La banda inglesa de hard rock The Cult actúa esta noche por primera vez en Rosario
Uno de los emblemas del género en los 80 sube al escenario de Willie Dixon, en Suipacha y Güemes. Billy Duffy, su violero histórico, habló con La Capital de tiempos lejanos y también del presente.

Sábado 07 de Mayo de 2011

Es admirable la locuacidad y memoria de Billy Duffy, guitarrista histórico de The Cult, la banda de hard rock inglesa que hoy tocará por primera vez en Rosario, a las 22, en Willie Dixon. Duffy y el cantante Ian Asrtbury son los miembros originarios del grupo que tuvo su pico de popularidad a mediados de los 80.

Duffy, desde un hotel mexicano y en plena gira latinoamericana, habla con Escenario de la honestidad de la banda que hizo resurgir el hard rock hace cerca de 30 años, cuando la música disco y los sonidos electrónicos comenzaban a inundar las incipientes radios FM y, por otro lado, el punk empezaba a ganar la escena underground argentina. “Es que esa era la música (el hard rock) que estábamos escuchando mientras crecíamos”, arranca el guitarrista británico. Imposible detenerlo, para lamento de nuestro traductor Lucas Mendoza Canalda.

“Comenzamos con Ian y yo escribiendo canciones, pero había mucha gente alrededor y toda una expectativa de cómo debería ser la banda. Nos tomamos un buen tiempo porque queríamos descubrir esa química de toda banda de verdad, y para mí eso se logró con el álbum «Love». Nos cambio por completo. Eso fue en el verano del 86, cuando había mucha música pop y poco rock dando vueltas; ciertamente no había nada como The Cult”.

—¿Cómo sonaban?

—Queríamos sonar más pesados así que contratamos a Rick Rubin como productor. Ya sabés la historia... Fue todo desarrollado de una manera orgánica aunque no queríamos ninguna regla. No quería que la gente me dijera que no me podía gustar Led Zeppelin porque habían ocurrido los Sex Pistols. Yo vi a los Sex Pistols antes de que Syd Vicious se les uniera; no necesitaba que los periodistas estuvieran diciéndome qué música podía disfrutar, asi que Ian y yo, estábamos mandando a la mierda a todos (fuck you to everybody) porque era: “¡Estoy harto que me digan qué hacer!”. Okey, los Pistols y los Clash eran alucinantes, pero “bueno, vamos, sigamos adelante”. Sólo queríamos hacer nuestro propio camino.

—¿Con qué disfrutaban?

—Eramos fans del punk que íbamos experimentando, disfrutábamos de los Doors, de Jimi Hendrix, ¿entendés? Yo no quería ser hippie, no quería verme como un hippie y tampoco quería actuar como un hippie, pero me encanta la buena música y ¡la música de Hendrix es increible! Queríamos canalizar eso y que se nos permitiera la libertad de expresarnos a nosotros mismos. Y eso era The Cult. Eso éramos nosotros en los 80, pero tuvimos que luchar contra la prensa británica negativa porque todo estaba reglamentado, era pura mierda verdaderamente.

—¿Por qué terminó The Cult un día de mediados de los 90?

—Bueno... fue sólo fatiga. Creo que Ian estaba mentalmente agotado y todos estábamos cansados. Ian no podía seguir siendo el rockstar mucho tiempo más. Habíamos estado trabajando por unos 12 años prácticamente sin descanso; la banda estuvo activa de 1983 hasta 1995 y creo que Ian estaba mentalmente desgastado. Uno se olvida quien es, pierde contacto con la familia. Todos necesitábamos un respiro.

—¿Que Asrtbury deseara tener una carrera solista fue el desencadenante de la disolución?

—No hubo incidentes, la noche que Ian dejó la banda habíamos hecho un gran show; estábamos en Brasil, en un concierto en Río. De repente algo cambió en su mente y ya no podía ser Ian Astbury de The Cult, sólo quería ser Ian Astbury y tal vez hacer otra música o probar lo que sería la vida sin The Cult.

—¿Qué repertorio van a hacer en esta visita a la Argentina?

—Creo que como estamos más viejos vamos a disfrutar de unas canciones más lentas, pero todavía es un show de rock intenso.

—El The Cult actual, ¿mejoró el sonido del grupo de los 80?

—Si, claro, por supuesto. Tengo que decir eso, ¿no? Es más maduro. Lo que es bueno es que el The Cult del presente no trata de recrear el The Cult de los 80 porque eso es historia. Es como conducir un auto de hace 28 años: es una especie de clásico, pero preferiría comprar un nuevo Mercedes antes.