Domingo 23 de Julio de 2023
Famosos personajes literarios. Personajes de cómics. Viejos éxitos del cine. Personajes de la televisión. En el último tiempo Hollywood viene exprimiendo ideas ajenas de donde sea para acertar algún tanque en la taquilla. Y por eso no es extraño que también le echara un ojo a los juguetes, tan relacionados a la infancia de millones de personas y, por ende, a cierto espíritu nostálgico. Con el reciente estreno de “Barbie”, la primera película live-action sobre la muñeca más vendida y famosa de la historia, regresa a lo grande una tendencia que pisa fuerte en la pantalla grande: el matrimonio por conveniencia entre el cine y los juguetes, una unión que beneficia a ambas partes. Los estudios de Hollywood aprovechan la popularidad de productos largamente probados en el mercado como las Barbies, los muñequitos Lego o los Transformers para atraer público a las salas, y las compañías de juguetes facturan a través de las ventas que aumentan con el enorme envión publicitario que significan las películas.
No es casual, por ejemplo, que el lanzamiento de “Barbie” llegue en un momento en que el balance de Mattel, histórica empresa fabricante de la muñeca, podría necesitar un impulso. La compañía finalizó el primer trimestre de 2023 con 814,6 millones de dólares en ventas netas, un 22 por ciento menos que el año anterior. Y Barbie obtuvo 177 millones en ventas brutas en todo el mundo, un 44 por ciento menos que hace un año. Mattel ya lanzó al mercado nuevos modelos de Barbies (y Kens, por supuesto) inspirados en la película, con los looks que usan en pantalla Margot Robbie, Ryan Gosling e Issa Rae, entre otros.
El matrimonio entre cine y juguetes ha dado muchas películas de resultados diversos tanto en lo artístico como en la taquilla, aunque obviamente las ganancias contaron siempre más que la palabra de la crítica. De hecho, la saga de juguetes por excelencia es “Transformers”, que con seis películas recaudó más de siete mil millones de dólares y se convirtió en la franquicia más importante de los estudios Paramount. La saga inspirada en los populares robots transformables en vehículos de la empresa Hasbro nació en 2007 bajo la producción ejecutiva de Steven Spielberg y la dirección de Michael Bay. El director de “Armageddon” (1998) y “Pearl Harbor” (2001) dejó su (cuestionada) marca en las primeras cinco películas de la franquicia con su acción caótica, explosiones y sobredosis de efectos especiales. Y si bien la crítica nunca lo bendijo, lo concreto que es Michael Bay tiene sus fieles seguidores. El más reciente film de los Transformers (“El despertar de las bestias”) se estrenó en junio pasado y arrasó en la taquilla. Y también hay un spin-off, “Bumblebee” (2018), que incluso se llevó aplausos de algunos críticos.
Otros juguetes de Hasbro que llegaron al cine live-action son los soldados de élite G.I. Joe, aunque no tuvieron la misma suerte que los Transformers. Las primeras dos películas, “G.I. Joe” (2009) y “G.I. Joe: el contraataque” (2013), consiguieron muy buenos números en la taquilla, pero la tercera, “Snake Eyes” (2021), fue un fracaso. Y es muy poco probable que la saga continúe.
En 2014, la alianza entre juguetes y la gran pantalla se anotó un golazo con “La gran aventura Lego”, que logró lo que parecía imposible: que la crítica y el público se pusieran de acuerdo. La película dirigida y coescrita por Phil Lord y Christopher Miller (“Lluvia de hamburguesas”) resultó un sorpresivo éxito de taquilla y fue aclamada por la prensa especializada. Así, la compañía danesa que es líder en su sector (en 2015 superó a Mattel como la juguetera con más ventas a nivel mundial) logró entrar en el cine por la puerta grande. En 2017 se estrenó “Lego Batman: la película”, que repitió el suceso. Sin embargo, el hechizo pareció romperse con “La gran aventura Lego 2” (2019), que recaudó un 50 por ciento menos que la primera. Warner Bros. permitió que expiraran sus derechos cinematográficos con Lego y la empresa entró en negociaciones con Universal Pictures. Ahora se espera que haya otra secuela de los muñequitos para mediados de 2025.
Con el publicitado estreno de “Barbie”, Mattel pretende dar inicio a su propio “universo cinematográfico”. La empresa anunció recientemente que tiene 14 películas en desarrollo y más de 30 programas de televisión en producción. La lista incluye una película para adultos “surrealista” sobre el dinosaurio Barney (producida por Daniel Kaluuya), una película de Hot Wheels producida por J.J. Abrams (“Lost”, “Star Trek”), una versión live-action dirigida por Vin Diesel de Rock ’Em Sock ’Em Robots y una película, mezcla de acción en vivo y animación, del tren Thomas y sus amigos, que será dirigida por Marc Forster (“Quantum of Solace”, “Guerra Mundial Z”).
Lo que le ha costado (y le sigue costando) a Mattel es la adaptación al cine de He-Man y los Amos del Universo. En 1987 se estrenó un live-action de He-Man que fue un fiasco, una película que parecía de clase B protagonizada por Dolph Lundgren y con Frank Langella en el papel del villano Skeleton. En 2007 se reflotó el proyecto, que pasó por estudios como Warner y Sony, pero nunca llegó a buen puerto. Y hace apenas unos días se informó que Netflix también terminó cancelando su película de Amos del Universo, después de gastar más de 30 millones de dólares en su desarrollo.
Más allá de los negocios entre los gigantes de la industria del juguete y los estudios de Hollywood, cuando un espectador piensa en juguetes y cine automáticamente lo asocia a “Toy Story”, la brillante saga de Pixar que ya es un clásico para al menos dos generaciones. Aquí se da un caso único de combinación perfecta: en las películas de “Toy Story” hay personajes inventados que luego se transformaron en juguetes reales de ventas millonarias (el vaquero Woody, Jessie y Buzz Lightyear, entre otros) y juguetes reales convertidos en personajes que volvieron al mercado con todo gracias al éxito de las películas. Así está por ejemplo el Señor Cara de Papa, un viejo juguete de Hasbro de los años 50 que regresó a las vidrieras en distintas versiones actualizadas; el perro Slinky, que se remonta a los años 40; o el teléfono de Fisher Price, que aparece en “Toy Story 3” (2010) y es un producto lanzado en la década del 60. En “Toy Story 3” incluso aparecen Barbie y Ken en un par de secuencias desopilantes, y Barbie ya se muestra como una chica decidida y empoderada, mucho antes de las tendencias actuales.