Sábado 03 de Febrero de 2024
Una fría mañana del 3 febrero de 1959, los estadounidenses se despertaron con la noticia de la muerte en un accidente aéreo de dos de las mayores promesas del rock and roll del momento. Buddy Holly y Ritchie Valens, tenían 22 y 17 años, respectivamente. La avioneta que los llevaba cayó por causas no aclaradas en un campo de maíz congelado. Las revistas titularon la tragedia "El día que murió la música".
En la previa a su muerte, en poco tiempo ambos se habían convertido en referentes de una juventud que depositaba en ese poderoso género su natural rebeldía adolescente. Holly sin duda fue una de las grandes influencias para los músicos de rock, los Beatles, los Rolling Stones, Bob Dylan y Elton John lo admiraron. Incluso el nombre de The Beatles habría estado inspirado en el grupo The Crickets (Los Grillos), de Holly.
Era una época en que las giras se hacían en ómnibus, muchas veces poco preparados como forma de ahorrar algunos dólares y la Winter Dance Party por el Medio Oeste de los Estados Unidos no fue la excepción. Para muchos que participaron de estas giras se trataba de un "entrenamiento militar" más que tour de rock’n’roll.
El Winter Dance Party tenía a Buddy Holly, Ritchie Valens (que venía de vender 1.000.000 de copias con La Bamba), Dion and The Belmonts, JP “The Big Booper” Richardson y Frankie Sardo como artistas principales. Comenzó un 23 de enero en Milwaukee, Wisconsin y a poco de largarse al camino los dos ómnibus de turismo sin calefacción sufrieron desperfectos por el frío. Así fue que quedaron varados en medio de la ruta. Como resultado, el baterista de Holly, Carl Bunch sufrió el congelamiento de los dedos de sus pies y debió ser internado.
Frente a esta experiencia, Holly dijo "basta" y tomó la decisión de alquilar una avioneta Beechcfraft de cuatro asientos (para él, su guitarrista Tommy Allsup y el bajista Waylon Jennings (que se convertiría en uno de los artistas más importantes del country años después) para hacer el tramo entre Iowa y Minnesota.
El 2 de febrero tocaron casi hasta la medianoche en el Surf Ballroom, de Clear Lake y partieron para el aeropuerto; les esperaba un viaje peligroso por las condiciones climáticas hasta Moorhead, en Minnesota, pasando por Fargo, en Dakota del Norte. Un viaje en avión suponía poder descansar antes del siguiente show y se creó una expectativa importante alrededor de la avioneta.
De hecho, cuentan que Valens desafió a Allsup a tirar la moneda para ver quién viajaba y ganó Valens, que dijo “es la primera vez que gano algo en mi vida”. Tristemente, sería la última. Otro guiño del destino: Jennings gentil le cedió su asiento a un engripado JP Richardson.
El piloto Roger Peterson despegó con un clima complicado. Sólo ocho kilómetros duró el viaje; la avioneta se estrelló en un campo de maíz; encontraron los cuerpos de los tres músicos fuera del avión como si no hubiesen tenido los cinturones de seguridad puestos.
La influencia de Holly
Muchos consideran a Buddy Holly como la leyenda más singular del rock’n’roll de los años 50. Su importancia va más allá de los discos que logró vender o incluso de sus propios temas. En su corta carrera su influencia fue tan importante como la de sus principales “rivales” artísticos, Elvis Presley que definió un aspecto de la juventud y carisma necesarios para llegar al estrellato y Chuck Berry, que exhibió como nadie las raíces del blues que subyacen en el rock’n’roll.
La influencia de Holly fue más sutil y musical en su naturaleza, pues con una carrera que fue de mayo de 1957 a enero de 1959 se convirtió en la fuerza creativa más influyente del rock’n’roll temprano.
John Lennon y Paul Mc Cartney vieron por primera vez a Holly cuando tocó en The Night Of London Palladium y reconocerían luego que se aprendieron su estilo y la sonoridad de su banda Los Crickets que les causó una profunda impresión.
Cuando los Beatles se presentaron en el programa de Ed Sullivan, en febrero de 1964, Lennon y McCartney usaron los descansos para preguntarle al productor Vic Calandra cómo habían sido las actuaciones de Holly en ese programa. Le confesaron que admiraban a Holly a quien consideraban un genio de la música.
En el álbum Beatles For Sale hay una versión cercana a Words of Love, de Holly y en enero de 1969, en las sesiones de Let It Be, grabaron Mailman, Bring Me No More Blues, escrita por Roberts, Katz y Clayton, pero que popularizó Holly en 1957. Lennon, además, en su célebre disco Rock’n’Roll (1975) grabó uno de los éxitos más importantes de Holly, Peggy Sue y Paul Mc Cartney compró en una subasta los derechos de edición de toda la música de Buddy Holly.
Para los Rolling Stones y en especial Mick Jagger la influencia de Holly fue decisiva. Lo vio tocar en vivo durante su gira por Inglaterra en Woolwich, Londres, y un tema lo marcó fuertemente: Not Fade Away (1957), un rock agitado en la línea del jungle rock de Bo Diddley. A Keith Richards también ese tema lo impresionó por la fuerza de sus guitarras y lo grabaron en 1964. Fue uno de sus primeros éxitos. Hasta hoy, los Stones lo tienen incorporado en su repertorio. Jagger definió la influencia de Holly en una sencilla frase “Él está en todos nosotros”.
Dos noches antes de su muerte, Bob Dylan asistió al concierto de Holly en Duluth, en Minnesota. Dylan contó durante su discurso de aceptación del Grammy al Mejor Álbum del Año por Time Out My Mind, en 1998, “fui a ver a Buddy Holly tocar cuando tenía 16 o 17 años y estaba muy cerca de él... y él me miró; tuve la sensación de que estuvo todo el tiempo con nosotros durante la grabación de este disco; él de alguna manera nos inspiró para hacerlo”.
A los 22 años, Buddy Holly había grabado algo más de 50 canciones casi todas escritas por él. Impuso no sólo la formación clásica de dos guitarras, bajo y batería, también ubicó a la guitarra Fender Stratocaster como la reina del rock (fue el primer artista conocido que usó una guitarra solid body frente a las habituales eléctricas de caja o media caja).
Eric Clapton estaba la misma noche que Lennon y McCartney en el London Palladium viendo a Holly y en su autobiografía recuerda: “Al verlo sentí que había muerto y estaba en el cielo; fue como ver su guitarra desde el cosmos y me dije, ese es mi futuro, eso es lo que quiero”.
Quién fue Buddy Holly
Charles Hardin Holley (Buddy Holly) nació el 7 de septiembre de 1936, en Lubbock, Texas dentro de una familia musical, con hermanos que tocaban y cantaban y unos padres que apoyaban el espíritu artístico de sus hijos. Aunque tomó a los once años algunas clases de piano, Holly era un músico autodidacta; la guitarra le llegó a los doce y fue su hermano Travis quien lo inició en este arte. Si bien había algo de Rhythm & Blues y Blues en las radios de Texas, el fuerte musical radicaba en la música Country y Country & Western, algo más sofisticada en términos armónicos.
Poco a poco, fue tomando algo de cada uno de estos estilos para sus canciones. Desde los 13 hasta los 17 actuó en diferentes programas de radio y actuaciones con diferentes compañeros como por ejemplo, el dúo Buddy and Bob, Buddy and Jack y otros, lo que le dio una experiencia importante. A los 17 ya era un músico formado y que además componía. En 1955 Holly decidió tras ver un concierto de Elvis Presley: dedicarse íntegramente a la música y cambiar su estilo más country & western al rock’n’roll.
También en 1955, Holly abrió tres conciertos de Presley en Texas, en el Fair Park Coliseum, en el Cotton Club y nuevamente en el Coliseum, pero fue como telonero de Bill Haley and His Comets que un productor se fijó en él y envió a Decca una grabación que gustó tanto, que en febrero de 1956 Holly ya era músico del sello con un contrato en donde escribieron su apellido Holly por Holley y así quedó.
Sus primeros dos discos singles Blue Days, Black Nights y Modern Don Juan pasaron inadvertidos; Holly no estaba conforme con la forma en que lo producían y dejó Nashville para ir a Nuevo México a grabar con Norman Petty (que lo terminaría estafando) Thats I’ll Be The Day, título y estribillo inspirados en una frase que dice John Wayne en el filme The Searches (1956). Simultáneamente, con el lanzamiento de este single -Holly también hacía la guitarra solista- empezó a tener inconvenientes con el sello y a poco de pasarse a Brunswick se enteró de que era filial de Decca.
En mayo de 1957 nació Holly and The Crickets, mientras el disco crecía sostenidamente en los charts de ventas y le permitía llegar a presentarse durante una semana en el legendario Teatro Apollo, de Harlem, en Nueva York, bastión de la música negra. Allí, no consiguieron causar buena impresión al auditorio hasta que una potente versión de Bo Diddley, del legendario guitarrista homónimo, hizo estallar en una ovación al público. “No era un blanco más, lo sintieron cercano”, dijo Petty.
El siguiente single, Peggy Sue, llegó al puesto tres en los charts de los Estados Unidos y ocupó el primer lugar en el Reino Unido, lo que determinó su primera gira internacional en 1958 por Australia y Gran Bretaña, donde hizo 50 shows en 25 días. Al regresar a los Estados Unidos grabó It So Easy y Heartbeat, donde conoció al guitarrista Tommy Allsup que no sólo lo invitó a sumarse al grupo sino que llevó a Holly a pasarse a la guitarra rítmica.
A comienzos de 1958, al artista lo atraía cada vez más Nueva York, mientras que los Crickets no querían moverse de Texas. Eso lo hizo disolver la banda. Fue en Nueva York, donde Holly grabó con músicos de jazz y también conoció a quien sería su esposa Maria Elena Santiago.
Su estilo trascendió la música, vestía trajes de la Ivy League e impuso una moda con sus anteojos con marco de carey que se volvió furor en la juventud, especialmente las adolescentes.
Cuatro días después de su muerte, el 7 de febrero de 1959, se llevó a cabo su funeral en la Iglesia Bautista Tabernáculo, en Lubbock, y en su lápida su apellido está escrito correctamente junto con una Fender Stratocaster tallada en la piedra. Su esposa no asistió al funeral a raíz de haber sufrido un aborto espontáneo al conocer el trágico desenlace.
En una entrevista, el DJ canadiense Ned Robinson le preguntó a Holly si la música de rock and roll seguiría estando en los años venideros a lo que el músico le contestó: “Prefiero dudarlo”. Una respuesta prudente para quien lo estaba inventando en ese momento.
Quién fue Ritchie Valens
En la avioneta con Holly viajaba una de las mayores promesas de la música popular norteamericana, Ritchie Valens, intérprete de La Bamba, composición basada sobre una adaptación de una canción popular mexicana, lanzada en 1958 y que en poco tiempo vendió un millón de discos ganando el Disco de Oro. De algún modo se lo puede definir como creador del rock latino. Tenía sólo 17 años. Había debutado un año antes de su muerte como cantante y guitarrista de The Silhouettes.
Richard Steven Valenzuela (su nombre original) nació en el Valle de San Fernando, en Los Ángeles; talentoso desde que tomó la guitarra en su infancia, Valens se lució como un joven de espíritu abierto y de carácter jovial. Eran de esos jóvenes que tocaban en el colegio, en el ómnibus y hasta en la calle. Autodidacta, se lo conocía como Little Richard of The Valley, lo que llevó a acortar su apellido debido a la similitud con Little Richard, nada menos.
Entre 1957 y 1958 compuso Donna y grabó Framed y Come On, Let’s Go. En noviembre de 1958 conoció a Buddy Holly en una gira en Hawai y en diciembre actuó para las navidades junto con Chuck Berry, Bo Diddley, Eddie Cochram y los Everly Brothers, entre otros. Ese mismo mes actuó en la película Go, Johnny Go, donde tras ser presentado por Berry como uno de los jóvenes del rock’n’roll cantó Oooh! My Head. La música de Valens no sólo inspiró a Los Lobos, sino también a todo el movimiento de la música Tex Mex.
En la historia de Valens ocurre un hecho paradójico. El 31 de enero de 1957 (casi un año antes de su accidente) chocan dos avionetas sobre el patio de la escuela de Valens matando e hiriendo de gravedad a varios de sus compañeros. Ese día faltó por la muerte de su abuelo. El accidente lo deja no sólo perplejo, sino atemorizado al punto de no querer volver a subirse a un avión. Pero los contratos hicieron que este temor quedase en un segundo plano. Valens fue enterrado en el cementerio de la misión de San Fernando, en Los Angeles El cantante Don McLean lanzó en 1971 su tema American Pie, inspirado en el llamado The Day of The Music Dead, que fue número uno en ventas durante cuatro semanas.