Domingo 09 de Julio de 2023
En su extensa obra dedicada a la fotografía, Susan Sontag se preguntó alguna vez qué debía hacer un periodista gráfico como corresponsal de guerra, si tomar la foto de alguien que está por matar a otro o intervenir para que esa muerte no suceda. En el centro de ese interrogante están los conceptos de la realidad y su representación. La historia del cine, el teatro, la pintura, la literatura, la escultura no es ajena a esa compleja relación. Esa tensión está latente también en “Extrañeza”, la extraordinaria película de Roberto Andó que tiene como eje de la trama al dramaturgo italiano Luiggi Pirandello y su obra “Seis personajes en busca de autor”.
El director y guionista italiano ya indagó en esa suerte de crisis de representación en “Viva la libertad” y “La confesión”, sus dos películas estrenadas comercialmente en Argentina, y la obra sobre Pirandello viene a confirmar su preferencia por ese tema. Ahora, como en los dos primeras películas, Andó eligió a Toni Servillo para interpretar, tal vez, a su álter ego encarnado en esta ocasión en el genial dramaturgo siciliano.
En el film, el personaje de Giovanni Verga, que fue un escritor y referente del realismo italiano de principios del siglo pasado, le dice a su amigo Pirandello: “Te has puesto a caminar por un camino desolado, lleno de peligros, que ninguno conoce y no se sabe a dónde llega. Tu has puesto una bomba bajo los cimientos del edifico que nosotroos hemos construido con esfuerzo: la realidad”. Es que “La extrañeza” es una muy efectiva, irónica, conmovedora y por momentos cómica teoría de Andó sobre el origen de “Seis personajes en busca de autor”, la obra más conocida del también autor de “Cada uno a su manera” y “Esta noche se improvisa la comedia”, las tres bajo el signo del teatro dentro del teatro y el humor zumbando en todos los casos.
En “Seis personajes en busca de autor” Pirandello, precedente del teatro del absurdo, fuerza los límites entre realidad y ficción al proponer la historia de una compañía teatral que está ensayando una obra. Imprevistamente se presentan en la sala tres hombres y tres mujeres que dicen ser personajes que necesitan un autor para que los haga reales ya que quien los creó, luego los dejó abandonados en la deriva de su imaginación. Estrenada en 1921, más de cien años después, Roberto Andó se divierte conjeturando cuál fue la inspiración de Pirandello para su obra.
En “Extrañeza”, Pirandello, de viaje en Agrigento para visitar a su admirado amigo Verga, es testigo de algunos enrevesados ensayos del drama que intenta dirigir un director con su ecléctico elenco formado por amas de casa, trabajadores y hasta el cura que los extorsiona con no cederles el teatro para el estreno si no le dan más letra en la obra. Servillo, catapultado a la fama internacional por Paolo Sorrentino luego de su trabajo en “La gran belleza”, como el carismático, escéptico y mordaz periodista Jep Gambardella, vuelve a ser el protagonista de una película de Andó, como lo fue en “Viva la libertad” y “La confesión”. En este caso lo acompanan Salvatore Ficarra, como Sebastiano Vella, un temperamental actor y asistente del drama que se está ensayando, y Valentino Picone, como Onofrio Principato, el director que tiene afición por pronunciar citas en latín de Séneca y otros autores clásicos.
En menos de dos horas confluyen varios personajes y situaciones arquetípicas de una comedia costumbrista, como el cura, los funcionarios políticos, el loco del pueblo, un casamiento, un muerto, ancianos venerables, esposas mandonas, engaños, traiciones, rivalidades y celos y mucha comedia hecha de gestos y pequeñas réplicas oportunas, breves y elocuentes. Pero sobre todo, todos ellos representados con mucho amor y respeto. No hay que olvidar que la trama transcurre en un Agrigento, Sicilia, la tierra de Pirandello, y también de Andó, nacido en Palermo. Como una señal de ese amor, Andó dedica su película a Leonardo Sciascia, uno de los más ilustres escritores sicilianos que hizo de la isla y su gente el centro de la mayoría de su trabajo.
En sentido narrativo, “Extrañeza” es una película formal, que sigue un orden cronológico, con un diseño de arte y una puesta en escena atenta a los detalles. Por algo, entre otros premios, recibió cuatro David de Donatello a mejor guion, vestuario, producción, diseño de producción y escenografía, todo lo cual, paradójicamente, hace imposible no pensar en la intrincado andamiaje técnico detrás de cámara que sostiene esta excelente producción y que, inevitablemente, remite a relación entre realidad y representación.
“Nosotros los autores tenemos la ambición de hacer plausible aquello que no lo es”, dice Onofrio, algo de lo que debe haber sido plenamente consciente Roberto Andó y sus excelentes equipos de producción y de actores y de actrices, en un trabajo heredero y que rinde un homenaje a buena parte de la mejor tradición del cine italiano, como la crudeza del neorealismo, las exuberancia de Fellini, la sensibilidad de Ettore Scola o la picardia de Dino Risi.