"La energía teatral se trasladó a la audiovisual"
El actor y director rosarino Alejandro Gigena presenta su obra "Los miedos" en formato virtual por la pandemia de coronavirus.

Jueves 04 de Junio de 2020

El caos a la orden de la creatividad o la creatividad a la orden del caos, cualquiera de las dos opciones es correcta para describir la obra "Los miedos", un espectáculo teatral donde la actuación, la música y las luces van creando imágenes en el momento a través de las órdenes que va asignando el director. Quien está al mando de esta particular puesta en escena es el rosarino Alejandro Gigena, que deslumbró en la película "La odisea de los giles" como uno de los hermanos Gómez.

"Los miedos" lleva tres temporadas en la cartelera porteña y debido a la cuarentena por el coronavirus, este año se presentará en la plataforma de www.alternativateatral.com.

Antes del estreno, Gigena contó cómo es hacer teatro en tiempos de pandemia y de los desafíos que impone la era virtual.

¿Cómo nació "Los miedos"?

—"Los miedos" surge de la necesidad física y emocional de compartir lo que ocurre en mis clases llevándolo a un formato teatral. En mis clases de "Gimnasio Actoral" partimos de la improvisación. Todo el proceso creativo es acompañado por un músico amigo, Román Martino, que trae paciencia y juego al desarrollo actoral. Ocurren cosas que se acercan más a un mundo atravesado por la experiencia, una especie de ritual, y se aleja de un lenguaje escolar que tiene que ver con lo bueno o lo malo de las pruebas. Las actuaciones son actos generosos llenos de errores, de estados vulnerables, de miedos, todo esto expuesto con mucha alegría. Y cuando los estados que tal vez uno quiere ocultar se exponen con alegría, entonces aparece el hecho artístico. ¿Cómo no compartir algo que atravesamos con mucha vitalidad y felicidad? Les propuse encarar el proyecto a actores, actrices, músicos amigos, y tuve la suerte de que digan sí a algo que no teníamos idea de cómo iba a resultar. Este año iba a ser nuestra cuarta temporada, bueno, en cierto modo lo es, ahora de manera virtual.

—¿Cómo describís la obra?

—Es un espectáculo donde las actuaciones, la música y la iluminación son improvisadas, guiadas por mí, algo así como un director de orquesta que deambula en escena. No hay nada preparado ni planeado. Cada función es diferente, digamos que la única estructura es la no estructura. Todo emerge desde la no pretensión del resultado.

—¿Cómo fue indagar en el formato virtual y su proceso?

—Lo que van a ver es una función filmada el año pasado a tres cámaras. Guillermo Saredo (cineasta) vino con su equipo de trabajo y ellos se encargaron de todo. Se filmó de una manera en la que pudimos trazar un puente entre dos lenguajes: lo teatral y lo audiovisual. Cuesta mucho mirar obras filmadas, hay algo que se pierde, nunca va a ser lo mismo ver una obra en vivo que verla filmada. Lo interesante de esta experiencia es que se potencian estos dos lenguajes. Con Guille trabajamos en la post producción cuidando mucho los detalles técnicos como el color y el sonido para que el espectador pueda sentirse un poco ahí, en la sala.

—¿En qué cambió tu vida profesional con la cuarentena? ¿Qué proyectos tuviste que postergar?

—Trabajo mucho dando clases, como actor en proyectos teatrales y audiovisuales, siempre en contacto con el otro. El teatro para mi este año está perdido. Las clases las doy de manera virtual, los maestros tuvimos que reinventarnos en esta nueva forma, y no lo digo desde un lugar heroico, hacemos lo que podemos, sintiéndonos a veces parcialmente inútiles, extrañando el contacto con los demás, postergando proyectos y creando lo que podemos crear con los límites de estar confinados, y sabiendo que es muy probable que los últimos en volver a la actividad seamos nosotros. Además el caudal de alumnos se reduce porque la situación es difícil para todos. Pese a todo esto, el artista se sigue moviendo, y no solamente porque no nos quede otra, sino porque es lo que nos mantiene vivos, y no lo digo queriendo romantizar la situación, es una necesidad física la que tenemos los artistas. Hay muchas personas en situaciones peores, hay que poner el foco ahí, yo me puedo sentir un inútil parcial con un plato de comida y una casa calentita, otros desearían estar en mi situación.

—¿Creés que el formato virtual es lo que se viene?

—No sé si es lo que se viene, siento que es lo que hay en estos momentos. El tiempo y la energía que teníamos para lo teatral, se trasladó a lo audiovisual, sin lugar a dudas. Tenemos un proyecto que recién estamos arrancando con Flor Torrente, y con ex alumnos estamos trabajando también en otro proyecto audiovisual, nos está asesorando Pedro Saborido. Con "Los miedos" vamos a seguir explorando en este lenguaje que encontramos que nos parece muy atractivo, esperando volver con más energía y con las ganas de abrazarnos y besarnos sin barbijo.