Viernes 02 de Abril de 2021
El periodista y conductor Alejandro Fantino estuvo envuelto durante mucho tiempo de rumores en cuanto a su sexualidad, algo que se lo tomó como eso: rumores. Y hasta en muchas oportunidades bromeó sobre la situación. Si bien en lo particular no lo afectaba, sin dudas que al entorno sí podía influirle lo que se decía. Es por eso que una vez más -ya lo había hecho el año pasado- contó que charló con su padre sobre la relación con Luciano Pereyra luego de algunas versiones que apuntaban que eran algo más que amigos. El oriundo de San Vicente (Santa Fe) explicó que "es parte del fútbol" que lo hayan hostigado por esa supuesta relación. “Creo que surgió de ahí por una enorme amistad que tengo con Luciano Pereyra y (Adrián) Bastía. El Polaco era jugador de Racing y venía a Mar de Fondo (programa que se emitía por TyC Sports)”.
Fantino sostuvo que “yo soy mucho de tocar, de agarrar la mano, de abrazar. Voy al club y estoy en el vestuario y te agarro, te abrazo, hasta te beso en la mejilla, me parece lindo eso, es una cosa de amor, ahora no se puede por el Covid-19. Muchas veces agarro a un amigo de la mano y te sueltan como si les estuvieras pasando electricidad”.
El ex relator de Boca expresó que Luciano iba seguido a pescar a Sauce Viejo y se hizo amigo de su padre. “Venía con sus amigos, tenía una bandita de Luján muy macanudos. Alguien habrá dicho que estos dos encubren una relación. En algún momento me hinchaba las pelotas, pero después me puse a analizarlo y no hay ninguna referencia a eso y a la duda que muchos tenían”.
“Me pasó que se lo conté a mi viejo, porque entiendo y entendía que mi papá seguía en el pueblo, veía a sus amigos, trabajaba en el campo y entiendo que esa versión pudo haberle afectado, aunque jamás me hubiese dicho algo. Un día estábamos pescando y se lo dije”, admitió Fantino en una charla con La Once Diez.
A la vez, el relator confesó: “Me arrepiento de una cosa que me pudo haber costado la carrera, porque en ese momento relataba fútbol y recién en la cancha nueva de San Lorenzo me gritaban de todo, me gritaban, Bastía, Luciano Pereyra. Yo en ese momento estaba con mi hijo Nahuel y los cité a los tipos y se quedaron esperando y me recagué a trompadas en el estacionamiento de manera violenta”.
“Saqué lo demoníaco y lo que ellos tenían diariamente. Es horrendo, pero la agresión que recibí en la cancha saltó la presión de mi cabeza”, concluyó el santafesino.