Domingo 25 de Junio de 2023
Cuarenta y dos años después de la inolvidable “Indiana Jones y los cazadores del arca perdida”, el arqueólogo más famoso de la historia del cine llega finalmente a su última aventura. El próximo jueves 29 de junio se estrena en los cines de Rosario y de todo el mundo “Indiana Jones y el dial del destino”, la quinta película del mítico personaje creado por George Lucas y Steven Spielberg, con el veterano y querido Harrison Ford a la cabeza y un elenco de lujo que incluye a Phoebe Waller-Bridge, Mads Mikkelsen y Antonio Banderas, entre muchos otros. El film arriba a la pantalla grande tras varios contratiempos en la producción y la pandemia del Covid 19, y estos sucesivos retrasos aumentaron la expectativa.
“El dial del destino” es la primera película de la franquicia que no está dirigida por Steven Spielberg ni escrita por George Lucas. En este caso, los dos actúan como productores ejecutivos. El elegido para ocupar la silla del director (menuda responsabilidad) fue nada menos que James Mangold, realizador conocido por “Tierra de policías”, “Johnny y June: pasión y locura”, “El tren de las 3:10 a Yuma”, “Logan” y la más reciente “Ford vs Ferrari”. Para tranquilidad de los fans, la banda de sonido no cambió de manos: el legendario John Williams, de 91 años, está otra vez al mando.
El guión coescrito por el mismo Mangold y los hermanos Jez y John-Henry Butterworth sitúa la acción en 1969, en un Estados Unidos concentrado en la carrera espacial. Indiana Jones está a punto de divorciarse de Marion (Karen Allen) y de retirarse de la docencia, pero distintas circunstancias lo harán volver a la acción para ayudar a Helena Shaw (Waller-Bridge), hija del arqueólogo inglés Basil Shaw (Toby Jones) y además su ahijada. La misión de esta dupla será viajar por el mundo para recuperar las dos partes de la Antikythera (un artefacto concebido por el físico y matemático Arquímedes), que también busca el científico nazi Jürgen Voller (Mikkelsen). La aventura los llevará por Nueva York, Tánger, Grecia y Sicilia, y también habrá viajes en el tiempo y un Harrison Ford rejuvenecido gracias a los efectos visuales.
“Yo siempre quise redondear esta historia y verlo a Indiana Jones al final de su carrera, incluso al final de su vida”, dijo Harrison Ford en una conferencia global de la que participó Zoom. El actor, que actualmente tiene 80 años, aceptó filmar la película a pesar de su avanzada edad y de los contratiempos que sobrevinieron con la pandemia. “En un momento apareció un muy buen guión de Jim (Mangold) y los hermanos Butterworth, y eso me convenció para continuar con este proyecto. Entonces ya no había más barreras para contar el final de la historia. Y yo estaba ansioso por hacerlo. Fue una espléndida despedida”, afirmó.
Mangold también se subió de inmediato al tren, asumiendo la responsabilidad de hacerse cargo de un personaje mítico. “Yo crecí admirando estas películas. Crecí admirando a Harrison, a Steven Spielberg, a (la productora) Kathy Kennedy, a George Lucas y a John Williams. Todos ellos moldearon mi pasión por el cine”, dijo durante la conferencia. “La oportunidad que me dieron fue gloriosa, y la calidez con que me recibieron en el equipo me impulsó a aceptar esta propuesta. Sentí que se iba a transformar en una de las mejores experiencias de mi vida, y realmente fue así”, aseguró.
El realizador, nominado al Oscar por el guión adaptado de “Logan” y por “Ford vs Ferrari” (mejor película), dijo que abordar “Indiana Jones y el dial del destino” fue un desafío por partida doble. “En principio estaba la logística: filmar en muchas locaciones diferentes al mismo tiempo, trabajar con dobles... Eso requiere de mucha planificación y de un equipo excelente. Pero el mayor desafío, y lo que es una cuestión central en mi trabajo, fue asegurarme de que la película tuviera corazón, y que los protagonistas tuvieran espacio para desarrollar la humanidad de los personajes en medio de una producción como esta, de gran escala. No hay ninguna razón para que los films de gran escala no tengan humanidad”, enfatizó.
Para Mangold, “en la actualidad parece haber dos tipos de películas: las que muestran los problemas de la gente con sensibilidad y emoción, reflexionando sobre la condición humana, y las películas que nos deberían volar la cabeza por los millones invertidos en producción y los grandes efectos especiales. Yo me pregunto: ¿No podemos hacer las dos cosas? ¿No podemos tener el espectáculo y la aventura de la pantalla grande, pero también las excentricidades y las maravillosas contradicciones de los seres humanos? Y ese fue, más que nada, el mayor desafío para mí: que entre tanta tecnología, tanta infraestructura y el tamaño del equipo, había que proteger ese corazón en el centro de todo. Y eso no se puede planificar en un storyboard, tampoco se puede lograr con una computadora. Eso simplemente tiene que suceder, y tiene que suceder orgánicamente a través del trabajo de los actores y del resto del equipo, y con el guión como base. Es algo mágico, es otra clase de efecto especial, algo honestamente humano”, explicó.
Harrison Ford siempre se sintió incómodo durante las entrevistas. Así quedó en evidencia en el último Festival de Cannes, donde se presentó “El dial del destino”, y también se notó durante esta conferencia virtual. Su hosquedad, mezcla de timidez y un sentido del humor seco, es bien conocida en el ambiente del cine. “Acá estamos viendo a Indiana después de una ausencia de 15 años”, contó el actor, en referencia al film anterior del famoso aventurero, “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”, de 2008. “El ha envejecido y se está retirando. Lo encontramos justo en el último día de su vida académica. El está pasando claramente por un bajón, y nunca lo habíamos visto así antes. Pero esto funciona muy bien a nivel dramático en la película, porque al mismo tiempo estamos presentando al personaje de Phoebe, que es el que estimula el resto de la trama”, relató.
“Phoebe” es Phoebe Waller-Bridge, la actriz y guionista británica de 37 años que se convirtió en una revelación con la premiada serie “Fleabag”. La intérprete, que también coescribió la serie “Killing Eve” y la película de James Bond “Sin tiempo para morir”, se unió a la conferencia con su particular frescura para hablar de su personaje, Helena Shaw, una ahijada de Indiana Jones que resulta ser una estafadora. “Helena tiene mucho ingenio, es ferozmente independiente y muy imaginativa. También tiene sentido del humor. Es de las personas que no mira antes de saltar, es intrépida, y por eso se mete en muchos problemas”, describió.
La relación entre el personaje de Waller-Bridge y el protagonista es una de las bases de la película. “Helena es la persona correcta para este momento de la vida de «Indi», porque él se encuentra en una especie de callejón sin salida”, dijo la actriz. “Es un tiempo en donde el foco se ha corrido. La gente está mirando al futuro, está mirando a la luna y la carrera espacial. Ya nadie se apasiona por las cosas que le gustan a Indi. Por eso, cuando ella llega, es como una brisa fresca que viene desde el pasado, y que le recuerda la relación con su padre. Pero, por sobre todo, Helena trae esa pasión por la arqueología. Ella trae esa pasión por la aventura que lo pone a él otra vez en carrera. Claro que ella tiene su propia agenda y sus propios intereses, que no son nada buenos. Pero, irónicamente, Helena aprende que esa pasión que de alguna manera actúa al principio, es lo que a ella la moviliza de verdad. Y lo aprende a través de su aventura con Indi, esa relación la cambia para siempre. A mí me encanta esta relación entre distintas generaciones. Es una historia hermosa y muy importante que vale la pena contar”, señaló entusiasmada.
En la conferencia participó además Mads Mikkelsen, el actor danés a quien vimos brillar recientemente en “Otra ronda” (2020). Villano de Bond, Hannibal Lecter y “Animales fantásticos”, Mikkelsen debuta ahora como “el malo” de Indiana Jones, aunque su villano es bastante singular. “Jürgen Voller es un apasionado por su trabajo, un apasionado por las matemáticas y la ciencia. Y quiere un futuro mejor para todos”, dijo, mientras Harrison Ford enseguida acotó: “Tu personaje es un nazi”. “Sí, desgraciadamente también siente pasión por su partido y por el Tercer Reich”, respondió Mikkelsen entre risas.
“Esta es la primera vez que personifico a un nazi. Y traté de encontrar algo que lo humanizara”, reconoció el actor. “Tratamos de evitar el cliché del alemán o el nazi con el acento extremo y la locura extrema. Es un hombre pragmático, contenido, con el que te cruzarías en la calle. Claro que yo no me podía identificar con lo que ellos (los nazis) soñaban, entonces lo reemplacé en mi cabeza con cosas con las que yo podría soñar para poder transmitir la pasión del personaje. No fue un proceso fácil, porque tenía que reemplazar algunas emociones por otras, siempre esperando que al final no se notaran las costuras”, admitió.
La saga de Indiana Jones atravesó a varias generaciones, desde los que vieron “Los cazadores del arca perdida” (1981) cuando eran niños o adolescentes hasta el público que se fue sumando después con “El templo de la perdición” (1984), “La última cruzada” (1989) y la menos celebrada “El reino de la calavera de cristal” (2008). Cuando a James Mangold le preguntaron si buscó conectar con el público original, conocedor de la franquicia, y además con los nuevos espectadores, el director disparó: “Eso es lo más difícil de contestar, cuando la gente hace preguntas sobre marketing bajo la apariencia de preguntas sobre el proceso creativo”. De todas maneras, el cineasta ensayó una certera explicación. “Yo no me siento a hacer una película pensando en cómo seducir a tal o cual público. Tal vez sea un tonto, o tal vez sea el único, pero yo creo que tenés que trabajar sobre algo que funcione para vos. Primero tenés que hacer que el auto arranque, y después podés analizar si el auto es poco atractivo para alguna gente. La pregunta es interesante, en el sentido de que se presenta todo un desafío cuando hacés películas como estas, porque nadie puede negar el recuerdo y el legado de los films anteriores. Y por supuesto también está la demanda de que se muestre algo nuevo. Para trasladarlo al campo creativo, más allá de a cuánta gente se convoque, yo creo que esa pregunta se responde sola con la historia que presenta la película. En lugar de pensar esos planteos como un ejercicio de marketing para atraer al público, las reformulás de esta forma: ¿Cuál es la historia de Indi en esta película? ¿Eso es interesante? ¿Quién es Helena Shaw? ¿Cuán interesante es ella? Y si hablamos del personaje de Mads, nuestro «nazi» en este film... El es parte de un proyecto científico de la carrera espacial en Estados Unidos. Instantáneamente, este dato lo convierte en un villano diferente. El es brillante, está integrado a la vida de este país, pero mantiene una misión propia. Eso es distinto a lo que vimos hasta ahora en la saga de Indiana Jones. En síntesis, la respuesta a ese tipo de preguntas está en los personajes y en la trama”, se explayó.
En 2017 Mangold dirigió “Logan”, el elogiado cierre de la trilogía de Wolverine, protagonizada por Hugh Jackman. En este film Logan ya está débil y cansado, pero así y todo acepta una última misión: proteger a una joven especial, la única esperanza de la raza mutante. ¿“Logan” y “El dial del destino” están unidas por la idea de una última aventura?, le preguntaron al realizador. “Claro que sí”, contestó. “Cuando empecé a trabajar en el mundo de las franquicias, lo que más temía era tener que hacer sólo un capítulo en el medio de una serie de películas mega costosas. Soy bastante anticuado, y me gusta la idea de un principio, un conflicto y un desenlace de una historia en particular. Las formas en que se conecta con lo que pasó antes son maravillosas, pero aún sostengo este concepto anticuado de la integridad de una historia en sí misma. En ambos casos, en Logan y en esta película, lo que estoy tratando de resolver es la historia que podríamos contar que es única para este film, este momento, estas dos horas. En «Logan» yo sabía que estábamos haciendo la última película, pero era un personaje que había pasado casi toda su vida torturado, una especie de Frankenstein viviendo en un mundo en el cual sus opciones eran ser un arma o esconderse de todo el mundo. Indiana Jones, en cambio, es muy distinto: su humor, su encanto, sus aventuras disparatadas... Sin embargo, yo tenía un protagonista de setenta y pico de años, está claro que no podíamos negar esa realidad, Indi está más viejo”, subrayó.
Ante lo inevitable de la vejez y el paso del tiempo, el director dijo que le surgió “una pregunta que uno no se hace muy a menudo”: “¿Cómo es ser Indiana Jones, una persona con una vida tan dinámica, que ha conquistado muchas cosas y que ha sobrevivido a todo tipo de adversidades, cuando tu vida desciende a una suerte de normalidad mientras el mundo sigue girando y esas aventuras ya no aparecen o vos no estás listo para ellas? Estas preguntas pueden sonar feas pero también son el primer capítulo en la historia de un hombre que se embarca en una última aventura. Para mí este planteo es muy interesante y es la estrategia opuesta, si bien en la superficie los casos de Logan y de Indiana Jones se parecen: son personajes que salen de un largo letargo después de haber estado como adormecidos por la forma en que el mundo los dejó de lado”, concluyó.