Esa sensación única de estar tocando entre cuarenta bateristas
Cómo fue el homenaje a Oscar Moro y Omar Pogonza del domingo en el anfiteatro del Parque de España. Una mirada desde adentro.

Martes 19 de Julio de 2022

Tocar la batería es un sentimiento. Y si no habrá que preguntarle a los 40 bateristas que tocamos en la tarde del domingo en Rosario. En un hecho inédito, al menos en la Argentina, La Legión de bateristas (integrada por músicos y músicas percusionistas de la ciudad y la región) se convocaron en un homenaje a una figura del rock argentino, Oscar Moro, y a un referente de la música rosarina, Omar Pogonza. El mal tiempo del sábado despejó el cielo para que la juntada se dé el domingo pasado, 17 de julio, en un anfiteatro del Parque de España colmado adentro y afuera de ese espacio. Yo fui y soy uno de esos 40. Escribir estas palabras siendo también periodista me ubica por primera vez dentro de esa faceta de ser “arte y parte”, algo inconveniente si me tocase redactar una crítica, pero en este caso apenas voy a tratar de contar un puñado de sensaciones. Algunas, imposible describirlas todas, porque fue muy fuerte lo que se vivió allí. Estar tocando una misma canción con 40 músicos a la vez, golpeando el tambor, el bombo, o haciendo un redoble al unísono va más allá de un disfrute musical. Tiene que ver con la camaradería, con el compañerismo, con gozar tanto de hacer “La balsa”, “Ayer nomás”, “Moby Dick”, “El fantasma de Canterville” y “Mañana por la noche”, como sufrir porque a uno de los bateros, José Luis Gambacurta, le robaron tres platillos y un tambor del ensayo del miércoles pasado en Galpón de la Música, y todavía no hay noticias de recuperarlo.

otrabat.jpg

Paradójicamente, José Luis fue uno de los que más disfrutó el show, convirtió la bronca y el enojo en rock. Y fue el que más se lució y el más ovacionado cuando tocó con la banda “Mundo agradable”. Porque además de la Legión había una banda en vivo, y qué banda: Willy Echarte en la viola eléctrica, Nahuel Antuña en el bajo, Sebastián Romero, en teclados, y las voces de Cintia Olmos, José María Blanc y Chicholo Solano. Encima se sumó Juanito Moro, hijo de Oscar, y, como la otra vez en aquel 11 de julio de 2015, cuando fuimos 20 baterías y también vino Edelmiro Molinari y Oscar Giunta, el heredero del batero de Los Gatos, Color Humano, Riff, La Máquina de Hacer Pájaros y Serú Girán la volvió a romper. Fueron dos horas de rock ante un público que no sólo resistió el frío, sino que, en los bises, hubo muchas personas que se acercaron a las baterías y estuvieron a punto de sentarse a tocar con nosotros. El Dubi Ramos, ex Oasis, batero de Blackbirds, ofició de anfitrión y hasta dirigió con un palillo como batuta. Cuando terminó, en medio de la emoción, muchos y muchas de los protagonistas dijeron que el próximo show en 2023 debería ser con 60 en el Anfiteatro Humberto de Nito o con 100 en el Monumento a la Bandera. Nadie lo confirmó ni lo negó, pero, por las dudas, ya empezamos a ensayar.

WhatsApp Video 2022-07-18 at 12.59.30 PM.mp4
Your browser doesn’t support HTML5 video