Javier Malosetti vuelve a Rosario: "Hoy tengo un público multitarget"

Viernes 13 de Agosto de 2010

Con su flamante álbum, "Ten", el bajista Javier Malosetti volvió a su viejo amor: el quinteto. Pero Electrohope no es un quinteto de jazz como aquel que armó a comienzos del siglo nuevo, si bien el jazz es hoy una frontera extensa, difusa y tan densamente poblada como la mismísima Franja de Gaza. Malosetti, que mañana a las 21.30 en el teatro La Comedia presenta disco y banda en vivo, dice que su nuevo grupo es el proyecto más alejado del jazz, que lo acerca a un público juvenil y que también algún purista pueda llegar a sentirse abandonado. Y advierte: "En realidad yo nunca fui muy purista".

—¿Cómo presentarías a tu nueva banda?

—Son músicos muy jóvenes que, aunque no sean músicos de jazz, tienen una alta comprensión de la armonía y la improvisación jazzera. Tienen una gran energía pendeja que le sienta muy bien a la música que estoy componiendo ahora, que sigue nadando en medio de las cosas que tienen que ver con Afroamérica, es decir, blues, rhythm and blues, algo de funky, y de jazz sólo tiene la improvisación porque es mi proyecto más alejado del jazz o del trío acústico...

—Este nuevo quinteto es muy diferente de aquel que se disolvió en 2003.

—Totalmente distinto porque no tiene los vientos y yo soy más músico comodín que antes y podemos compartir el laburo de las violas y el bajo.

— ¿Qué cosas influyen para que formes un tipo de grupo u otro, un trío, un quinteto o un sexteto?

—Muchas cosas. En principio, el deseo de cambio. Después, la dirección que toma la composición también es bastante esclarecedor de cómo querés que se ejecuten los temas, qué sonoridad preferís. Pero más que nada influyen las ganas de querer cambiar. Después de varios años de tener un quinteto, que después fue sexteto, me dieron ganas de volver a la formación de trío donde es menos acotado el laburo de cada uno y estamos los tres tocando como si fuera una sola persona. Y luego de varios años quería tener otro bajista para encargarme más de las melodías, tomar un poco más el control de la voz solista.

—¿Fue como agregar sutilezas a tu música?

—Y sí, el trío es más crudo, no esconde nada y está siempre expuesto, y está buenísimo también.

—¿En este contexto, en qué cambiaste vos en estos diez últimos años?

—Cambié, sobre todo, los discos que escucho en casa. No sé de qué discos estoy hablando concretamente, pero aquellos que escuchaba me siguen gustando, pero quizá no escuche hoy tanto al quinteto de Miles Davis, por ejemplo, prefiero escuchar cosas menos pretenciosas y más relajadas, como discos de blues grass o blues más clásico. Pero siempre de otras épocas, hasta los 70, porque de lo nuevo no escucho casi nada.

—¿Hay un hilo que cruce por todas tus etapas?

—No sé.Tal vez el hilo es que soy el mismo tipo y que muchas de las cosas que toqué en el primer disco, al momento de hacer solos, el discurso puede ser hoy muy parecido, si bien uno sigue desarrollándose.

—¿Y qué te pasa cuando escuchás los primeros discos?

—De algunos me cago un poco de risa y de otros me dan como una ternura ese pibe que estaba medio en pelotas. Algunas cosas me gustan mucho y otras no me gustan nada. Es el camino recorrido. No sólo tengo o puedo acordarme de discos, también de aquel pibe yendo a bailar el fin de semana y me cago de risa también, porque quizá sea el mismo que grabó el primer disco. Hay cosas que envejecen mejor que otras. El disco en vivo no lo escucho tanto, en cambio “Spagheti Boogie” me gusta mucho.

—¿Perdiste al público de jazz?

—Algún purista que otro tal vez no me da tanta bola ahora, pero también tengo bastante público que es incondicional, que le gusta lo que hago sea lo que sea, y ése viene siempre y compra el disco. Después hay un público más juvenil, y también creo que tengo un público multi-target, es decir, gente grande que me conoce más por mi viejo (el guitarrista de jazz Walter Malosetti) o por haber tocado con Baby Lopez Furst y al lado, un par de rockeros que les gusta Attaque. Algún purista del jazz quizá piense que lo abandoné pero en realidad nunca fui muy purista. Esta nueva banda me hizo ganar un franja de público más pendejo, que están como más ávidos de escuchar, y eso está bueno.