Elizabeth Karayekov, la bióloga que se animó al jazz
Junto a los catorce músicos que integran la Big Band, la artista se presentará el próximo sábado 22 de abril a las 22, en la Sala Lavardén.

Domingo 16 de Abril de 2023

En su primera presentación artística en la ciudad, Elizabeth Karayekov Big Bang propone mucho más que un concierto. Llega con un lúdico viaje musical a un tiempo de swing, baile y glamour, que con la dirección musical de Ernesto Salgueiro, sonará el próximo sábado 22 de abril a las 22 en Sala Lavardén de Mendoza 1085. (Espectáculo con beneficio: 20 % de descuento y sorteo de entradas)

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El viaje prometido comenzará con una cuidada ambientación donde el vestuario y la puesta en escena situarán al público en los dorados años 50. Avanza al ritmo del swing con el despliegue de una orquesta de 14 integrantes que, con arreglos musicales inéditos, ofrecerán clásicos del pop y el rock.

Este recorrido musical será guiado por la voz y el particular estilo de Elizabeth Karayekov. La artista, que entre otras cosas, conjuga interpretación vocal con expresiones teatrales. Un ticket para reír, cantar y una invitación a emocionarse.

Solo unos pocos de los compañeros con los que Elizabeth Karayekov comparte su jornada laboral como comunicadora de ciencia en el Instituto de Biología Molecular y Celular (IBR) de Rosario, saben que por las noches, la doctora en Biología se convierte en la cantante y líder de una banda de jazz de 14 músicos que recrean los sonidos y el estilo de los años 50.

Será porque ella, rememorando su origen ruso, se define como una “mamushka”, esas muñecas que albergan uno y otra y otra diferente en su interior. Por eso se da el permiso de ser científica de día y música de noche. De dedicarse a la ciencia en Rosario y al arte en Buenos Aires y de elegir un repertorio de inspiración en el jazz, el blues y el rock and roll, pero con temas que provienen de géneros muy distintos como el pop e interpretar temas de Madonna o de Fabiana Cantilo o Los Pericos como lo hubiesen hecho Ella Fitzgerald y Aretha Franklin.

“Desde chica me sentí inclinada a la música pero como no vengo del ámbito del arte nunca lo pensé como profesión. Nunca me lo permití”, recuerda Karayekov, hija de uruguayos nacida en Buenos Aires, quien cuando terminó el secundario y tuvo que elegir una carrera optó por la Biología y viajó a estudiar a la Universidad de la República en Montevideo.

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Sin embargo, uno de sus primeros recuerdos tiene sonidos: es el disco de grandes éxitos de la música afroamericana que había en la casa de sus padres: “Me fascinaba Ray Charles. Los colores de esa música. No sabía muy bien qué era pero me encantaba”. Por eso cuenta que reservó para la música un lugar en el espacio lúdico de su vida. “No estudié formalmente pero siempre tomé clases e hice entrenamiento de canto”, aclara.

Con el título de doctora en Biología bajo el brazo se dio el gusto de reencontrarse con el jazz. Hizo un demo y se sumó a varias bandas a través de las páginas de clasificados musicales. Con ellas comenzó a trabajar en una empresa de eventos para cantar en fiestas empresariales y sociales. Luego prefirió armar su propio grupo musical y recuperó el repertorio que más le interesaba: el de la música afroamericana.

Entre 2014 y 2016 gestó su primer disco -”Miss Tape”- en el que eligió temas que no son del género y los adaptó al sonido de las grandes bandas de jazz de los ”50.

“La propuesta de hacer versiones de clásicos del pop y el rock en ritmo de jazz o blues es porque convocamos a un público que quizás no es erudito ni fanático del jazz o que por primera vez escucha una gran banda. Pero los fans del género se suman y se sorprenden con un repertorio nuevo”, cuenta a la vez que apunta que la suya tiene 14 instrumentos.

En esa búsqueda de entusiasmar al público, Karayekov y compañía también piensan en la estética de sus shows. Por eso se visten como si estuviesen en un club de jazz o un gran salón de la época. Ella lleva vestidos ceñidos con escotes sensuales y peinados con jopos. Lo define así: “Buscamos crear la ilusión de que se trata de una orquesta de 1953, por citar un año. Lo que uno vio en las películas. Pero parte de nuestro público es gente que vivió la época. A veces viene alguien que me dice que le hice acordar a la época en que conoció a su mujer”.

En tren de compatibilizar sus dos pasiones, la científica que se transforma en “jazzwoman” se mudó a Rosario y se dedicó a la comunicación de la ciencia. Desde hace dos años trabaja difundiendo hallazgos y avances de las investigaciones sobre lípidos, resistencia bacteriana y proteínas en el Instituto de Biología Molecular y Celular del Conicet de Rosario. “Aplicó mi formación en ciencia a la divulgación”, define. Y viaja a Buenos Aires para sus presentaciones en eventos y sus shows en locales de música como Bebop, donde se presenta con un repertorio ecléctico que abarca versiones de “Like a prayer”, de Madonna, a temas de Fabiana Cantilo, Raúl Porchetto, Kevin Johansen y Virus que todo argentino canta en la ducha y lleva en el corazón.

“Buscamos emocionar y homenajear a esos temas. Canciones con las que tenemos un vínculo afectivo. Nos generan un desafío pero también una gratificación ya que se anula la barrera del idioma con el público”, sintetiza sobre la labor que encaró con el arreglador Ernesto Salgueiro.

A Karayekov no la intimida en absoluto mezclar dos estilos de música diferente. Vuelve a la idea de las mamushkas e insiste en que está acostumbrada a compatibilizar sus dos pasiones: “Desde que vine a Rosario incluso hay una separación geográfica ya que en Buenos Aires canto y en Rosario hago ciencia. Me dejo las vacaciones para ensayar cuando tengo un show muy importante”.

Pero recuerda que fantaseó con poner en la contratapa de su primer disco el sello del Conicet ya que fue un proyecto que financió íntegramente con los ahorros que apartó de su sueldo de investigadora. “Me gusta esta doble vida y en un lugar no hablo de lo que hago en el otro”, dice con la misma picardía con la que entona algunos de sus temas cada noche.

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