Domingo 21 de Abril de 2019
La taquilla argentina viene en picada. Basta como dato que en febrero pasado la recaudación en las salas cayó un 37 por ciento. Y si en marzo se recuperó un poco fue gracias a "Capitana Marvel". La competencia del streaming y (sobre todo) la brutal recesión económica hicieron su parte. Sin embargo, el próximo jueves se verá en Rosario (y en las grandes ciudades el país, y del mundo) un fenómeno inusual para estas pampas: la experiencia de la sala llena. Desde hace tres semanas se están vendiendo por anticipado las entradas para "Avengers: Endgame", el publicitado final de la fase tres del Universo Cinematográfico de Marvel. Sólo en Rosario se habilitaron 21 salas para la función de trasnoche del miércoles, la Hora Cero para el estreno de la película. Nueve salas en el Hoyts, ocho en el Showcase y cuatro en el Village. Algunas de estas funciones y otras del jueves ya están agotadas.
El cine es una experiencia colectiva. Y eso lo hace único y absolutamente diferente a la pantalla de Netflix, HBO o Amazon. Te hermana con el tipo de la butaca de al lado al que no conocés y hace ruido con el pochoclo y te molesta, o con el que cuchichea sobre qué significa tal o cual gesto de un personaje y te molesta. Te hermana porque están todos ahí por lo mismo, con muchas diferencias pero por lo mismo: saber qué pasa con estos superhéroes que nos regalan (nos venden) la mejor ilusión de todas: la ilusión de que este mundo puede salvarse y que los buenos siempre tendrán un refugio.
A los cinéfilos ya no nos molesta estar en salas semivacías. Es lo habitual. Es más, algunos fóbicos se alegran cuando perciben que están solos en el cine. Pero nada reemplaza al clima de celebración y complicidad de la sala repleta, ese que recuerda a los estrenos de los años 70 y 80 en cines que ya no existen. Y ese pequeño milagro (nos guste o no, estemos de acuerdo o no con este cine industrial y "seriado") en los últimos años se lo debemos a esta historia pergeñada por Marvel.