Falleció el genial músico de jazz Oscar Peterson
El pianista Oscar Peterson, una gloria del jazz que aportó su sonido a grandes del género como
Charlie Parker, Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Louis Armstrong, Duke Ellington, Count Basie, Nat
King Cole y Sarah Vaughan, falleció a los 82 años en su casa cerca de Toronto en Canadá.
Martes 25 de Diciembre de 2007
El pianista Oscar Peterson, una gloria del jazz que aportó su sonido a grandes del género como
Charlie Parker, Ella Fitzgerald, Dizzy Gillespie, Louis Armstrong, Duke Ellington, Count Basie, Nat
King Cole y Sarah Vaughan, falleció a los 82 años en su casa cerca de Toronto en Canadá.
Dueño de un estilo que oscilaba entre el swing y el bop, se engloba dentro de la tendencia tradicional del jazz a la que aportó un estilo único.
El deceso del artista se produjo en la noche del domingo en el hogar que el músico, nacido el 15 de agosto de 1925 en Montreal, habitaba cerca de la ciudad de Toronto, según detalló un despacho de la agencia alemana DPA.
En su extenso y brillante recorrido musical iniciado durante la Segunda Guerra Mundial, Peterson visitó la Argentina en 1968 y luego regresó en noviembre de 1998, cuando aún estaba afectado por las secuelas de un accidente cerebrovascular sufrido en 1993.
Una crítica firmada por Miguel Taboada indicó entonces que “sólo con la mano derecha -la izquierda está prácticamente inmovilizada- Oscar Peterson se las ingenió para realizar un inolvidable e histórico concierto de jazz en el porteño teatro Gran Rex”.
“Suele decirse que son muy pocos los hombres que en esta vida alcanzan el estado de la sabiduría: Peterson, a los 73 años y tocando el piano con una sola mano, hace tiempo que transita el inigualable sendero del hombre sabio. Es, a secas, un maestro. Un refinado sabio del ritmo, del swing, del buen gusto, de la técnica exquisita”, escribió.
A Peterson lo descubrió en 1949 el productor norteamericano Norman Granz, quien lo contrató para el famoso sello Verve. En 1951 armó el trío con Barney Kessel en guitarra y Ray Brown en contrabajo, formación con la que ganó prestigio y elogios a nivel mundial.
Los críticos de ese entonces se dieron el lujo de cuestionarle su veloz digitación. “Toca demasiado rápido”, dijeron casi a coro. Peterson, por suerte, no los escuchó.
Desde su natural digitación (rápida pero bien fundamentada en las notas y en los acordes que tocaba), Peterson cimentó una escuela que aún hoy tiene muchos seguidores en el mundo. (Télam)
Dueño de un estilo que oscilaba entre el swing y el bop, se engloba dentro de la tendencia tradicional del jazz a la que aportó un estilo único.
El deceso del artista se produjo en la noche del domingo en el hogar que el músico, nacido el 15 de agosto de 1925 en Montreal, habitaba cerca de la ciudad de Toronto, según detalló un despacho de la agencia alemana DPA.
En su extenso y brillante recorrido musical iniciado durante la Segunda Guerra Mundial, Peterson visitó la Argentina en 1968 y luego regresó en noviembre de 1998, cuando aún estaba afectado por las secuelas de un accidente cerebrovascular sufrido en 1993.
Una crítica firmada por Miguel Taboada indicó entonces que “sólo con la mano derecha -la izquierda está prácticamente inmovilizada- Oscar Peterson se las ingenió para realizar un inolvidable e histórico concierto de jazz en el porteño teatro Gran Rex”.
“Suele decirse que son muy pocos los hombres que en esta vida alcanzan el estado de la sabiduría: Peterson, a los 73 años y tocando el piano con una sola mano, hace tiempo que transita el inigualable sendero del hombre sabio. Es, a secas, un maestro. Un refinado sabio del ritmo, del swing, del buen gusto, de la técnica exquisita”, escribió.
A Peterson lo descubrió en 1949 el productor norteamericano Norman Granz, quien lo contrató para el famoso sello Verve. En 1951 armó el trío con Barney Kessel en guitarra y Ray Brown en contrabajo, formación con la que ganó prestigio y elogios a nivel mundial.
Los críticos de ese entonces se dieron el lujo de cuestionarle su veloz digitación. “Toca demasiado rápido”, dijeron casi a coro. Peterson, por suerte, no los escuchó.
Desde su natural digitación (rápida pero bien fundamentada en las notas y en los acordes que tocaba), Peterson cimentó una escuela que aún hoy tiene muchos seguidores en el mundo. (Télam)