Miércoles 21 de Julio de 2010
Diego Capusotto confesó alguna vez que decidió dedicarse al humor porque se subió a un escenario y con su sola presencia la gente se echó a reír. Pero con su regreso a la pantalla, en su sexta temporada de "Peter Capusotto y sus videos" en la TV pública, demuestra que, más allá de su exótica figura, Capusotto es el único artista en la pantalla chica que se anima a hablar de cualquier tema y bajar una sutil línea ideológica. Y como siempre, lo hace a través de sus increíbles criaturas.
Capusotto puede representar a un nazi músico de pop, Joaco del Garzo, que odia a los pobres, o a un predicador, Jesús de Laferrere, un Cristo de los rolingas, pero que en vez de reproducir panes y peces multiplica panchos y birras. Y reírse con ironía, aunque Ibope sólo refleje 3 puntos de rating.
Todo entra en el mundo Capusotto. Los yeites del peronismo, la inseguridad, la precariedad social, las diferencias de tribus, la violencia, la estupidez mediática, y siempre tamizado con una banda de sonido ireemplazable: el rock. Ese componente es clave en la estructura del ciclo, desde la metáfora consumista del comienzo con la guitarra eléctrica viajando en skate atrás de un choripán, hasta los videos de culto de Marcelo Iconomidis, la tercera pata del tándem que comandan Capusotto junto con el guionista Pedro Saborido.
Lo mejor fue el cierre, con la brutal Violencia Rivas y sus canciones setentistas, en las que no evita a las que alguna vez se llamaron malas palabras para reflejar la educación pacata recibida en tiempos de la tevé blanco y negro. Otro guiño de Capusotto, en un programa que tiene tres virtudes: divierte, invita a reflexionar y hace que uno espere con ansiedad el próximo lunes a la noche.
P.S.