Jueves 19 de Octubre de 2023
La escritora J.K. Rowling sumó nuevas controversias al debate que por estos días ocupa la agenda pública del Reino Unido en torno a la posibilidad de tipificar como delito de odio los ataques a la identidad de género. La creadora de Harry Potter respondió en redes sociales con un simple “no” a una publicación del Ministerio de Justicia británico que exhortaba: “Repite después de nosotros: las mujeres trans son mujeres”.
La polémica se reavivó a partir de un artículo del diario inglés "Mail on Sunday", que indicó que el gobierno laboralista de Reino Unido habría sugerido que la negativa a utilizar los pronombres que las personas transgénero prefieran podría ser sería plausible de ser penada con prisión. Rowling escribió en la red social X (ex Twitter) que “con mucho gusto” iría a la cárcel si se considerara delito dirigirse a alguien con el “género equivocado”.
“Con mucho gusto cumpliré dos años si la alternativa es el discurso obligado y la negación forzada de la realidad y la importancia del sexo”, escribió, para concluir: “Que venga el juicio, será más divertido que la alfombra roja”.
La autora de la saga del mago adolescente Harry Potter, un clásico del fantasy y una de las más leídas del mundo, sumó así un nuevo capítulo en las disputas en torno a la identidad de género. Aunque su creación literaria cautivó a millones de lectores, la escritora recibió el repudio de muchos de ellos debido a sus opiniones sobre las mujeres transgénero.
Rowling estuvo en el centro de la polémica desde 2019 por sus controvertidas opiniones. Fue cuando apoyó públicamente a una empleada que había sido despedida por sus tuits transfóbicos, pero también cuestionó posteriormente un artículo que habla de "personas menstruantes" y dijo que "los estudios han demostrado que entre el 60% y el 90% de los adolescentes con disforia de género terminan por superarla".
Además, devolvió un premio porque fue acusada de "transfóbica" y denunció que "actores activistas" publicaron en redes sociales su dirección particular por "no aceptar de forma acrítica que el concepto sociopolítico de la identidad de género debería reemplazar al del sexo".