El instituto celebra este viernes sus 50 años. "Fue una trinchera en los años más difíciles que vivió el país", aseguran sus docentes
Viernes 24 de Mayo de 2024
50 años no es nada. O mucho, según quien lo juzgue. Pero ese aniversario fue la excusa que encontraron directivos y docentes de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres para reconstruir su historia. El hallazgo de un viejo álbum, de tapas color verde, fue la punta de un hilo que los llevó a redescubrir los primeros años del instituto que funcionó como una suerte de trinchera durante la tragedia que significó la última dictadura cívico militar.
Algo de todo esto se mostrará este viernes en un encuentro que reunirá a toda la comunidad escolar, ex docentes y graduados, directivos de otros establecimientos de educación artística y funcionarios del área de Cultura. Entre otras propuestas, habrá muestras de escenas, ferias de estudiantes, estampa de remeras y la presentación del primer número de "TyT", una revista de investigación teatral. Todo abierto a la comunidad y con entrada gratuita.
"Queremos que la celebración sea un motivo para el encuentro, para fortalecernos crear redes y festejar", apunta Susana Petrelli, directora de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres. La institución pública fundada en abril de 1974, la única del país en donde se puede estudiar el profesorado de títeres, por cuyas aulas pasaron titiriteros como Cecilia Piazza, Luis Palavecino y Fabián Villarreal y actores y actrices como Luis Machín o Gachi Roldán, por poner sólo algunos nombres.
Desde hace 21 años, la Escuela de Teatro y Títeres ocupa las dos plantas del edificio que ocupa la esquina de Viamonte y Moreno, frente al parque Independencia. Allí, unos 300 alumnos cursan las tecnicaturas en actuación y dirección teatral y los profesorados de teatro y de teatro de títeres.
En una de esas aulas de esa casona de aires setentosos, en un mueble biblioteca que se usaba para dividir espacios, se encontró un álbum, con decenas de fotos, imágenes prolijamente pegadas en cartulinas, encuadernadas que permitieron reconstruir los primeros años de la institución.
El álbum verde
La escuela empezó a funcionar a varias cuadras del barrio Parque, compartiendo edificio con la escuela media Las Heras, en Refinería. Era marzo de 1974, los últimos años del tercer gobierno peronista. "Los primeros años fueron muy difíciles, porque no teníamos un lugar propio, y costaba instalar la formación en lenguajes artísticos. Después transitamos el golpe militar, una época de enorme adversidad política, donde si bien las escuelas de arte se convirtieron en trinchera para resistir ese momento, también es cierto que la gente tenía miedo de acercarse a esos espacios", recuerda.
El hallazgo del álbum de fotografías, reunidas en forma artesanal, se estima por el personal de biblioteca de la institución, permite ponerle imágenes a esos días. Allí están, por ejemplo, los recuerdos de la inauguración del instituto y su primer rector Alcides Moreno, un titiritero nacido en Pérez con una importante producción y trayectoria, que debió exiliarse en España en 1980, donde permaneció hasta su fallecimiento en 1998. El reconocimiento en el país lo recibió tiempo después, cuando fue nombrado Artista Distinguido (post-mortem) por el Concejo Deliberante de Rosario.
También están retratados los talleres de plástica, música o de títeres de guante y varilla, marioneta, marotte, teatro negro o de sombras que formaban parte de los primeros planes de estudio. Y las actividades que se desplegaron durante esos años: los espectáculos que se armaban en plena calle Falucho para promocionar la apertura de la escuela entre las infancias y adolescencias del barrio, los cursos para docentes sobre aplicación del títere en la escuela.
También la formación en 1976 de "El Caracol", el primer elenco estable, que se encargó de llevar a las escuelas de la provincia su obra "Había una vez en el jardín", pese al clima adverso que imponía el comienzo de la dictadura a las actividades artísticas.
Aún en medio de esos días, señala Petrelli, la escuela fue un lugar de resistencia, un "espacio de libre pensamiento", tan necesario como poco frecuente.
>>Leer más: La nueva generación de la Escuela Provincial de Teatro y Títeres
Revista y celebración
Desde sus comienzos, la historia de la escuela se mantuvo íntimamente unida a la del país y de la ciudad. Denominada originalmente como "Escuela Nacional de Títeres Joaquín Oláez y Gacitúa de Rosario", el nombre de Joaquín Oláez y Gacitúa resulta un homenaje a los pioneros de la actividad. Fue un acróbata y payaso considerado el primer titiritero del Virreinato del Río de la Plata, ya que en 1791 solicitó permiso al Cabildo de Buenos Aires para mostrar un nuevo arte en sus funciones.
Y así como resistió a la dictadura, fue protagonista de la primavera alfonsinista desde una nueva sede, en la esquina de Córdoba y Mitre, donde se multiplicaron los elencos formados en la escuela y se ampliaron las carreras y cursos. La última se sumó el año pasado, es un secundario con orientación en teatro popular que funciona en el Colegio Nacional Nº 1.
Con todos estos antecedentes, directivos, docentes y alumnos se preparan para el festejo del viernes. Será de 17 a 21, en aulas, patios y corredores del edificio de Viamonte 1993. "Es un gran orgullo y todo un valor sostener estos espacios, sobre todo en estos momentos donde las actividades relacionadas con la educación y la cultura están menospreciadas o maltratadas. Por eso, esta celebración es una excusa para crear redes, fortalecernos y celebrar que pese a todo estamos, seguimos funcionando y recibiendo nuevos estudiantes", festeja la directora.
Durante toda la jornada se repetirán muestras de escenas, ferias y se presentará la primera edición de la revista TyT, una cuidadosa producción, hecha en papel y pensada como un espacio para divulgar investigaciones relacionadas con la actividad teatral. Otro motivo de festejo, entre tantos.