El reinado del reggaeton y las nostalgias rockeras
"Despacito" se convirtió en un fenómeno. El rock se refugió en el pasado pero también regaló discos estimulantes.

Domingo 31 de Diciembre de 2017

¿Se te quemó la cabeza escuchando “Despacito” en la radio, la televisión y los cumpleaños? ¿Te cansaste de “Felices los 4” con Maluma haciéndose el galán y el canchero? ¿Tuviste que mirar mil vedeítos en las redes sociales de amigos haciendo la coreo de “Súbeme la radio”? Bueno, entonces este 2017 no fue tu año musical, definitivamente. El reggaeton (o “música urbana”, una etiqueta genérica inventada por el mercado) invadió todos los medios masivos este año, y dejó poco espacio para las propuestas alternativas, que igual batallaron en una industria cada vez más fragmentada.

   “Despacito” fue un fenómeno. El tema del puertorriqueño Luis Fonsi y Daddy Yankee, que había sido lanzado como un “hit de verano” a principios de año, se convirtió en el video más visto de la historia de YouTube, con más de 4.500 millones de visitas. La canción tuvo versiones en italiano, ruso, chino, árabe, japonés y hebreo. El remix con Justin Bieber se transformó en el primer tema en español en alcanzar el número uno de la lista Hot 100 de Estados Unidos desde el hit “Macarena”, de 1996. En Spotify no alcanzó el primer lugar —la canción más escuchada en este servicio fue “Shape Of You”, de Ed Sheeran— pero sí ocupó un segundo y tercer puesto, por el remix de Bieber y la versión original.

   Maluma también rompió récords. Por más de que se lo acusa de machista y retrógrado, el colombiano se anotó un éxito tras otro. El video de “Felices los 4” fue el video latino más visto en la plataforma Vevo. Y el tema sonó hasta el hartazgo. Lo mismo pasó con el “Súbeme la radio” de Enrique Iglesias, que fue pensado como hit de verano y después se quedó a vivir todo el año. Los números son contundentes: la reproducción del reggaeton creció en Spotify un 119% de 2014 a 2017. En comparación, la escucha del pop aumentó sólo un 13% en el mismo período, en el que la plataforma pasó de 10 millones de usuarios a nivel global a 140 millones.

   Mientras los latinos arrasaron en las ventas, los “tanques” argentinos no se bajaron del podio. Abel Pintos no sacó un nuevo disco de estudio, pero se dio el lujo de llenar dos River. Y Luciano Pereyra editó “La vida al viento” y se anotó 11 shows seguidos en el Gran Rex.

Repetición y desgaste. El rock argentino pasó este 2017 sin grandes novedades, en medio de un clima de repetición y desgaste, al menos en el mainstream. Charly García volvió con “Random”, su primer disco desde “Kill Gil” (2010), pero a esta altura cualquier producción de García es más celebrada por su simbolismo y por el estatus histórico de su figura que por su contenido en sí. Fito Páez también regresó con “La ciudad liberada”, en un intento fallido de recuperar la intensidad y la gloria de antiguas canciones.

   En el indie no se dieron muchos descubrimientos, pero se afirmaron bandas importantes. El Mató A Un Policía Motorizado editó su tercer álbum, “La Síntesis O’Konor”, y la crítica los aplaudió otra vez. Los platenses son sin dudas el grupo argentino que más creció en este siglo. Otro grupo que pide espacio es Los Espíritus. La banda liderada por Maxi Prietto volvió a enamorar a sus seguidores y a los periodistas con “Agua ardiente”, un revival de blues psicodélico para las nuevas generaciones. El mendocino Luca Bocci, de 22 años, se convirtió en una revelación con su primer disco solista, “Ahora”. Algunos lo anuncian pomposamente como “el nuevo Charly García”. Es cierto que Bocci tiene guiños ochentosos a Charly y Páez, tamizados con una producción actual, pero por el momento las costuras se notan demasiado y falta una elaboración más personal.

   Con su característico bajo perfil, Juana Molina editó “Halo”, su séptimo disco, y logró otra vez cosechar todo tipo de elogios en Inglaterra, EEUU y Argentina. Ya han pasado muchos años desde que la actriz decidió dedicarse por completo a la música, y es notable que haya conservado su espíritu experimental. Ella es nuestra única “anti-estrella” global en el cambiante mundo de la música.

   

¿Te acordás? La nostalgia, por su parte, fue la palabra clave de los pesos pesados del rock internacional (porque del presente mejor no hablar mucho). El caso más paradigmático es el de U2. El grupo hizo una gran gira para celebrar los 30 años de “The Joshua Tree”, uno de sus mejores discos. Y el tour los trajo a Argentina, donde dieron dos shows en el Estadio Unico de La Plata. Que sonaran otra vez en vivo canciones como “Where The Streets Have No Name” o “In God’s Country” (tocaron el disco completo) reforzó la idea de que los días de gloria (y resurrección) de Bono y compañía quedaron muy atrás. Hace apenas unas semanas, cuando salió “Songs Of Experience”, el nuevo álbum de la banda, esto se confirmó. En “Songs...” es evidente que ya no queda ningún concepto ni idea musical por exprimir, y encima esa tentación a predicar de Bono ya es irritante.

   Los 90 también fueron atacados por la nostalgia de este 2017 en la reedición del duelo entre Noel y Liam Gallagher, los ex Oasis, que este año editaron sus nuevos discos solistas, con resultados más bien decepcionantes. Y otro regreso fue el de Gorillaz, el grupo comandado por Damon Albarn, que esta vez no logró deslumbrar con “Humanz”, su quinto álbum.


Los mejores. Los que rankearon alto para los críticos fueron discos muy puntuales: “Damn”, de Kendrick Lamar (el rapero mimado del momento); “American Dream”, de LCD Soundsystem (el proyecto de James Murphy, que regresó tras siete años de ausencia), y “Melodrama”, de Lorde (la cantautora neozelandesa de sólo 21 años que ya había impactado con su disco debut).

   En esa lista se suman el noveno disco de Spoon, “Hot Thoughts”. La banda de Texas comandada por el cantante y guitarrista Britt Daniel resume en un puñado de canciones todo lo que un disco de rock debería tener: potencia, swing, climas, psicodelia y sensualidad. Es un grupo que logró llegar a la madurez sin desgastarse. Otro álbum con marca propia es el “Masseduction” de St. Vincent (el alias de Annie Clark), que mezcla las influencias más variadas del rock y la electrónica en un combo intenso.

   Las mujeres pisaron fuerte este año, pero la reina sigue siendo Taylor Swift. La rubia volvió con su sexto disco, “Reputation”, y demostró otra vez que puede conciliar buenas críticas con ventas masivas. “Reputation” fue el álbum más vendido de 2017 en EEUU. El sucesor de ese bombazo que fue “1989” la encuentra a Taylor muy alejada de sus raíces country, coqueteando con la electrónica y el hip hop, pero conservando el pulso sensible de una gran cancionista.


Rosario: el trabajo incansable de los independientes

A pulmón, sorteando todo tipo de contratiempos y con el trabajo incansable de los sellos independientes, la escena rosarina resistió en este 2017 apostando a nuevos discos y nuevas búsquedas sonoras. Del lado más clásico, tres bandas de rock con mucha trayectoria y estilos bien diferentes volvieron con más canciones: Degradé editó “Balneario”, Bulldog regresó con “Sangre y fuego” y Vudú con “Laberinto”. En un abanico de géneros que va desde el rock hasta el jazz, pasando por la electrónica y la canción experimental, se anotaron muy buenos discos. Entre los más destacados están “La San Llamarada” (Pol Nada), “Siete canciones antes” (Oscar Favre), “Yunga” (Chimo), “Sumergible” (Agua Viva), “Víctima del Vaciamiento 3” (Víctima del Vaciamiento), “El vuelo del águila midi” (Lesbiano) y “Salmo” (Luciano Ruggieri).

Juani Favre (foto) volvió con “Despierto en la sombra”, su octavo álbum y su segundo trabajo con producción de Adrián Dárgelos, el líder de Babasónicos, que lo eligió como a uno de los cantautores más singulares del país. Indios, la banda rosarina que se instaló en Buenos Aires después de la repercusión que tuvo su álbum debut, también regresó con su segundo CD, “Asfalto”. Lo que tal vez faltó este año es un disco que sobresaliera con la fuerza que en su momento tuvieron “La paz ciencia” (2013), del mismo Juani Favre; el primer disco de Indios o el debut de Jubany, “La espera” (2014), por citar ejemplos recientes.

Un párrafo aparte se merece la cumbia. Los Palmeras tuvieron su justa reivindicación histórica grabando sus clásicos junto a la Filarmónica de Santa Fe, en un material que se editó en CD y DVD. Y además se consolidó la escena de la “nueva cumbia rosarina”, con grupos como Homero y sus Alegres y Los Peñaloza, que mezclan la tradición de la cumbia con sonidos de otros géneros.


Las despedidas más tristes

La música atravesó varios momentos dolorosos este año. En mayo nos conmovimos con la muerte de Chris Cornell, el líder de Soundgarden y una de las mejores voces del rock de los años 90. Cornell se suicidó en su habitación de hotel a los 52 años, después de presentarse en Detroit con Soundgarden. Meses más tarde también se suicidó Chester Bennington, el cantante de Linkin Park. Tom Petty, el autor de discos inolvidables como “Full Moon Fever” y “Wildflowers”, murió en plena actividad, cuando estaba de gira, a los 66 años. Y Chuck Berry, uno de los padres del rock and roll, se fue tras una larga vida, a los 90 años.