Jueves 01 de Julio de 2021
“El método Kominsky”, que llegó a su final en Netflix, relata la historia de amistad entre dos adultos mayores, Sandy Kominsky, un formador de actores protagonizado por Michael Douglas, y Norman Newlander, su millonario representante interpretado por Alan Arkin. Cincuenta años de amistad cargados de historias y un cotidiano que obliga a lidiar contra las inclemencias de la vejez, son las temáticas presentes en cada episodio, siempre tamizadas con un humor ácido ante las dificultades a vencer por lo protagonistas. El cierre de la historia permite reflexionar sobre el tema del “viejismo” y ofrece una mirada optimista para aquellos adultos mayores que sostienen que no hay edad para tener un nuevo proyecto.
La comedia dramática de Chuck Lorre, que obtuvo seis nominaciones al Emmy y dos Globos de Oro por comedia de TV y por actor protagónico para Michael Douglas, fue escrita por el mismo creador de “The Big Bang Theory”.
La serie fue estrenada en Netflix en 2018 y desde ese entonces no ha parado de sumar espectadores. En enero de 2019 fue renovada para una segunda temporada y la tercera se estrenó el 28 de mayo destacándose en el top 5 de las series más vistas en la plataforma a nivel global.
Desde su primera entrega la producción apostó a poner sobre la mesa y sin golpes bajos todas aquellas problemáticas existenciales que pesan sobre las personas mayores: el miedo y el respeto por la muerte, el dolor por la pérdida de los cercanos y los sinsabores de la enfermedad. La sexualidad también tiene su lugar destacado con la confirmación de que el deseo y la capacidad de disfrute siguen vigentes en la tercera edad a pesar de las limitantes del cuerpo.
La tercera temporada comienza con la muerte inesperada de Norman y el desafío de Sandy de tener que administrar la herencia de su amigo fallecido. En esta instancia cobran relevancia las intepretaciones de Sarah Baker en la piel de Mindy, la joven y responsable hija del actor; y de Kathleen Turner en el papel de Roz, la ex mujer de Sandy y madre de Mindy.
Al igual que en las dos entregas anteriores, los nuevos episodios siguen apostando a romper con los estereotipos que pesan sobre la “vejez” y a desmitificar los prejuicios y creencias sobre cómo viven, piensan y sienten los adultos mayores.
La serie es un duro golpe a lo que ha dado en llamarse “viejismo”, el término acuñado por el psiquiatra Robert Neil Butler en 1968 para referirse a la estereotipación y discriminación sistemática que sufren las personas mayores en el mundo contemporáneo en manos de una sociedad que en la mayoría de los casos los infantiliza y los tacha de improductivos.
A través de las vivencias de sus protagonistas, “El método Kominsky” manifiesta en cada episodio que a pesar de los temores y de las limitaciones físicas que impone la edad, los adultos mayores proyectan, desean y cuando el entusiasmo empuja, se disponen a sentir que lo mejor está por venir.