"El teatro está cerrado, pero tiene temporada en la web"
Ariel Stolier, director de producción del grupo La plaza, lanzó un ciclo gratuito y solidario con grandes éxitos.

Domingo 12 de Abril de 2020

Cuando las salas de todo el país están cerradas y los involucrados en la actividad teatral y musical no tienen certeza sobre cuándo y cómo se saldrá de la parálisis que generó la pandemia de coronavirus, muchos están tomando las iniciativas de preservar el vínculo con el público y, además, encarar acciones solidarias. “Estamos cerrados, pero estamos abiertos con la temporada online; estamos preocupados, pero también ocupados”, afirmó Ariel Stolier, director de producción del Grupo La Plaza, que, en colaboración con la plataforma Teatrix, lanzó el ciclo La Plaza Online que incluye nueve de los más grandes éxitos montados en el Paseo La Plaza y Metropolitan Sura a lo largo de los últimos 15 años. Las obras grabadas podrán verse ingresando a la web www.paseolaplaza.com.ar o directamente a www.laplazaonline.com.ar. Cada función tendrá el acceso gratuito para todos los espectadores virtuales y se incluirá un vínculo con la página web de donaciones de la Cruz Roja Argentina ( www.cruzroja.org.ar), para proponer donaciones de forma optativa y voluntaria.

La temporada teatral La Plaza Online se podrá ver todos los sábados a partir de las 20.30 y cada función grabada estará disponible durante 24 horas. Por eso, aunque el ciclo comenzó ayer con la emisión de “Los vecinos de arriba”, la comedia protagonizada por Diego Peretti, Florencia Peña, Julieta Vallina y Rafael Ferro estará disponible hasta hoy a la hora anunciada. El ciclo continuará cada sábado de abril y mayo con “Rey Lear”, con Alfredo Alcón, Joaquín Furriel, Juan Gil Navarro y Roberto Carnaghi, dirigidos por Rubén Szuchmacher; la comedia dramática “Filosofía de vida”, también con Alfredo Alcón junto a Claudia Lapacó y Rodolfo Bebán, dirigidos por Javier Daulte; los sucesos teatrales escritos por Oscar Martínez “Ella en mi cabeza”, con Julio Chávez, Natalia Lobo y Juan Leyrado, y “Días contados”, protagonizada por Cecilia Roth, Claudia Lapacó, Gustavo Garzón y Alejandro Awada.

Además, se ofrecerá el musical “Tita”, con Nacha Guevara interpretando a Tita Merello, y “Todas las canciones de amor”, con Marilú Marini y bajo dirección de Alejandro Tantanián. Por último, se incluirá “Aráoz y la verdad”, con Luis Brandoni y Diego Peretti, escrita por Eduardo Saccheri, autor del guión de “El secreto de sus ojos” y “La odisea de los giles”, y el show de culto de trasnoche “(+)Canchero”, con Diego Scott, Malena Guinzburg, Pablo Fábregas y Fernando Sanjiao, dirigidos por Enrique Federman. Asimismo, en ciertas funciones se incluirá el segmento “Camarines virtuales”, 30 minutos antes del horario de inicio de la emisión de la función, en el cual los elencos, autores y directores de cada obra contarán anécdotas sobre la producción. Cada visita a los camarines virtuales será anunciada durante la semana en las redes sociales.

Stolier contó cómo surgió esta temporada virtual en un momento en el que la actividad enfrenta desafíos inéditos y afecta tanto a productores como a trabajadores y prestadores de servicios. “Decidimos no quedarnos inertes”, dijo el director, al tiempo que subrayó las prioridades: atender las necesidades de salud y sanitarias y preservar el “vínculo emocional y artístico con el público”.

—¿Cómo y por qué surge esta idea de hacer La Plaza Online?

—Los teatros fueron cerrados por decreto a mediados de marzo o sea que la actividad pasó a cero. Fuimos los primeros en cerrar las actividades públicas y nuestra impresión es que vamos a ser de las últimas actividades a las que se les va a permitir volver a abrir y probablemente con restricción con respecto a la cantidad de gente que pueda ingresar a una sala, y a su vez con las preocupaciones lógicas con respecto al público sobre poder agarrar confianza a exponerse en lugares compartidos. Creemos que el proceso va a ser muy largo hasta que también se encuentren antivirales o la esperada vacuna. Es una actividad que entró rápidamente en crisis tomando siempre en cuenta que lo prioritario y el foco está puesto en la prevención, en el cuidado y en las necesidades de salud y sanitarias. Además de la obvia preocupación que tenemos sobre cómo mantenernos sustentables durante este proceso donde no vamos a tener ingresos directos, es que creímos que podíamos desarrollar una alternativa que nos permitiera por un lado mantener el vínculo con los públicos teatrales, ayudar desde el lugar que sabemos a tratar de amenizar esta situación tan atípica y las herramientas con las que contamos son nuestras producciones teatrales.

—¿Cuál fue el criterio para elegir las obras?

—Algunas las habíamos grabado para tener en archivo y otras las habíamos cedido a la plataforma Teatrix. Estamos cerrados, pero estamos abiertos a partir de ahora con nuestra propuesta artística. Seleccionamos nueve grandes éxitos de los últimos quince años que produjimos desde La Plaza. También lo que pensamos fue en este momento no generar una propuesta de pago, es decir, tratar de generar ingresos alternativos cuando no podemos vender entradas, sino que creemos que este es un proceso y eventualmente una propuesta a mediano plazo cuando entendamos mejor las siguientes prioridades. Ahora estamos tratando de ver cómo nos sostenemos, pero tratando de ayudar desde nuestro lugar. De ahí surgió el interés de ofrecerlo en forma gratuita para todo el país porque estamos todos en la misma situación. El teatro se completa con los públicos y a la vez quisimos ver cómo podemos colaborar con las prioridades que son contar con recursos para sostener el sistema de salud. Eso más la colaboración de los elencos, los actores y directores involucrados; de Teatrix, que nos cedió las autorizaciones que en su momento nosotros le habíamos licenciado a ellos. Al punto fue así que uno de nuestros sponsors de cidió que por cada monto que donen s us clientes ellos empatarán ese monto. Vamos sumando voluntades para que cada uno desde lo que quiera o pueda sea parte de esta campaña porque es nuestra, pero en realidad es de los artistas, los sponsors que se suman, de los medios que nos ayudan.

—¿Qué previsiones hacen para fin de mayo, cuando termine el ciclo online?

—Es nuestra primera temporada online, pero dependiendo de los tiempos y de cuánto se extienda también este cierre teatral y a la vez del mes a mes, pensaremos cómo podemos ir desarrollando nuevos contenidos y nos planteamos que pueda tener otras apuestas superados estos primeros dos meses de la temporada. Por las conversaciones preliminares que vamos teniendo con los organismos de gobierno estimamos que la liberación de la cuarentena sería parcial o por fases y nuestra actividad, los espectáculos públicos, cines, teatros y conciertos serán de las últimas que se permitan abrir y probablemente con restricciones. De ahí a que el público retorne estimamos que va a llevar incluso mucho más tiempo. Hay que ver con qué títulos podemos rehacer una cartelera. Todo esto nos llevó a pensar estamos cerrados, pero estamos abiertos con la temporada online.

—¿De qué manera se suman los artistas y directores?

—Por un lado todos apoyan y prestan conformidad, porque más allá de que nosotros estamos trabajando con contenidos que habíamos licenciado a Teatrix, los artistas también en su momento habían licenciado sus derechos de imagen o de autor. Esto es una temporada de funciones que de cara al público se ofrece en forma gratuita, o sea que nadie genera ingresos, entonces buscamos que todos estén de acuerdo y den conformidad. También se suman en el segmento “Camarines virtuales”. Por ejemplo en “Filosofía de vida”, que la hizo Alfredo Alcón, estarán Javier Daulte y Juan Villoro, el autor desde México. Sucede que algunas de estas obras estuvieron hace 10 ó 15 años en cartel y de esta manera se puede recuperar la mística, la impronta de cómo fue ese proceso de una obra que fue un gran éxito. Es tratar de replicar con un lenguaje digital la expectativa que genera ir a ver una obra de teatro. La idea es que haya un atractivo adicional para que la experiencia no sea solamente una republicación o redistribución de un contenido grabado sino darle contexto.

—Teniendo en cuenta el acceso a las plataformas de streaming y el uso intensivo de los dispositivos digitales por parte de las nuevas generaciones, ¿esta iniciativa se podría traducir a largo plazo en un incremento de público a las salas?

—Es una expectativa y estamos experimentando. Nosotros tenemos mucho público teatral pero hoy ninguno es real porque tenemos los teatros cerrados. El desafío es que la gente que tiene la asiduidad de ir al teatro y ahora no puede, que pueda incorporar esta alternativa de ver teatro en casa. Por supuesto que no es la misma experiencia que el vivo y que la salida social y todo lo que involucra una salida para el amante de las artes escénicas. En ese sentido la primera propuesta es ir creando el hábito con aquel público conocedor o amante del teatro dentro de este contexto digital nuevo, con las fortalezas y las limitaciones que tiene la experiencia digital versus la nada que es no poder hacerlo. Y también con otro tipo de público que no tiene tanta afinidad con el teatro pero que sí tiene acceso al esparcimiento a través de las redes sociales, de las plataformas. Acá hay una apuesta de tratar de ir proponiéndoles la posibilidad de verlo no solamente en el horario de la función sino que estará disponible por 24 horas. Hay una apuesta a tratar no solamente a mantener el vínculo con la gente que ama el teatro sino también ir introduciéndonos a públicos más jóvenes o que no pueden ver teatro por la lejanía, o por la falta de familiaridad. Por otra parte es el contexto en el que estamos, entonces lo que decidimos es no quedarnos inertes, atravesar este proceso y comenzar a adaptarnos y a proponer ofertas de valor y propuestas de vínculos que nos lleven a sostener y acrecentar estos públicos. Y si en el proceso podemos lograr incentivar acciones de solidaridad creo que es el mejor mensaje.

—¿Qué inquietudes te transmiten los trabajadores independientes ligados a la actividad?

—Con el foco principal puesto en la prevención en el cuidado de cada uno, el foco inmediato adicional es cómo sostenerse porque somos una actividad que dejó de percibir ingresos hace casi un mes, desde el 16 de marzo y la proyección es muy negativa. Estamos preocupados y ocupados. Preocupados porque tenemos que ver cómo sostenemos al personal fijo no solamente quienes somos contratantes, sino también a los proyectos. Hay muchos proyectos que se iban a estrenar y quedaron cancelados, grandes inversiones que quedan ahora con un gran signo de pregunta sobre cómo y cuándo se van a poder rehacer y si tienen una chance o no; obras en cartel que también fueron suspendidas. Todo eso genera la falta de ingresos y una gran preocupación sobre cómo se va a sostener la gente también. No excede a las preocupaciones generales de todos en cada una de sus actividades cuando la economía tiene un parate tan grande, pero esta en particular, más aun porque tiene decretado su cierre. No es solamente un actividad que cayó su consumo, sino que directamente no puede generar ingresos. Es un gran desafío. Tenemos mucha preocupación, además entendiendo las dificultades que tiene nuestro país ahora como para generar ayuda e incentivos a cada uno de los sectores. La nuestra ocupa a la vez ese tipo de actividad que no es esencial para el funcionamiento general, sino que es la que más asume costos porque es la que está obligada a mantener sus puertas cerradas.

—¿Qué producciones quedaron en suspenso?

—Todas las que estaban en cartel en la temporada. En La Plaza y en Metropolitan teníamos ocho producciones en cartel propias o coproducidas que programábamos. Todas esas producciones implican una cantidad enorme de artistas, técnicos, productores, diseñadores que quedan sin actividad inmediata. Después, a partir de abril, cuando en general empieza la temporada de estrenos, teníamos varios programados para abril y mayo y quedaron suspendidos, pero además con grandes dudas a la factibilidad de llevarlos a cabo cuando se reinicie la actividad porque también los estrenos implican grandes inversiones. Hay que ver cuándo es el momento adecuado para estrenarlo en un momento donde quizás no haya tanto público disponible a la salida teatral. Es difícil anticiparse a qué es lo que va suceder, pero así estamos. Por otra parte, esta es una actividad que sufre como otras y no es ajena a los grandes dilemas que tenemos como país ahora.

—Esta parálisis, además, se suma a la disminución sostenida del número de espectadores desde 2018...

—Siempre hay éxitos y fracasos, pero el promedio viene siendo más bajo porque cuando sufre el consumo, estas son actividades no esenciales, más allá que cada temporada tiene sus espectáculos que se desmarcan del resto y algunos que, independientemente del contexto económico bueno o malo, no logran cautivar al público y fracasan. Pero los promedios suelen ser en general más deprimidos. Esto nos obliga al menos a tratar de encontrar un desafío diario de ser sustentables. Esta temporada eso no lo resuelve, pero resuelve otros objetivos. Nosotros trabajamos mucho con experiencia, necesitamos encontrar maneras de mantener el vínculo con los públicos y no desaparecer más allá de tener los teatros cerrados. Son varios los canales de esfuerzos, y este es el artístico que nos permite contar con que el teatro está cerrado pero tiene una temporada abierta a través de la web. Dentro de la preocupación general estamos contentos de poder generar este proyecto en medio de esta crisis. Ojalá en una segunda etapa logremos generar hábitos que nos permitan también encontrar un modelo que pueda llegar a ser de generación de ingresos porque es el próximo desafío, cuidarnos la salud y encontrar maneras de volver sustentable la actividad en este momento. Estamos tratando de encontrar la manera de mantener el vínculo emocional y artístico con el público y el segundo desafío es económico.