóvenes", sostiene.
Hace unos días, el conocido youtuber Pedro Rosemblat -conocido por su personaje de "el cadete"- entrevistó durante más de una hora a Fernández. Ese video tiene en YouTube más de 250 mil visitas.
En realidad, el reportaje presidencial se logró en el marco del lanzamiento de un nuevo programa llamado De Mil Humores, de Canal 9, de Claudio Villarruel, ex gerente de programación de Telefé. Villarruel fue el artífice de la entrevista protagonizada por Palma.
"Es un show humorístico que propone terminar el fin de semana con una sonrisa a partir de todo lo que nos pasa a los argentinos en la política, la televisión, el espectáculo, las redes sociales y el deporte", es la descripción de De Mil Humores.
Quién es Tomás Quintín Palma
Si bien es rosarino, Tomás Quintín Palma también se siente porteño. Tiene el corazón dividido. Se fue a Buenos Aires en 2012 "pero siempre estoy yendo a Rosario", cuenta. "Vivo en realidad en los dos lugares, generé barrio y amigos en los dos lugares", celebra.
Palma estudió cinco carreras y no terminó ninguna. Algunos dicen que es artista, otros influencer. En la práctica, hizo y hace de todo un poco. Escribe en webs, habla en radio, actúa en tele. Es humorista, pero a veces juega a ser periodista como este domingo frente al presidente Alberto Fernández.
En su CV tiene "hits" como su participación en el programa "Bendita TV" y también en la radio "FutuRock". En pandemia, hizo un ciclo virtual de entrevistas donde se dio el gusto de estar cara a cara con figuras como Hernán Casciari, Migue Granados, Andrea Rincón, Soy Rada, Pedro Saborido y Sebastián Wainraich, entre otros.
Hace tres años su nombre estuvo en varios medios luego de su desvinculación de FM Blue. Es que se lo tomó al despido con mucho humor: subió a sus redes una foto en donde se lo veía frente a la Casa Rosada con una latita y el numero de su CBU "para aceptar transferencias" y la gente se enganchó.