Viernes 28 de Enero de 2011
Es imposible saber cuánto podrá cambiar “Biutiful” la realidad de la inmigración clandestina, pero el director Alejandro González Iñárritu se propuso mostrar el lado B de la postal turística de Barcelona en su filme candidato al Oscar a mejor película en lengua no inglesa.
Allí, el personaje que interpreta Javier Bardem, también candidatura al Oscar como mejor actor, interpreta a un hombre que se gana la vida como intermediario de los negocios de africanos y chinos que viven de forma ilegal en esa ciudad española.
El filme está dando batalla en las contiendas más importantes de la industria. “Biutiful” aspiró a un Globo de Oro como película en lengua no inglesa. Aunque no obtuvo el galardón, sí sumó dos nominaciones a los Bafta del cine inglés en los mismos rubros que lo hizo para el Oscar.
González Iñárritu admitió que su filme no es fácil de asimilar. “Esta es una película dura, sin concesiones, sin finales fáciles ni felices, que no deja indiferente a la gente y tampoco es tradicionalmente académica. Todos esos elementos hacen que no sea obvia. Es una película que, como toda obra de esa naturaleza, toma tiempo asimilar”, definió el director.
Claroscuros. El cineasta explicó sin embargo que su cuarto filme es “como una pintura negra de Goya”, en la que tras una densa capa de dolor se esconde la luz y la belleza. González Iñárritu narra la caída del protagonista en un mundo violento en que los inmigrantes se convierten en engranajes más débiles del llamado primer mundo por lo cual aclaró que el filme es “sobre la esclavitud del siglo XXI”.
El realizador no esconde sus intenciones. “Si quieren nada más que alguien que los entretenga, que busquen un payaso. Creo que el arte debe crear catarsis y provocar en el espectador emociones, incomodarlo y ponerlo en zonas inestables”, aseguró.
Para el director, la “obsesión de maquillar la realidad y de observar la parte chabacana de la belleza es un poco naif”, motivo por el que decidió mostrar la parte olvidada de Barcelona, la de los inmigrantes ilegales que luchan por sobrevivir, un lado que “es igual o más bello” que el típico de las ramblas o el arte revolucionario de Gaudí.
Pero el crédito de una película recae también en su protagonista. El cineasta indicó que en su carrera trabajó con muy buenos actores y Bardem es uno de ellos. Lo hizo con Sean Penn y Benicio del Toro, entre otros, pero aseguró que Bardem fue un hallazgo. “Se entrega en cuerpo y alma”, afirmó el director.
Alto nivel. Iñárritu añadió una metáfora tenística para explicar su experiencia junto a Bardem: “Fue trabajar a un alto nivel, como estar jugando un partido de tenis con Roger Federer”, bromeó y añadió: “Es difícil encontrar a alguien que se entrega de esa manera. En cinco meses de trabajo juntos fue como hacernos un regalo mutuo”, aseguró.
González Iñárritu subrayó la importancia del Oscar y agradeció las nominaciones. Pero además añadió que es una alegría en sí misma poder representar a México nuevamente en la competencia. El director ya rozó el premio con “Amores perros”, nominada en 2001, y con “Babel”, que obtuvo un galardón por su música compuesta por Gustavo Santaolalla.
El director consideró que “Biutiful” “está derribando etiquetas porque el arte y la cultura hablan de la necesidad de encontrarnos en el otro. Los otros nos explican más a nosotros mismos”, definió. l