Sábado 03 de Diciembre de 2022
A Russell Crowe le gustan o lo eligen casi siempre para historias épicas. Así lo hizo en sus roles de actor y también de director. Su primer film detrás de cámara, “El maestro del agua”, de 2014, narraba el viaje de un padre desde Australia hasta Turquía para averiguar qué había pasado con sus tres hijos supuestamente muertos en combate. Ahora, en su segundo film como director, “Juego perfecto” apela a otro tipo de épica más prosaica, la de la victoria o la derrota que inicia un maestro del póker contra su pequeño y singular grupo de amigos.
Crowe se embarcó en el rodaje de “Juego perfecto” en plena pandemia y todo el proceso se desarrolló en ese contexto. Quizás producto de la complejidad que implica esa situación, el film muestra ciertos tropiezos en la edición y en un guión que por momentos parece errático, con giros de la trama forzados y personajes secundarios al límite de la caricatura.
La película parte de un conflicto atractivo que no termina de desarrollarse como es una intrigante reunión convocada por el protagonista (Jake Foley, a cargo de Crowe) a sus antiguos excompañeros de juego. Rodada en su totalidad en Australia, Crowe aprovechó las magníficas locaciones de su país y expuso la naturaleza grandiosa de su geografía como también la sofisticada arquitectura de la capital australiana.