"Joaquín Sabina piensa que estamos medio locos"
“Noches sabineras” es el nombre del show que Varona y García de Diego ofrecerán hoy, a las 21.30, en teatro La Comedia (Mitre y Ricardone).

Sábado 30 de Marzo de 2013

“Joaquín cree que estamos medio locos”, dice Pancho Varona, con un guiño que evidencia la cercanía afectiva que tiene con Sabina pero también, más aún, el enorme respeto que siente hacia el enorme cantautor nacido en Ubeda. Junto a Antonio García de Diego hace décadas que tocan y componen canciones con Joaquín Sabina. Y llegó el momento de hacer un justo homenaje a esas jornadas compositivas surgidas entre guitarras, risas y sueños. “Noches sabineras” es el nombre del show que Varona y García de Diego ofrecerán hoy, a las 21.30, en teatro La Comedia (Mitre y Ricardone). En una entretenida charla con Escenario, Varona dijo que el show de esta noche será “un regalo para el público sabinero”.

   —¿Hay una sabinomanía, una suerte de encandilamiento por las canciones de Sabina?

  —Sí, por suerte sí, yo creo que Joaquín está creciendo mesuradamente en el prestigio. Crece y crece tanto en España como en Latinoamérica, y es una forma maravillosa de homenajearlo. Yo creo que se lo merece todo Joaquín, todos los premios, todos los galardones, todos los cariños, así que me encanta que esto pase.

   —¿Cómo tomó Sabina a la formación de tu dúo con García de Diego. Alguna vez le dijo que no le roben las canciones?

   —Joaquín se ríe, dice que estamos medio locos, aunque le parece una idea divertida. Dice que estamos locos por tener todavía ganas de viajar. Nosotros nos bajamos de una gran gira de Sabina y Serrat y nos metimos en una gira pequeñita. Es que la gira de Serrat y Sabina es un mundo irreal, pero la gira con Antonio, esto de andar por el suelo tirando cables y afinando las guitarras, es un mundo real, y meter cuatrocientas personas en un bar y no cuarenta mil en un estadio. Entonces para nosotros es volver a la realidad, y a Joaquín le hace gracia que sigamos con esa pasión por el trabajo y por la vida a nuestra edad.

   —¿El registro vocal de ustedes les facilita la interpretación?

   —Hombre, son canciones que las hemos visto nacer, las hemos compuesto junto con Joaquín. Cuando nos íbamos a la habitación de Joaquín con las guitarras, después del concierto, las seguíamos cantando. Y eso es lo que hacemos Antonio y yo, le contamos a la gente cómo son las canciones en pequeñito (sic), en la habitación de un hotel, eso es lo que nos gusta, y eso es lo que hacemos, es la forma más amable de enseñar una canción, tal como nació.

   —¿Es un registro mucho más intimista y artesanal de la canción que se conoce en la versión en vivo y en estudio?

   —Totalmente, contamos anécdotas, las cantamos con dos guitarras o con guitarra y piano, y bromeamos sobre la canción, cómo nacieron, dónde nacieron, qué pensaba Joaquín de ellas, creo que para el público sabinero es un regalo poder enterarse de cosas que no sabía. Y esto es lo bueno de estos conciertos, ya que por ser autores de las canciones también, las tratamos tan bien como las trata Joaquín. No nos sentimos intrusos cantándolas porque también son nuestras, son nuestras hijas, somos tres padres para muchas hijas. Hemos compuesto cerca de cien canciones con Joaquín, así que tenemos muchas hijas en común.

   —¿Cómo hicieron la selección del repertorio, eligieron las que más les gusta o las que más atraen a la gente?.

   —Tenemos dos aspectos básicos en los que fijarnos. Uno es canciones que a nosotros nos pueden gustar mucho, aunque no sean muy famosas, y el otro es las que son famosas e inevitablemente hay que hacer porque la gente las quiere escuchar. O sea que salen las hijas guapas junto con otras que no han salido tan guapas (risas). Y en la segunda parte del concierto invitamos a gente del público a que suban a cantar con nosotros, esa es la parte divertida del concierto, cuando la gente del lugar en el que estamos se siente Sabina por un rato.

   —¿Y qué temas no faltarán en el show de Rosario?

   —Seguro que estarán “Y sin embargo”, “Peces de ciudad”, “Más de cien mentiras” y “Contigo”, que son las más exitosas, y después habrá otras más pequeñas que van a estar también, como “Corre, dijo la tortuga” o “Y si amanece por fin”, habrá un poco de todo.

   —¿Cuánto hace que tocan con Joaquín?.

   —Y yo hace unos 31 años (se ríe en señal de sorpresa), y Antonio unos 20 más o menos.

   —¿Qué tiene Sabina que no tienen otros artistas o qué sentís que aporta a la composición de la música en castellano?

   —Creo que es el escritor de canciones más brillante y más inteligente que hay en mi país, por lo menos, y puede que también en la lengua castellana, que compite con dos o tres más. Y le veo un amor por el idioma que es inexplicable, es totalmente amoroso ver cómo Joaquín quiere a las palabras, cómo le gusta recuperar a la palabra en desuso y meterla en una canción para que la gente se preocupe de mirar el significado. Tiene un amor por el idioma que es maravilloso, yo, sinceramente, creo que eso es lo que más me llama la atención de él.

   —Hubo varias etapas de Joaquín, desde los comienzos sobre fines de los años 70 hasta los tiempos en que su salud estaba complicada...

   —La gente pensaba que se iba a morir o se había muerto ya (risas).

   —Tal cual, pero te quería consultar cuál es la etapa de su carrera que a vos más te agrada.

   —Hombre, mira, a nivel personal, mi etapa favorita con Joaquin comprende cuatro discos, que son “Mentiras piadosas”, “Física y química”, “Esta boca es mía” y “Yo, mi, me, contigo”. Esa etapa es insuperable para mí, creo que estuvimos a un nivel tremendo. Joaquín sabe que tuvimos un momento brillantísimo, que eramos muy valientes, muy descarados y muy atrevidos, y que de repente, a raíz de la enfermedad de Joaquín, cuando tuvo el ictus cerebral, todos nos pusimos un poquito más conservadores, levantamos el pie del acelerador en todos los aspectos y salió reflejado en los discos, que salieron un poquito más tristones. Así que queremos volver a poner el pie en el acelerador, pero sin tanta fiesta (risas).

   —¿Cuáles son tus proyectos inmediatos con Sabina y con Antonio García de Diego?

   —Con Antonio hacemos Rosario, al otro día Mar del Plata y después volamos a Madrid, que nos espera un Joaquín que nos sabemos exactamente qué nos va a ofrecer, si le va a apetecer escribir, grabar, componer o simplemente seguir descansando. Ojalá quiera escribir y grabar. Con Antonio tenemos más actuaciones de “Sabineros” en España durante este año, pero si Joaquín nos llama dejamos todo, él es nuestra prioridad.

   —Con Antonio se sienten como Lennon y Mccartney o como Batman y Robin?

   —Nos sentimos como Pimpinela (risas).

   —¿Pero quién es Joaquín y quién Lucía?

   —Yo soy Joaquín, claro, y Antonio es Lucía. Y en caso de Lennon y McCartney, yo sería Lennon y a él le dejo a McCartney. Ojalá (risas), nosotros somos dos hormiguitas al lado de esta gente que nombramos, pero somos felices cantando estas canciones que algun día tuvimos la suerte de hacer con Joaquín, y nos encanta poder seguir viajando y cantando. Pero, te digo, hablar de Lennon y McCartney me resulta impresionante, cuando me los nombraste ya me estaba poniendo de rodillas, los amo con toda mi alma.