Viernes 06 de Junio de 2008
Logos cree en el heavy metal, denuncia el consumismo a ultranza de un país devastado, pero apunta hacia una salida humanística. Alberto Zamarbide, ex V8 y voz líder del grupo que se presenta hoy en Willie Dixon a las 21, considera que "el rock argentino actual se disfrazó de una manera demasiado circense" y quiere construir "una resistencia inteligente para llegar a un rescate espiritual".
Junto a otro ex V8, Miguel Roldán, en guitarra, Logos se completa con Walter Scasso, en bajo eléctrico y acústico, y Marcelo Ponce, en batería. La presentación en el local rosarino de Suipacha y Güemes llega plagada de anuncios, ya que se enmarca en el lanzamiento de su primer DVD "Plan mundial para la destrucción", que incluye la filmación del show filmado en el Estadio Pepsi Music (ex Obras) el 15 de diciembre de 2007. Pero además para adelantar temas de su sorpresivo próximo material (ver aparte).
Zamarbide dialogó con LaCapital minutos después de arribar de su vuelo de Miami, donde reside desde hace años con su pareja y su familia, a diferencia del resto de los integrantes del grupo, que viven en Buenos Aires.
Ese ir y venir constante le permite al líder metalero ver la realidad argentina desde un lugar que no admite dobles lecturas. Para comprobarlo, basta escuchar "Plan mundial para la destrucción", su nuevo trabajo tras ocho años de silencio. "Este es el disco de la vuelta de Logos y quisimos reflejar una visión nueva de la humanidad. Sobre todo para hablar de los cambios que tienen que ver con esta aldea global que vivimos, en la que todos estamos seducidos por este orgasmo tecnológico".
El vocalista y compositor dijo que ellos les cantan "a los hijos y nietos de los ex esclavos industriales que, sobre todo en Latinoamérica, son una generación de descarte. El plan para la destrucción no es un plan apocalíptico sino sutil".
Crítico con el rock argentino del star system, dijo que "el rock se disfrazó de una manera circense" y que la propuesta de Logos es apuntar a una "resistencia inteligente para que el rescate sea espiritual".
El rescate que cita Zamarbide alude a un largo período de excesos, que, según aclaró, ya está en una pasada etapa de su vida.
A partir del contenido profundamente humano de las letras del grupo y con un voto explícito hacia la fe cristiana, Logos recibió el mote de "banda de rock cristiana", lo que merece una explicación aparte.
"No somos una banda de rock cristiana, somos un grupo cristiano que hacemos rock, y eso es otra cosa", apuntó en un juego de palabras de amplia interpretación.
"Hoy que casi llegamos a los cincuenta años vemos las cosas de otra manera, tenemos hijos y ya no somos los rebeldes que pateamos puertas. Queremos darle a la gente un toque de esperanza desde el lugar del compromiso", cerró.
PEDRO SQUILLACI
Escenario