Jueves 08 de Octubre de 2015
Un viaje a los más profundo de la personalidad de Gustavo Cerati, la estrella del rock argentino que conquistó Latinoamérica. Saber cómo era para el músico estar vivo; despertarse a la mañana; qué cosas lo movían, lo angustiaban o le daban placer. Una aproximación lo más objetiva posible a "la caja negra" del líder de Soda Stereo.
Ese fue el objetivo que se impuso el periodista Juan Morris, al encarar "Cerati, la biografía", libro que presentará esta tarde desde las 19.30, en el Espacio Cultural Universitario (ECU), en San Martín 750.
En diálogo con La Capital poco antes del encuentro de esta tarde, Morris delineó los aspectos que se propuso explorar.
"La idea también fue reconstruir de la forma más profunda posible quién era como artista, como padre, como hijo, como hermano y como pareja. Me interesó saber cómo fue el contexto cultural, emocional, material en el que se había educado. Qué valores tenía su familia y como lo habían determinado para luego convertirse en artista y desarrollar su obra. En síntesis, sus motores vitales", describió.
Morris contó que lo que más le llamó la atención durante su investigación y la cantidad de entrevistas fue comprobar algo que también se percibía en toda la obra del ex líder de Soda Stereo.
"Cerati era extremadamente perfeccionista, muy obsesivo, no sólo en el nivel estético que se veía en sus canciones, ya sea en la forma de cantar, tocar la guitarra o como componía, sino que era muy trabajador y obsesivo de quedarse ocho horas para grabar 20 segundos de guitarras, por ejemplo, que es la introducción del tema 'Fuerza natural'. Era el primero en llegar al estudio de grabación y el último en irse. Para sus compañeros era muy difícil seguirle el ritmo", contó Morris.
El trabajo de Morris, quien actualmente es secretario de redacción de la revista Rolling Stone, reconstruye facetas de Cerati poco conocidas y reproduce situaciones con tal minuciosidad que habla de la calidad de fuentes y testimonios que obtuvo al realizar su trabajo.
"Gustavo tenía una mezcla muy interesante de talento, ya sea en el canto, para tocar la guitarra y en la composición, pero al mismo tiempo era extremadamente trabajador y obsesivo con lo que hacía. Esa combinación lo llevó muy lejos. Eso fue lo primero que descubrí hablando con sus amigos que compartieron grabaciones, shows, momentos de composición", agregó Morris.
El periodista también encontró que, como contracara de esa obsesión y meticulosidad a la hora de trabajar, Cerati podía exhibir un rostro de inseguridad. "Era narcisista, tenía un ego muy grande, pero también era bastante inseguro. Al finalizar los shows tenía una especia de rutina. El y su gente se iban a alguna fiesta. Cuando volvía de madrugada al hotel, se encerraba en su habitación, agarraba su computadora, hablaba con sus amigos por Facebook y buscaba en YouTube los videos de los recitales que subían los fans para verse desde el público".
Morris sostuvo que esa práctica de verse en YouTube podría "ser por algún rasgo de inseguridad y también para ver defectos y mejorar. El siempre se arrepentía de cuando hablaba en los shows, de las cosas que decía arriba del escenario. Se sentía torpe e inseguro para escribir las letras. Sentía que sus letras no eran buenas y buscó amigos o aliados para escribirlas, como Richard Coleman, su hijo Benito, Adrián Paoletti, Francisco Bochatón. Tenía un cuadernito, que guardaba desde los primeros discos de Soda y lo conservaba. Ahí anotaba las palabras que le gustaban. Cuando una palabra sonaba lindo, la anotaba y después buscaba la manera de usarla en alguna canción".