Domingo 27 de Noviembre de 2022
Un punto de vista, una cámara encendida y las ganas de hacer un registro sobre el encierro que impuso la pandemia.
Con esos disparadores Gustavo Postiglione filmó “En trance”, surgida a partir de una invitación a una selección de contactos de su celular, a quienes les pedía que le manden un video y unas palabras de pocos segundos “con la intención de reunir una gran multiplicidad de miradas desde los espacios que cada uno habita o transita en los momentos del aislamiento”. Al rato recibió diez, después fueron cien y terminaron siendo más de 500 mensajes y videos “que transformaron este proyecto en una experiencia única dentro de un momento, también único, en la historia de la humanidad”.
Llegaban de acá y de allá. De Rosario y de Israel, de Japón y Alemania, de España, Suecia, de Estados Unidos y también de China. De Liliana Herrero al Patón Guzmán, en México; de Ariana Harwicz -la escritora argentina residente en Francia, a quien Martin Scorsese le compró los derechos de tres de sus novelas-, a Gastón Pauls y Julieta Cardinali; de Mario Piazza y Coki Debernardi a Julia Solomonoff desde Nueva York y Andrea Bonelli, desde Buenos Aires.
“Somos mutantes de una nueva realidad”, dijo el realizador rosarino tras reflexionar sobre esta película atípica rodada en un momento más atípico aún, filmada en los meses de pandemia de 2020, y que se estrenará este jueves 1º de diciembre, a las 21, con entrada libre y gratuita, en la Sala Lavardén (Sarmiento y Mendoza).
El encuentro será performático para que el estreno sea lo menos tradicional posible, ya que el convite incluye una jam de cine y música con La Banda de las Películas Caseras, donde Postiglione despunta el vicio de guitarrista acompañado de un grupo integrado por Iván Tarabelli, Ricardo Vilaseca y Emiliana Arias.
Escenario dialogó con Gustavo Postiglione sobre este proyecto nacido en un momento en que todo parecía estar en punto muerto, de sus planes a futuro y también de las preguntas que se sigue haciendo sobre una película que está tan en trance, que se va a completar cuando los espectadores/as la vean, la oigan, y, sobre todo, la sientan.
—”En trance” nace para dar “un registro del momento preciso en el que todos estábamos en una situación similar y observar lo que miraba el mundo”, según tus palabras. ¿El encierro de la pandemia, tanto como cualquier otra situación de encierro, puede accionar como musa inspiradora de un acto creativo? ¿O corre el riesgo que, dado que es tan traumática la experiencia del aislamiento, también sea traumática y pesimista la mirada del cineasta?
—Esta pregunta es interesante como reflexión, ya que es algo que me estoy preguntando ahora, antes de presentar la película, pero por el simple motivo que cuando la fui pergeñando y recibiendo la colaboración de tanta gente, todavía lo veíamos con cierta distancia, hasta que la bomba explotó cerca y los tiros retumbaban aquí nomás. Con respecto al encierro como musa inspiradora te digo que una de las motivaciones que me llevó a meterme en esto era tratar de dejar un pequeño testimonio y esa necesidad me surgió también al ser padre por cuarta vez en plena pandemia (un padre ya entrado en años) y sentí que la película podía ser una respuesta a las preguntas de esa niña que le tocó nacer entre barbijos y aislamiento. Una de las cosas que planteo en esta película-ensayo, es que somos mutantes de una nueva realidad. Sobrevivimos a una situación en la que quedaron muchos en el camino. Casi todos nos enfermamos y sentimos en el cuerpo el virus, ahí nos convertimos en mutantes y en ese momento seguramente por la cabeza de cada uno y cada una deben haber pasado pensamientos de los más variados incluyendo una perspectiva trágica y pesimista. Ahora bien, la película que yo edité hace un poco más de un año ya no es la misma, y por eso le agregaré una coda, algo que me traslade desde ese marzo-abril de 2020 hasta este noviembre-diciembre de 2022. La película tiene un prólogo, un desarrollo, un primer desenlace y ahora un epílogo actual y a su vez un nuevo inicio, que ya no habla de la pandemia pero sí de una realidad que sin necesidad de vincular está de alguna manera conectada. Ese epílogo, que todavía no completé, será una de las sorpresas que tendrá el evento del jueves.
—¿Cómo se te ocurrió convocar a tantos artistas, directores, actores, periodistas, escritores, músicos? ¿Lograste adhesión inmediata o algunos te rechazaron la propuesta por el momento difícil?
—En verdad abrí la agenda del celular y los contactos de las redes y les mandé el mismo mensaje a todos y todas. No esperaba nada porque no sabía qué podía suceder, pero de repente comenzaron a llegarme respuestas, incluso de personas que apenas conocía o que se enteraron por amigos y me contactaron porque querían participar. Creo que fue un momento en donde había una especie de conexión planetaria y el aislamiento hacía necesario encontrar maneras de salir y de irnos hacia otras geografías, aunque sea a través de intercambiar un video o unas imágenes. Es cierto que al conocer mucha gente de las más variadas profesiones y en lugares tan diferentes pude lograr una arquitectura para la película que hoy me resulta muy atractiva y que permite que la contemplación sea la mejor manera de acercarte a la obra. Tengo un agradecimiento enorme a quienes participaron porque lo hicieron sin ninguna especulación y de manera muy generosa.
—¿Por qué elegiste que den sus testimonios e imágenes principalmente personalidades de la cultura? ¿Está en la mirada de los artistas una voz esperanzadora en ese duro trance del aislamiento?
—Creo que en mi agenda la mayoría de los contactos están relacionados con el arte o la cultura, hace cuarenta años que me dedico a esto y la mayoría de las personas con las que me contacto son artistas, comunicadores, intelectuales, etc. Tal vez fue un acto de vagancia de mi parte y podría haber ido a buscar otras personas, pero en ese momento fue lo que me salió de manera más natural y yo confío en esos impulsos que te llevan a hacer las cosas sin especular demasiado y sin establecer una especie de consulta tipo encuesta por sectores sociales, nivel de estudios o ingresos. Esto es un ensayo muy arbitrario sobre un momento determinado y los que aparecen ahí son aquellos y aquellas que yo creí que podían aportar algo, aunque a su vez es muy relativo. Yo soy de los que cree que el artista debe trabajar desde el lugar del propio conocimiento y experiencia, por lo que la mirada de la mayoría de quienes me enviaron los materiales está conectada con mi propia mirada y mi propia experiencia. Si hubiera ido a buscar a otro lado tal vez no habría sido sincero con lo que quería narrar. Y por el lado de la mirada del artista creo que no hay una sola forma de mirar la realidad, por lo que tanto la esperanza como el pesimismo pueden ser moneda corriente para unos u otros.
—¿Hubo algún testimonio o imagen que te haya emocionado especialmente o divertido puntualmente por su originalidad o sensibilidad?
—Hay muchas imágenes cargadas de sensibilidad y también de humor, como por ejemplo la mirada de un caballo a cámara en unos campos de Alemania que me parece un gran hallazgo. Hay imágenes que son hipnóticas y te dan ganas de verlas por mucho tiempo, porque contienen algo que quizás no se vea de manera directa o literal, pero conmueven o sensibilizan. Como también hay imágenes que se han resignificado con el paso de estos años, por ejemplo una de las primeras imágenes que aparecen es la que me mandó Liliana Herrero y mientras filma se escucha su voz tarareando, algo que me pareció muy lindo y emotivo. Tengo un gran cariño y admiración por Liliana y durante la pandemia perdió a Horacio (González) y ya la imagen que ella me envió ahora cobra otra dimensión.
—Cineasta, docente, escritor y también a la cabeza de una banda de rock. ¿La Banda de las Películas Caseras funciona como un complemento de “En trance”, un ida y vuelta entre el/la espectador/a, lo que se ve en la pantalla y lo que suena?
—Las cosas se juntan de una manera que quizás no estaba prevista. Con la banda habíamos tocado por última vez en el 2019, siempre como un divertimento de amigos que nos juntamos a experimentar por puro placer, más allá que hay un proyecto ambicioso detrás de todo eso y que dio origen a la banda. Siempre intento abrir puertas y ventanas a nuevas experiencias. Pero volviendo a lo del próximo jueves, me habían propuesto hacer un nuevo show y estaba la posibilidad de armarlo en la Sala Lavardén. Paralelamente estaba analizando alternativas no tradicionales para presentar “En trance”, había pensado en una instalación pero también en algo más performático. Como la banda de alguna manera funciona como un soundtrack de películas invisibles o inexistentes, se me ocurrió que podíamos juntar el estreno de “En trance” con el show, haciendo el soundtrack en vivo mientras la peli se proyecta. Ya que la película es un largo devenir de imágenes que, como te dije, necesitan de la contemplación y que puede tener más de una banda sonora para acompañarla. Y esta será una. Ninguno de los integrantes de la banda ha visto el film, por lo que sobre la marcha y en vivo armaremos esos sonidos y músicas que le darán un contexto diferente y la completarán en una de las tantas versiones. A mí me divierte mucho este tipo de experiencias porque salimos de lo que podríamos decir la proyección tradicional o el show tradicional y vamos en una carretera que nos lleva a lugares inciertos que iremos descubriendo sobre la marcha. Pero esto no sería posible sin la generosidad de Ricardo Vilaseca, Emiliana Arias e Iván Tarabelli, que con su talento me permiten armar esta aventura. Habrá retazos de las cosas que amamos, que nos inspiran, la banda y el rock por un lado y el cine por otro. Quizás en una mezcla caótica en donde se encuentren John Lydon con Brian Eno y Jean Luc Godard con Leonardo Favio. Será un espectáculo con una gran libertad, que a su vez tendrá algunas sorpresas con intervenciones que le darán un aire más complejo.
—Es un proyecto atípico y decidiste estrenarlo en formato no tradicional. ¿Pero podrá el público ver “En trance” en alguna plataforma, en una sala de Espacio Incaa o en televisión?
—La performance del jueves 1º de diciembre seguramente será diferente de las otras posibilidades que tenga la película de ser exhibida. Quienes vayan el jueves verán algo que no se va a volver a repetir, pero eso no significa que no se pueda ver de otra manera. Me interesa mostrarla por un lado en un formato de instalación quizás en algún museo o espacio (como el Museo Macro aquí o el CCK en Caba), pero al final del recorrido me gustaría que quede en alguna plataforma pero de las nacionales, como puede ser Cont.Ar que es estatal, u Octubre TV, que ya tiene varias de mis películas.
—Tenés mucha actividad artística, siempre estás en movimiento, contame cuál es tu próximo proyecto, ya sea cinematográfico, teatral o editorial.
—Este año fue bastante particular, por un lado edité mi libro “Del cine instantáneo al cine en vivo”, que lo presenté en Rosario, en la Biblioteca Nacional en Buenos Aires y en algunas ferias del libro de la provincia. También filmé una película, mi primer film hablado en inglés con un actor que vino de Nueva York. Esa película, llamada “Desafinado” (Out Of Tune), ya está terminada y se pasó en el American Film Market, en Santa Monica hace unas semanas con la idea de conseguir socios para distribuirla. Es probable que en 2023 se estrene en Estados Unidos y luego por estas zonas. Y el jueves estreno una nueva película y toco con mi banda. No me puedo quejar, es decir cierro el año con bastantes cosas, pero siempre me parece poco, por lo que ya tengo proyectos para el año que viene. Por el lado del cine estoy trabajando un proyecto para filmar una película importante que se llama “Romeo y Ofelia” y que es una actualización de Hamlet, Macbeth y Romeo y Julieta a la Rosario actual con todo lo trágico que vivimos en la cotidianeidad. También voy a editar un par de libros, el que ya está casi listo será sobre cine y política, y mi idea es publicarlo en la primera mitad del año. Y también pienso estrenar “Singapur”, después de varios años de trabajo, la película que hice con Julieta Cardinali y que terminé de editar hace un mes luego de un largo tiempo de producción. Si el show sale bien seguiremos con la banda y si el tiempo lo permite el teatro siempre está a la vuelta de la esquina, y es algo que me fascina.
Con voces e imágenes de artistas, escritores y periodistas
La lista de participantes de “En trance” incluye, entre tantas personas, a Liliana Herrero; la escritora argentina Ariana Harwicz, residente en Francia, a quien Martin Scorsese le compró los derechos de tres de sus novelas; la fotógrafa Nora Lezano; actrices y actores como Julieta Cardinali, Antonella Costa, Andrea Bonelli, Noelia Campo, Bárbara Peters, Gastón Pauls, Jean Pierre Noher, Rodolfo De Souza, Sebastián De Caro, Juan Nemirovsky, Santiago Dejesús; músicos como César “Coki” Debernardi, Antonio Birabent, Ricardo Vilaseca, Popono, Claudio Cardone, Iván Tarabelli, Rubén Goldin, Tony Moliterni, Marcelo Granato y la actriz y cantante francouruguaya Elli Medeiros. También participaron escritores y periodistas como Sebastián Riestra, Miguel Passarini, Pedro Squillaci, María Iribarren, Carlos Scolari, Roger Koza, Diego Rotman, Jorge Bernardez y el guionista Mario Segade; directoras y directores de cine como Julia Solomonoff, Enrique Gabriel, Fernando Spiner, Mario Piazza, Fernando Krichmar, Cecilia Del Valle, Ezio Massa, y los directores de teatro Néstor Zapata, también cineasta, y Rody Bertol. Y hasta el arquero Nahuel “Patón” Guzmán, desde México, entre muchas otras personas, tanto argentinas como extranjeras.