"El Reino II": El bien y el mal definen por penal
Calificación: Buena. Intérpretes: Diego Peretti, Peter Lanzani, Joaquín Furriel . Autores: Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro. Dirección: Miguel Cohan y Marcelo Piñeyro.

Jueves 23 de Marzo de 2023

Ya lo dijo Divididos, y no hay otra frase que tenga tanto que ver con la esencia del final de “El Reino”. “El bien y el mal definen por penal” reza la letra de “Qué ves” y hay mucho de eso en esta segunda temporada de la serie de Netflix que se estrenó el miércoles pasado. A lo largo de los seis capítulos de la historia escrita por Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro está plasmada más que nunca la grieta entre los malos y los buenos. Con la camiseta de El Mal está el presidente de la Nación, el pastor Emilio Vázquez Pena (Peretti), bien secundado por su esposa Elena (Morán), ambos bajo los hilos oscuros de un desquiciado Rubén Osorio (Furriel), a quienes se suma un brillante Diego Velázquez en el rol de Daniel Botardi, el encargado de dirigir a Los Pretorianos, el ejército paralelo con mano de obra desocupada (policías, gendarmes retirados, suboficiales), destinados a hacer trabajos sucios para salvar a la Patria, así, supuestamente con mayúsculas.

Del otro lado, en El Bien, aparece Tadeo (Lanzani), quien desde el norte del país empieza a gestar una cruzada de justicia, en la que pretende recuperar la patria, con minúsculas, y más cercana a las necesidades de la gente de a pie. A él se sumará Julio Clamens (Chino Darín), yerno del presidente; la diputada nacional Alejandra Orsi (Maite Lanata) y la dupla que conforman Roberta Candia (Dupláa) y Ramiro Calderale (Korovsky), que serían la mano más justa de la Justicia.

Ese enfrentamiento se limitó en este cierre a lo que deviene en la gran final, en términos futboleros, entre Emilio y Tadeo. La manera en que ambos se muestran como líderes resulta algo obvia. Más allá de que se trata de una ficción distópica, Tadeo se convierte en figura pública de una manera desmesurada. No hay duda que la televisión y las redes sociales llevan la sangre al río en décimas de segundo, pero que un líder religioso anclado en Jujuy se transforme en una sensación, con carteles, pancartas y que lo reciban como a Messi campeón del mundo suena a todas luces exagerado.

Tadeo sabrá que si denuncia públicamente que fue abusado por el ahora presidente, y suma las voces de otras víctimas, ganará apoyo popular. Aunque, al enfrentarse con un político/religioso que aplica métodos fascistas en su gobierno está jugando contra el demonio, y encima de visitante, en medio de la hoguera de las vanidades.

Con el correr de los capítulos, la serie gana en tensión y se anima a codearse con el suspenso y el terror en un guiño a los “caminantes” de “The Walking Dead”. El discurso del “amor rapaz” en boca del pastor abusador mete miedo por su realismo. “Cuando la mentira es la verdad” canta Mollo en otra cita de la misma canción de Divididos. Y en tiempos de divisiones que asustan, a veces parece que ese Reino de la ficción no está demasiado lejos.

El Reino: Temporada 2 | Tráiler oficial | Netflix