Domingo 23 de Septiembre de 2012
“Tocaba el piano en la parroquia, estaba muy involucrado en la religión. Me chuparon, como en la época de la dictadura. Daba clases de catequesis en las escuelas, vivía una realidad paralela. Entiendo que llame la atención pasar del órgano y el cura a una peluca”, admite Jey Mammon. Hasta que se desligó de la Iglesia y decidió volcarse a su verdadera pasión: la actuación. Jey Mammon hace confesar a las celebrities como los sacerdotes le hacían confesar a él sus pecados en su época de catequista. Confesiones irreproducibles, por cierto. Llega hoy a la sala Lavardén a las 22 con su unipersonal “¿Dónde está Jey Mammon?”, en el que interpretará a sus personajes: Carlos Langalda, el conductor infantil Topu, Sor Alegría, Alberto y la diva rubia amiga de los famosos que ya hace furor en todo el país: Estelita. Antes del gran show —que promete humor disparatado e irreverente— Jey mantuvo una charla con Escenario.
—Con tu personaje de Estelita lograste darle un pico a Cacho Castaña, que te confesara su fantasía con la presidenta, le preguntaste el tamaño de su miembro a Chiche Gelblung y a Fort quién es el drogadicto que escribe los poemas de dos corazones... ¿Cuál es el límite?
—No hay límites, los pone el invitado... si alguien me dice que no le pregunte algo, no lo pregunto por respeto. La entrevista con Flor de la V fue súper trash, dijo “si revoleás una (pi...) en una iglesia, no cae al piso”.
—¿Sor Alegría es una parodia que hacés en alusión a cuando fuiste catequista en tu juventud?
—Ella es de la congregación del Sagrado Corazón de Sandro y en su granjita de rehabilitación tiene internados a Fleco y a Male. Como conocí muy de cerca a las monjas y los curas puedo jugar con eso y divertirme con el doble discurso y la hipocresía escondida en una túnica. Mis personajes son una licuadora de mi esencia.
—¿Estabas grabando un disco para la Fundación del Padre Grassi cuando se lo acusó de abusar de menores?
—Sí, justo estaba grabando cuando salió el informe en Telenoche. Pero como todas las cosas que me han pasado a lo largo de mi frustrada carrera.
—¿A partir de eso te alejaste de la Iglesia y te volcaste a la actuación?
—Cuando era catequista, no me daba cuenta de eso porque estaba sedado con sobredosis de ostias. Luego me percaté que ese no era mi lugar.
—”Estelita” genera un clima muy intenso con el invitado, indagás hasta sacar declaraciones que después salen en todos los medios del país. ¿Cómo hacés para lograrlo?
—Quizás es un resabio que me quedó de la época del confesionario. Esa cosa inquisidora de querer que el otro confiese...Igual Estelita es más amable y te dan ganas de confesar con ella. El cura me preguntaba si me masturbaba y yo pensaba ¿por qué le tengo que contar esto a este hombre? Fijate vos, ahora lo estoy pensando en voz alta, Estelita siempre pregunta si te masturbás, al igual que los curas...
—¿Los famosos se animan a hablar más en el teatro porque es más intimista?
—Se genera un espectáculo que lleva a ese clima, entonces el invitado se va preparando para subirse al barco y redoblar la apuesta, a veces la nota en sí, sacada del contexto del show puede llegar a ser tremenda.
—¡Hasta lograste que Susana Giménez te atienda el teléfono!
—Conseguí el teléfono y se hicieron un poco amigas con Estelita, así que “Su” es como la madrina del personaje.
—¿Qué celebrity te dijo que no?
—No recuerdo un no rotundo, te dicen “más adelante”, y eso lo tomo como un sí. A Susana no la invité, no sé por qué, tendría que llamarla Estelita.
—Está en Miami ahora...
—Podemos hacer una Tweetcam Miami-Argentina de cuando está haciendo el amor con Maravilla Martínez.
—Morimos de intriga por saber a qué celebrity rosarina vas a entrevistar en tu show.
—Estamos viendo, cada vez que visitamos un lugar la idea es que el invitado sea de esa ciudad y que haya trascendido en plano artístico, deportivo o político.
—La gente está necesitando humor...
—El humor es un bálsamo para las vidas de mierda que llevamos todos.
—¿Tenés ganas de estar en el living de Susana? Incluso dijiste que cobrás más barato que Gasalla...
—Si Mahoma no va a la montaña, la montaña irá a Mahoma.