La Masacre de Ezeiza como anticipo a la sangrienta represión de la dictadura
La obra “Agentes del desquicio”, escrita por Pablo Fossa y Juan Pablo Giordano, se sitúa en el 20 de junio del 73 para hablar de uno de los capítulos más dolorosos de la violencia de la década del 70.

Sábado 17 de Agosto de 2013

El 20 de junio de 1973 estaba llamada a ser una verdadera fiesta popular. Un vuelo chárter traía al general Perón al país, poniéndole punto final a su exilio en Madrid. Se dice que, de haberse realizado, el acto en Ezeiza hubiese sido la concentración política más grande de la historia argentina, ya que se estima que unas 4 millones de personas se movilizaron desde todo el país para presenciar el retorno del líder justicialista.

Pero un “enfrentamiento” ―así, entre comillas― en la zona del palco entre distintos sectores del movimiento peronista tiñó de sangre aquella jornada, desde entonces conocida como la Masacre de Ezeiza. Una anécdota particular de aquel día cuenta que Leonardo Favio ―conductor designado para el fallido acto― es anoticiado que una habitación del hotel internacional de Ezeiza, un grupo de jóvenes de “la tendencia” estaban siendo interrogados y torturados. Favio fue a corroborar la veracidad de esa información al hotel y, para su sorpresa, comprobó que era cierta.

Partiendo de esta anécdota, y en el contexto general de lo que fue la Masacre de Ezeiza, los dramaturgos Pablo Fossa y Juan Pablo Giordano escribieron “Agentes del desquicio”. Una obra que indaga sobre la violencia y las contradicciones de aquel suceso como antesala de la represión instaurada el 24 de marzo de 1976.

“Esa anécdota nos pareció sumamente poderosa y una muy buena síntesis también para hablar de lo que fue el regreso (de Perón) y de lo que fue después la conformación de ese aparato represivo que se conoce como la triple A al mando de López Rega”, cuenta Pablo Fossa , quien además es el encargado de la dirección de esta puesta en escena.

“Agentes del desquicio” es la cuarta parte de la zaga “Argentina arde”, que desde 2008 aborda distintos sucesos de la historia reciente del país, comenzando con el bombardeo a la Plaza de Mayo ocurrido el 16 de junio de 1955.

Juan Pablo Giordano, el otro autor de la obra, cuenta que en base a esa historia de Leonardo Favio —entonces, uno de los artistas más populares del momento— armaron una ficción de que lo puso haber pasado dentro de la habitación de ese hotel. Un policía y un militar retirados, un chofer de un sindicato y una militante de la JP son los personajes de “Agentes del desquicio”, interpretados por Jorge Ferrucci (Almada), Gustavo Di Pinto (Almirón), Ariel Hamui (Aguirre), Cecilia Lacorte (Gutiérrez).

La trama —explica Fossa a La Capital— se va armando a partir de una serie de equívocos, con dos puertas en el escenario por la que salen y entran personajes tan violentos como contradictorios. La presencia de Favio, a través de sus canciones y películas, sobrevuelan el escenario. Mientras la pequeña habitación del hotel se va envolviendo en la sombra de un posible infiltrado.

“Nos interesó el método francés por el cual se interroga y se busca el infiltrado. Trabajamos esa idea en ellos mismos, en esos tres personajes de bigotes que por una sucesión de equívocos que se van dando, empiezan a sospechar que alguno de ellos mismo es infiltrado”, agrega Fossa.

Del 55 al 76. Fossa y Giordano coinciden en que es imposible pensar y reflexionar sobre la larga noche de la última dictadura cívico–militar sin posar la mirada sobre lo que pasó desde 1955 en adelante: el bombardeo a la Plaza de Mayo, los fusilamientos de José León Suárez, la proscripción del Peronismo, las dictaduras de Onganía y Lanusse, la Masacre de Trelew. Y finalmente, la Masacre de Ezeiza.

“Son hechos desmesurados, contradictorios, dolorosos y no tan difundidos con relación al tamaño que tuvo el evento”, opina Fossa al posar su mirada sobre el bombardeo de los aviones de la Marina en inmediaciones de la Casa Rosada el 16 de junio de 1955, donde se calcula que murieron más de 300 personas.

Giordano agrega: “Pensamos cómo fue que se llegó al ‘76. Cómo pudo ser gestado ese nivel de violencia y cómo llegaron esos actores a hacer ese golpe. Y vemos que en realidad hubo todo un período, que empieza con la proscripción de peronismo, donde empiezan a suceder una serie de cosas muy fuertes y violentas. Todo eso fue caldeando el ambiente en el ‘73, donde supuestamente iba a llegar la época de la pacificación, y estalla toda esa cosa contenida y esa represión que venía por abajo. Y preparan los siguientes tres años para el ’76. Todos estos fueron mojones para que se vaya gestando algo mucho más grande”.

El joven dramaturgo reflexiona que lo sucedido a partir del 24 de marzo de 1976 “fue tan grande que se chupa toda la historia y no permite ver esto que formó parte. Por ejemplo del ’55, donde se hablaba más de la quema de iglesias que del bombardeo en sí. Lo mismo con los fusilamientos de José León Suárez”, hecho este último contado magistralmente por Rodolfo Walsh en su ya célebre “Operación Masacre”.

► “Agentes del desquicio” se presenta los sábados de agosto a las 22 en La Morada, San Martín 771. Reservas al 153247936.