Domingo 01 de Enero de 2023
En 2019, el guionista y director Rian Johnson (“Looper: Asesinos del futuro”, “Star Wars: Los últimos Jedi”) sorprendió a todos con “Entre navajas y secretos” (Knives Out), un eficaz thriller-a-la-Agatha-Christie que resultó un éxito de crítica y público. Su personaje estrella era el detective Benoit Blanc (Daniel Craig), una suerte de cruza entre Hercules Poirot y Columbo que se impone con su sola presencia y es capaz de resolver a pura palabra y observación los casos más intrincados. Tres años más tarde, Johnson regresa con su noble criatura en “Glass Onion: Un misterio de Knives Out” (peor imposible el título en castellano), que se acaba de estrenar en la pantalla de Netflix. Las expectativas, teniendo en cuenta la primera entrega, eran altas.
Esta vez la acción se desarrolla en Grecia, en la isla privada de Miles Bron (Edward Norton), un multimillonario de la tecnología que podría remitir a Mark Zuckerberg o al más estrafalario Elon Musk, un magnate que una vez por año invita a sus amigos de la juventud a pasar un fin de semana en su imponente isla. Entre estos amigos están Birdie Jay (Kate Hudson), una diseñadora de moda que fue “cancelada” en redes sociales; Duke Cody (Dave Bautista), un musculoso y violento influencer que se jacta de defender “los derechos de los hombres” en YouTube; Lionel Toussaint (Leslie Odom Jr.), un científico idealista; la política Claire Debella (Kathryn Hahn), gobernadora del Estado de Connecticut, y Cassandra Brand (Janelle Monáe), una ex socia de Bron que después fue estafada por el millonario. Por motivos que no es conveniente adelantar, también se presenta en el lugar, como un invitado más, el detective Benoit Blanc, algo que no parece del todo descabellado teniendo en cuenta que el anfitrión ha preparado unos juegos de misterio para entretener a sus huéspedes.
“Glass Onion” empieza bien. Aunque parezca un detalle menor, al fin vemos una película que incorpora el tema de la pandemia del Covid-19. Como la trama se ubica en 2020, vemos que todos los personajes llegan al yate que los va a trasladar a la isla griega con sus barbijos puestos (y preguntándose si se pueden abrazar en el encuentro), aunque antes de arribar a la casa del millonario le aplican una especie de desinfectante en la boca (lo que es la tecnología) que supuestamente elimina los riesgos de contagio.
Como corresponde, Miles Bron, el magnate en cuestión, es ciertamente irritante. Un personaje que a Edward Norton le viene como anillo al dedo. Bron es tan arrogante que juega al misterio con el propio Benoit Blanc, aunque el resto de los invitados son igual de turbios: todos esconden algo, todos tienen cuentas pendientes con el pasado. La historia detectivesca se apoya en su costado más lúdico, con giros también hacia el absurdo, y el humor está presente, claro, aunque es menos sutil que en la película de 2019. Otra diferencia con “Entre navajas y secretos” está en la categoría del elenco. En el primer film había nombres como Jamie Lee Curtis, Toni Collette, Michael Shannon y Christopher Plummer, mientras que aquí sólo sobresalen Norton y el mismo Craig, que es protagonista absoluto.
De todas formas, “Glass Onion” cumple con creces su misión: logra ser absolutamente entretenida durante sus dos horas y veinte minutos, y además se ríe de ciertos estereotipos actuales mirándolos de reojo.