Domingo 10 de Septiembre de 2023
El documental “La inspiración más profunda” (“The Deepest Breath”), de la directora Laura McGann, causó un fuerte impacto (y muchos elogios también) cuando se estrenó en el Festival de Sundance. ¿Por qué? Porque está ambientado en el mundo del freediving (que se traduce como apnea, buceo libre o buceo a pulmón), un peligroso deporte extremo que consiste en sumergirse en grandes profundidades sin ningún tipo de equipamiento, simplemente aguantando la respiración.
El film se centra en la historia de la italiana Alessia Zecchini, múltiple campeona mundial de este deporte, y de su buzo de seguridad y entrenador, el irlandés Stephen Keenan. A partir de testimonios de familiares y amigos, de filmaciones caseras y de impactantes imágenes submarinas que muestran las competencias, la directora revela el detrás de escena de este particular universo: el espíritu de aventura, la necesidad de superación, la carrera para romper récords y el estar por momentos a pasos de la muerte. Es cierto que las imágenes de los buzos saliendo a la superficie desmayados por la suspensión de la respiración y de la actividad cerebral no son para cualquier espectador, pero el documental igual subyuga por la pasión de sus personajes y la belleza poco conocida de los mares y sus refugios sumergidos.
En “La inspiración más profunda” también hay un tono de thriller que se impone desde la narración que elige hacer la directora, la cual parece anunciar algún tipo de tragedia inminente. De todas maneras, si el film atrapa no es tanto por los artilugios de la realizadora sino por la intrigante naturaleza de este tipo de deportes, que para algunos son un riesgo sin sentido y para otros son una forma de vida.