Miércoles 21 de Junio de 2023
“Juego de brujas”, la lograda producción local de terror dirigida por Fabián Forte que se estrena hoy en salas, se desarrolla en el subgénero sobrenatural con mucha destreza en los efectos visuales y lo amalgama con una estética moderna y líneas narrativas paralelas que introducen la temática tecnológica.
La propuesta de género brilla por su atmósfera perfectamente adecuada a las temáticas de satanismo y brujería, que se apoya en un diseño de arte estilísticamente impecable y una banda sonora original en línea con lo planteado.
A través de un juego digital de brujería, que es un portal con el ocultismo, una adolescente rebelde inicia sin saberlo un ritual de iniciación a la brujería y recibirá en su casa la visita de tres extraños instructores que la iniciarán en el mundo de la hechicería para que ingrese como bruja al clan.
Esa premisa, sumada a la particular caja que le llega a la protagonista y que abre el portal con el ocultismo, recuerda a cualquier aficionado al terror al satánico cubo de la franquicia de “Hellraiser”, que desde hace 36 años presentó esa historia en once oportunidades.
Quitando el factor fuertemente sexual y sadomasoquista abarcado en “Hellraiser”, la propuesta argentina transcurre más por la fantasía y no busca espantar tanto ni introducirse en semejante oscuridad, sino ser una propuesta de terror para el público adolescente, especialmente de chicas, y que no sea tortuosa o difícil de ver sino dinámica.
Forte, conocido por dirigir comedias como “Socios por accidente” y su secuela, reconoce que en su inspiración e influencias para esta película hubo “una gran licuadora” dentro de su cabeza de todas las películas que vio, y mencionó a “El exorcista” (1973) y, especialmente, “El último guerrero espacial” (1984).
“Uno de los elementos mágicos de las películas de terror es el sonido: si se lo bajás a cualquier película del género, no te asusta. Y cuando se lo subís, te morís de miedo. Incluso los momentos en que es simplemente tensión y silencio, también te sostiene. Ese es el gran truco: con el sonido, lo digerís de otra manera”, mencionó el director a la prensa luego de presentar el film.
En el caso de la elaboración de la música para su película, el además guionista del film contó: “La dejé a cargo del compositor y solo señalé algunas referencias para mostrarle y él me dijo que le gustaba pero que iba a apostar a más: acompañar ese universo fantástico que plantea el cuento de la película con una música un poco más barroca y orquestal, que hace que el universo funcione mejor”.
En cuanto a la esmerada posproducción, consideró que “las películas de terror y fantasía tienen ese agregado que son los efectos visuales, que requieren de un tiempo y de más dinero para poder lograr algo bueno; hay una apuesta muy fuerte que siempre uno hace cuando se trata de una película de terror o de ciencia ficción”.
Protagonizada por Lourdes Mansilla, la película tiene un elenco conformado por Ezequiel Rodríguez, María Virginia Lombardo, Natalia Grinberg, Denise Rocío Barbara, Martin Borisenko, Alexia Moyano, Abril Chiara Castelli, Aquiles Alejandro Vecchio, Sebastián Sinnott, Dafne Tsiaculias.
Fabián Forte tiene una larga producción en la industria audiovisual en distintos roles. Como director es responsable de una variada producción que incluye comedias como “Socios por accidente” 1 y 2, y “Cantantes en guerra”, las tres protagonizadas por José María Listorti y Pedro Alfonso, aunque su trabajo se concentra en el terror, con films como “Mala carne”, “El muerto cuenta su historia” y “Malditos sean”, entre otros. Su película anterior fue “Legiones”, en la que bajo el género de terror y criaturas sobrenaturales, se adentra en la relación entre un padre y una hija.
“Creo que el cine de género, ciencia ficción, fantástico o mismo el terror, son representaciones de universos que podrían ser totalitarismos, distopias, miedos primitivos, represiones con representaciones de realidades que nos son afines, llevadas a un terreno metafórico o simbólico. Hay muchísimas películas de género que reflejan al ser humano y a la sociedad que ha creado bajo un prisma simbólico. Para mí, es un terreno maravilloso, anárquico, quizá. Estos mundos del cine de terror son reflejos de una realidad que es aún más horrorosa”, dijo Forte.
Sobre el consumo de cine de terror y la convivencia de las plataformas con el cine en salas, indicó: “El consumo se va modificando año tras año, con el streaming venimos de un camino largo. Mi primera película de género fue en 2002 y la estrené en el festival Buenos Aires Rojo Sangre en 2003, que existe hace más de 20 años. En estas dos décadas me han dicho no sabía que en Argentina había películas de terror o el cine de género no me gusta o no me gusta el cine argentino. Hay mucho prejuicio. Una de nuestras tareas fundamentales a la hora de crear películas, además de que sean comerciales y compitan con el mercado, es lograr productos buenos, eficientes y provoquen en la gente lo que van a buscar cuando van al cine a ver un película de terror. No es tarea fácil porque en ocasiones competimos con películas con presupuestos muy superiores”.