Sábado 12 de Febrero de 2022
Joaquín Sabina posiblemente sea uno de los españoles más queridos en Argentina y en toda Latinoamérica. Su historia tan cercana a Buenos Aires, a Diego Maradona y la Bombonera lo puso en un lugar privilegiado en la cultura y el corazón de los argentinos. Todos han querido colaborar con él y colegas argentinos como Fito Páez y Andrés Calamaro han logrado el cometido.
Su vida se vio marcada por varios episodios extremos: una molotov, la adicción a la cocaína y un infarto cerebral. A Sabina no le faltó nada de qué arrepentirse o preocuparse. Pasó por París, Londres, Madrid y Buenos Aires: en todos lados dejando una canción y una emoción.
Hoy, a sus 73 años, lleva una carrera de más de cuarenta años en la música y la poesía, siendo uno de los artistas más importantes en la música de habla hispana. Joaquín Sabina ha dejado atrás los excesos de todo tipo y se concentra puramente en la música que aún lo mantiene activo.
Primeros años
Joaquín Martínez Sabina nació el 12 de febrero de 1949 en la localidad de Úbeda, España. Es el segundo hijo de Adela Sabina del Campo, ama de casa y de Jerónimo Martínez Gallego, inspector de policía. Sabina (apellido que tomó con fines artísticos) cursó sus estudios primarios con las monjas carmelitas y con catorce años comenzó a escribir poemas y a componer música.
Durante los años de adolescencia formó parte de una banda junto a sus amigos llamada "Merry Youngs", que se dedicaban sobre todo a versionar a cantantes de rock como Elvis Presley, Chuck Berry o Little Richard. También, por esa época, tuvo a su primera novia, Virtudes Antero «Chispa», que le sirvió como inspiración para crear algunos poemas de amor.
El romance que vivió con Virtudes fue un tanto impulsivo y escandaloso, pues desde el primer momento el padre de la joven se opuso terminantemente a la relación. El desacuerdo se prolongó durante años, hasta que el padre de Virtudes llevó a su hija a otra ciudad para alejarla de Joaquín Sabina. Pero el muchacho, enamorado y apasionado, salió en su búsqueda, hasta que finalmente se reencontraron y escaparon juntos.
Partidario de izquierda condenado al exilio
Sus estudios universitarios comenzaron de una manera amena. En 1968 se trasladó a Granada para matricularse en la Facultad de Filosofía y Letras e iniciar los estudios de Filología Románica en la universidad de la ciudad. En aquél periodo, Joaquín vivió por primera vez con una mujer, llamada Lesley, que preparaba su tesis de español en Granada.
Sabina encontró mucha afinidad con las ideologías de izquierda, lo que lo llevaron a relacionarse con movimientos contrarios al régimen franquista. Esto fue motivo de que hasta su mismo padre tuviera la orden de detenerlo por pertenecer al Partido Comunista.
Pero fue por más. En 1970 Sabina se sumó a una protesta en contra del proceso de Burgos en la que lanzó un cóctel molotov contra una sucursal del Banco de Bilbao, en Granada. Dicho episodio lo condenó al exilio, y tras un tiempo de intentar salir del país, consiguió un hombre que le cediera su pasaporte.
Acompañado de Lesley, Joaquín (con una identidad falsa) partió rumbo a París, donde pasó unos meses hasta que se instaló definitivamente en Londres, donde vivió como okupa durante su primer año.
Londres: el refugio artístico y político
Su situación de exiliado no pintaba tan bien desde el gobierno español, por lo que Joaquín decidió que debía ganarse a la opinión pública para conseguir protección y no ser repatriado a España. Su compañera Lesley consiguió que el diario Daily Mirror publicara una entrevista en la que expuso su situación, alegando que a su vuelta a España le esperaría la pena de muerte.
Esta jugada consiguió que las autoridades británicas le brindaran asilo político por un año, por lo que finalmente se marchó a vivir a Edimburgo con Lesley. Después de cuatro meses, Joaquín abandonó a Lesley para volver a la capital inglesa.
En Londres, Joaquín se refugió en el arte, encontrando diversas actividades en donde se desempeñó. Sabina cooperó con el Club Antonio Machado, al que asistían emigrantes y exiliados. En aquella época escribió sus primeras canciones y organizó un cineclub donde se exhibían películas de Luis Buñuel, prohibido entonces en la España franquista. La libra de cada día se la ganó cantando en el metro, restaurantes y cafés.
Una anécdota cuenta que hasta llegó a tocar para el mismísimo George Harrison, ex Beatle, quien festejaba su cumpleaños en un bar y le dejó cinco libras de propina. Sin embargo, a lo largo de los años, la versión de este episodio fue cambiando hasta ser desmentida por el propio español.
Regreso a España y primeros discos
En 1977, dos años después de la muerte de Franco, Joaquín volvió a España gracias a un pasaporte legal facilitado por Fernando Morán, cónsul español en Londres. En ese mismo año se casó con Lucía Inés Correa Martínez, una argentina que había conocido en Londres durante su exilio. La pareja estuvo un par de años juntos aunque el verdadero motivo del matrimonio había sido el de conseguir "pase de pernocta", un permiso que se da a los soldados para que puedan ir a dormir a sus casas, ya que Sabina se vio obligado a cumplir con el servicio militar en Mallorca.
Su tiempo en el servicio militar culminó en 1978. Tras ese periodo se instaló en Madrid con su mujer, donde consiguió editar su primer LP, "Inventario". En 1980 publicó su segundo trabajo, "Malas compañías". La canción más destacada del disco es "Pongamos que hablo de Madrid", canción que se convirtió en una especie de himno de la ciudad.
El tercer LP, "Ruleta Rusa", fue publicado en 1984, después del proyecto realizado en conjunto con Javier Krahe y Alberto Pérez, "La Mandrágora".
Éxito multitudinario
En 1987, el cantante lanzó su álbum titulado "Hotel, dulce hotel" con el cual superó las 400 mil copias vendidas y aseguró su éxito. En 1988 publicó "El hombre del traje gris", que se estrenó en la Plaza de Toros de Las Ventas de Madrid y después realizó una multitudinaria gira por México, Argentina y Venezuela.
En 1989, fundó junto a Pancho Varona, una empresa editorial llamada "Ripio" con la cual registró todas sus canciones. Pero el giro más importante de su vida vendría con el nacimiento de su primera hija, Carmela Juliana, fruto de su relación con Isabel Oliart.
En los '90 tuvo una gran racha de publicación de álbumes y giras de promoción que con las cuales volvió a recorrer España y Sudamérica. El 26 de julio de 1992 nació su segunda hija con Isabel Oliart, Rocío, pero la pareja terminó la relación y Sabina inició un vínculo con la modelo Cristina Zubillaga.
En 1996, publicó "Yo, mi, me, contigo". Este disco fue el más vendido de la Asociación Fonográfica y Videográfica Española (AFYVE) y el séptimo álbum más comprado en la lista anual de ese año en España. El éxito fue tal la gira de promoción tuvo más de 30 conciertos por España y se extendió por varios países de Latinoamérica, como Perú, México, Chile, Argentina y Uruguay. Este álbum incluye la canción "Y sin embargo", una de las preferidas del español.
19 días y Paulita de González Catán
A finales de la década, Joaquín terminó su relación con Cristina Zubillaga e inició su romance con la joven argentina Paula Seminara, de 23 años. Su relación con Paula lo terminó de transformar en un porteño y bostero más, siendo inspiración de historias y canciones, entre las cuales se encuentra "Dieguitos y Mafaldas", del álbum "19 días y 500 noches".
El álbum se publicó en 1999 y fue el sexto álbum más liquidado en la lista anual de ese año en España, vendió en total 500 mil copias y obtuvo cuatro distinciones de los Premios de la Música de la Sociedad General de Autores de España (SGAE) del año 2000, además del Premio Ondas como el mejor artista español en 1999 y el Premio Ondas a la mejor canción en 2000 por el tema homónimo, "19 días y 500 noches".
El álbum también contiene algunas de las canciones favoritas de Sabina, algunas de ellas son "Una canción para la Magdalena" y "Noches de boda". Esta última la interpretó junto a la cantante Chavela Vargas, con quien años antes había entablado una estrecha amistad.
Amistad con Diego Maradona
Para Joaquín Sabina, Diego Maradona era un amigo. Cantaron juntos, realizaron entrevistas y compartieron muchos momentos de admiración mutua. Incluso participaron de una mesa de entrevista de Jorge Guinzburg, una de las entrevistas más recordadas del periodista.
La amistad era tan fuerte que Diego fue a uno de sus recitales y se animó a subir al escenario y cantar una canción. Sobre este hecho Sabina dijo: “¿Maradona? Maradona cantó conmigo y con mi bombín, cantó de arriba a bajo "Y nos dieron las diez", en el Teatro Gran Rex… y la cantó él, no me dejó cantar nada”.
El cantante le dedicó una serie de poemas y sonetos, algunos de los cuales se encuentran publicados en la página web oficial del cantante.
“...Benditos sean los tacos de tus botas,
bendita tu receta contra el frío,
mano de dios, bendito Maradona”, “Mano de Dios”, 2000.
Problemas de salud
El cantante ha sufrido varios problemas que atacaron a su estado de salud física y mental. En 2001 sufrió un leve infarto cerebral que puso en riesgo su vida pero del cual salió físicamente ileso. El episodio tuvo un fuerte impacto en su manera de pensar, que lo sumió en una gran depresión.
Con la recuperación del infarto y los posteriores problemas psicológicos, Sabina reflexionó mucho sobre el consumo de drogas y finalmente abandonó la cocaína. También intentó dejar el cigarrillo pero luego de ocho meses volvió al vicio del tabaco y la nicotina.
Mientras estuvo sumido a la depresión, su actividad musical se vio un tanto perjudicada pero nunca dejó de escribir. El artista recibió apoyo de muchos colegas y amigos, ejemplo de ello es el proyecto de disco "Entre todas las mujeres", publicado en 2003, en el que trece artistas femeninas, como Chavela Vargas o Julieta Venegas, interpretaron varias de sus canciones.
En 2005 retomó los escenarios y poco a poco, año tras año, fue volviendo al ritmo de actividad anterior al incidente. En noviembre de 2009 publicó "Vinagre y rosas", el decimoquinto en su haber.
Debut norteamericano y actualidad
Después de muchas décadas, canciones, discos y giras internacionales, Joaquín Sabina llegó al país del gran sueño americano. En 2011 actuó en el Manhattan Center de Nueva York, en el Nokia Theater de Los Ángeles y el American Airlines Arena de Miami.
El 6 de febrero de 2012, presentó junto a Joan Manuel Serrat, la primera colaboración de estudio llamada "La orquesta del Titanic", junto a la cual se embarcaron en una gira por Argentina, Chile, México, Estados Unidos, Costa Rica y España.
En 2020 se estrenó una serie documental sobre Sabina que se titula "Pongamos que hablo de Joaquín Sabina", haciendo referencia a su canción "Pongamos que hablo de Madrid". También le concedieron el Premio Ondas por su trayectoria. En 2021, la Academia Latina de Artes y Ciencias de la Grabación anunció que le entregaría el Premio a la Excelencia Musical de los Premios Grammy Latinos.
La academia afirmó que el cantante “elevó el arte de escribir canciones en español a alturas inesperadas, creando un universo musical caracterizado por su poesía excéntrica pero sencilla y sus agudas observaciones sociopolíticas que han influido a varias generaciones”.