"La boludez no es una cuestión de género"
Fabio Alberti, que hoy presenta su espectáculo "Boluda total" en Willie Dixon, dijo que no necesita "decir malas palabras, ni hablar de sexo y drogas" para hacer humor

Viernes 03 de Septiembre de 2010

Coty Nosiglia cambió la televisión por cable por las tablas. El personaje que Fabio Alberti creó para “Todo por dos pesos” protagoniza “Boluda total”, un show en en el que Coty canta y baila y que hoy se convirtió “en una diva”, según adelantó el actor a Escenario. Alberti estará acompañado por el pianista que responde al nombre de Michel Googlé. “Coty no dice malas palabras, ni habla de sexo, ni de drogas. Lo otro es lo más demagogo, la salida más fácil”, afirmó sobre esta creación inoxidable aunque renovada que hoy tiene su propio blog y prepara la salida de su primer libro. El espectáculo sube a escena hoy, a las 21, en Willie Dixon (Suipacha y Güemes).
  —¿La inocencia se confunde con la boludez?
  —Creo que muchas veces se confunde con la boludez. Cuántas veces escuchamos que dicen “ay, qué espontánea” tal o cual conductora. No es espontánea. Uno puede ser espontáneo y no por eso ser boludo.
  —¿En qué te inspiraste?
  —Surgió como una parodia de una conductora de un magazine televisivo de cable. Hoy ya tiene vida propia y es una mujer que se transformó en una diva y tiene su propio show.
  —¿Una en particular?
  —No, ninguna en particular. Coty es única e inigualable.
  —¿Qué la hace así?
  —Tiene mucho carisma, tiene mucho ángel, es muy naif, es muy querible. Cuando termina el show la gente me dice “ay, pobre boluda, me daban ganas de abrazarla”.
  —¿Hay prejuicios con ese tipo de personajes?
  —Prejuicios hay permanentemente en todas partes hacia todas las personas, me parece. Vivimos en una sociedad bastante prejuiciosa.
  —¿El humor es un antídoto?
  —No sé si el humor sirve para evitar los prejuicios. Creo que es una cuestión de educación evitar los prejuicios, y de las personas de abrirse.
  —¿Qué hace que Coty esté vigente después de diez años?
  —Coty se fue desarrollando. Hoy tiene un show, que es un unipersonal de una hora, donde por primera vez canta, compuso las letras de las canciones, se sube a un escenario. Está transformada en una diva. En ese show dejó de lado las manualidades para contar su vida. Entre otras cosas, escribió un libro que sale a fin de año, “El manual de la boluda total”, y tiene su blog. Es un personaje bastante querible y pegó. Son esos personajes que quedan más allá que esté o no esté en la televisión.
  —¿Por qué no hiciste una versión masculina?
  —Es que surgió inspirado en un momento que había muchas conductoras en la televisión por cable, que el marido les bancaba un espacio en la televisión. De ahí surgió la idea que sea una mujer, pero se podría hacer tranquilamente un boludo. Creo que Coty dejó algo que tenemos todos porque la boludez no es una cuestión de género. Existen tantos o más hombres boludos que mujeres. La boludez está puesta en un sentido naif, en un sentido más de distracción que de ser un boludo.
  —Tuviste participaciones en “Caiga quien caiga”, “RSM” y con Susana Giménez, y también estuviste al frente de “Duro de almorzar”. ¿Cómo impactan esos trabajos en televisión o no los necesitás cuando hay público quie te sigue?
  —Después de “Caiga quien caiga”, en la repercusión te das cuenta porque algunos se enteraron que estoy en el teatro. Lo que pasa es que si no tenés forma de comunicarlo, es más difícil. Pero tengo un público. Igualmente para cierta gente si no estás en la televisión es como que no estás haciendo nada. Hoy muchas veces es más importante comunicar que estás haciendo algo que lo que realmente estés haciendo.
  —¿Es difícil reeditar éxitos como “Todo por dos pesos”?
  —Son ciclos que se cumplen. Lo que pasa es que el humor está atomizado desde hace mucho tiempo. Todos los programas tienen un espacio para el humor, pero no hay programas exclusivamente de humor. Me parece que hay humor diseminado por toda la tele. Supongo que debe ser costoso. La verdad que el nivel de la tele es bastante todos por dos pesos.