Domingo 03 de Enero de 2016
"La gran apuesta" propone una mirada singular sobre el colapso de la burbuja inmobiliaria que llevó a Estados Unidos al borde de la recesión en 2008 con las llamadas hipotecas subprime, y que con el tiempo tuvo implicancias en casi todo el mundo. La película, que se estrena el jueves, está nominada a cuatro Globos de Oro en las categorías mejor comedia, guión y actor para Christian Bale y Steve Carell. "Realmente tratamos de hacer una película que fuera enérgica y entretenida, que podría acercar a la gente a este problema con un poco de emoción en lugar de ser un tema árido", dijo el director y co guionista Adam McKay.
Es que aquella crisis no fue ninguna comedia, sino un flagelo que como un un dominó se esparció por distintas partes del mundo. "La crisis financiera fue más un problema de un sistema que individuos", opinó McKay, y su filme basado en el libro "The Big Shot", del periodista Michael Lewis, de hecho es la historia de las personas que verdaderamente predijeron aquel colapso de 2008.
No es fácil encontrar humor en aquel escándalo financiero que afectó gravemente a la economía de Estados Unidos hace ocho años, pero "La gran apuesta" utiliza la comedia como una lente para examinar las complejidades y los fracasos de Wall Street.
La película, protagonizada por Christian Bale, Brad Pitt, Steve Carell y Ryan Gosling, propone una mirada pecular sobre la debacle de valores respaldados por hipotecas que se caracterizan por tener un nivel de riesgo de impago superior a la media del resto de créditos y sobre todo indaga en el comportamiento de los administradores de dinero que apostaron en contra de la económica estadounidense.
"Quería mostrar que el colapso financiero era más acerca de un sistema que de individuos", dijo el director Adam McKay a Reuters. "Necesitamos bancos. Los bancos no son, en esencia, malos... simplemente no necesitamos bancos corruptos", definió el cineasta.
McKay tiene experiencia en la comedia. Es el cineasta detrás de varias de las películas más exitosas protagonizadas por Will Ferrell como "Anchorman", "Locos por los votos" o "Get Hard". También se unieron para "Al diablo con las noticias", "Locos por la velocidad" y "Policías de repuesto" y juntos fundaron el sitio web de comedia "Funny or Die" a través de su compañía de producción Gary Sánchez Products. Pero McKay dijo que tenía amigos y colegas de Wall Street y por lo tanto sabía que no debía bromear sobre su gente.
Por esa razón decidió tomar un camino más arriesgado. Así, adaptó el libro más vendido del periodista financiero Michael Lewis "The Big Short" (el título original del filme) llevando al público en un viaje absurdo al poco comprendido mundo de las altas finanzas que llevó a una situación de precariedad económica a casi 9 millones de estadounidenses que perdieron sus puestos de trabajo.
La película sigue la vida real de los "cortos" (shorts), los inversores que apuestan contra el aumento de los precios de acciones y bonos, en el filme interpretados por Bale, Pitt, Carell y Ryan Gosling.
Los "cortos", que son menospreciados por los "largos" que animan siempre a los mercados a subir a crecientes alturas financieras, vieron correctamente que el boom inmobiliario de la década de 2000 fue impulsado en gran medida por los prestamistas agresivos que impulsaron a la gente a pedir prestado más dinero del que podían pagar a través de hipotecas con amplias facilidades y a precios muy bajos.
Aquellas deudas fueron derivadas a valores vendidos a inversionistas desprevenidos. Cuando los "cortos", como el doctor Michael Burry (Bale) descubrieron los títulos defectuosos, apostaron en contra de ellos, pero se enfrentaron a que lo harían con miles de millones de dólares provenientes de personas que iban a perder los ahorros de su vida en el cercano colapso financiero.
Al igual que el libro de Lewis, la película muestra la operación sistemática que causó la pérdida de empleos, casas y ahorros. También explora la conciencia social de algunos miembros de Wall Street que saben que cada operación comercial tiene dos caras: ganadores y perdedores. "Hay varias formas de hacerlo, y eso es lo que mostramos", dijo McKay.
"La gran apuesta" es la segunda película basada en un libro del periodista Michael Lewis. El primero fue "El juego de la fortuna", que también protagonizó Brad Pitt (ver aparte). "Michael Lewis tiene la asombrosa capacidad de tomar fórmulas y conceptos complejos y convertirlos en páginas", dijo McKay.
En declaraciones a la revista Variety McKay explicó que este nuevo trabajo no significó necesariamente dar un salto de la farsa absurda como la que lo unía a Ferrell a una comedia de tipo aleccionador sobre unos hechos increíbles pero ciertos. El realizador dijo que su objetivo fue "revolver la olla y ver qué salía de aquello", y señaló además que es reticente a encasillar como comedia a la película.
"Creo que es una tragedia, aunque algunos lo han llamado una comedia y otros «trauma-dy» (por comedia traumática). Al igual que con todas las tragedias, los personajes principales no saben que están en una tragedia hasta la primera mitad de la historia. Son personajes fascinantes y para mí, cuando me toca ser espectador, siempre me encanta que me lleven a un mundo que no conozco".
Según contó el cineasta a ese medio, la idea le pareció interesante desde la primera vez que estuvo en contacto con el libro de Lewis. "Leí «The Big Short» en una noche, y pensé, «Si tuviera que dar a alguien cinco libros para entender esta época, este tiene que estar ahí. Pero no sabía como encararlo. Entonces mi agente, Cliff Roberts, me dijo: «Si no pudieras hacer ni una cosa ni la otra, ¿qué harías?» Yo estaba pensando solo en acción o comedia, y él dijo: «No, quiero decir, ninguna de esas dos cosas». Así que le dije «The Big Short»".
Consultado sobre la razón de encarar películas con temas de actualidad, consideró que es un signo de la época. "Creo que hay algo en el espíritu de la época. Al llegar al punto de que Donald Trump podría convertirse en presidente, está claro que estamos en una marcha diferente. En la década de 2000, siempre nos decíamos «Si siguen haciendo esto, se va a poner muy mal». Y seguimos haciéndolo, y ahora sabemos realmente que fue malo. Yo no creo que sea un accidente que estés viendo películas como esta. Creo que está empezando a haber un cambio en el volumen y el tono de estas películas".
Según contó, el director se sorprendió al comenzar a investigar el tema central del filme. "(Me sorprendió) todo lo que consume la corrupción; la encontré en todas direcciones y en todos los niveles. Sabía que los bancos estaban publicando precios artificiales para estos bonos, que es un enorme fraude; sabía que las agencias de calificación las habían calificado como Triple A (de mínimo riesgo); sabía que el 99 por ciento del Congreso toma el dinero de los bancos. Pero luego, cuando me enteré de que los bancos habían creado empresas falsas para la fabricación de estos activos tóxicos y fingió que eran otro tipo de empresas, pensé «espera un minuto... es flagrantemente penal» y así me quedé con el descubrimiento de estos pequeños fraudes secundarios".
McKay contó cuál fue la inspiración a la hora de la puesta en escena. "Con Barry Ackroyd, el director de fotografía, vimos varias películas. Sabíamos que ninguna de ellas iba a ser nuestra película, pero nos pareció que serías muy útil en diferentes maneras. «Todos los hombres del presidente» tiene un diseño de arte hermoso, ritmo y estilo. También «Syriana», «El informante». Y así llegamos al «cinema verité», con películas como las de Costa-Gavras y «La batalla de Argel». También vimos un montón de películas de Michael Winterbottom en las que él usó algo de ese estilo en un ambiente lúdico, como «La fiesta interminable» ya que sus películas siempre están abiertas al público. Y yo quería que esta película se sintiese como una conversación con el público".
El mundo bancario también tuvo su reacción, contó McKay a Variety. "Todo empezó cuando estábamos filmando. Nos reservábamos una locación y luego nos decían «No lo autorizaron. El marido es un banquero o el padre de la esposa es un gran banquero». Al principio eran pequeñas cosas espinosas como esas. Y después hubo seis o siete artículos de opinión en el mundo de la economía y las finanzas con argumentos de fuego cruzado. Al crítico de Wall Street Journal le gusta la película, pero un artículo de opinión nos dio un golpe duro, entonces Paul Krugman (Premio Nobel de Economía, Premio Príncipe de Asturias, y colaborador del New York Times) respondió a aquel artículo, y Forbes luego respondió a Krugman. Es alentador. Hicimos esta película para entablar un diálogo. Incluso en las últimas entrevistas hubo, bueno, yo diría que un poco de discusión, pero no gritos. Es una buena señal. Esta película fue diseñada para revolver la olla. E incluso más que las personas ligadas a las finanzas, me alegro de que la gente común esté hablando de ella".
La economía como fuente del cine
“La gran apuesta” es la segunda película basada en un libro Michael Lewis. En el primero también estuvo involucrado Brad Pitt que protagonizó la película “El juego de la fortuna”, en 2011. Aquel filme dirigido por Bennett Miller se basó en “Moneyball: The Art of Winning an Unfair Game” (Moneyball: El arte de ganar un juego desleal). En “El juego de la fortuna” Billy Beane (Pitt) decide relanzar el equipo de fútbol que dirige con la ayuda del economista Peter Brand (Jonah Hill). El utilizará sus estadísticas para fichar a los jugadores que cree más oportunos. Un método que no es compartido por sus compañeros, ni por el entrenador Art Howe (Philip Seymour Hoffman).